La feria de Anime de Tokio desempolva los clásicos ante la crisis

  • Tokio, 18 mar (EFE).- La más internacional de las expresiones culturales niponas, el anime, se dio cita hoy en Tokio, enfocada en revitalizar las sagas más legendarias y mantener el ritmo de crecimiento pese a la crisis.

Tokio, 18 mar (EFE).- La más internacional de las expresiones culturales niponas, el anime, se dio cita hoy en Tokio, enfocada en revitalizar las sagas más legendarias y mantener el ritmo de crecimiento pese a la crisis.

Fanáticos y profesionales del sector se reunieron en la inauguración de la Feria Internacional del Anime de Tokio, el principal escaparate mundial de todo lo que acompaña una serie de animación japonesa: videojuegos, accesorios y objetos de colección.

Los pabellones del Big Sight, un futurista edificio de la isla artificial de Odaiba, atraerán durante cinco días a japoneses transformados en sus héroes de ficción, conocedores de los secretos de un mundo que sólo existe en la pantalla: un ejército de seguidores conocido como "otaku".

Según explicó a Efe el profesor Ken Rodgers, de la Universidad Manga de Seika Kioto, el anime y el manga siempre han sido refugio para el japonés, una forma de abstracción de su vida real, y ahora con la crisis se convierten, más que nunca, en una alternativa.

El principal exponente del sector audiovisual japonés no se ha dejado amedrentar por la situación económica, aunque las ventas no son lo que eran en los 90 cuando Dragon Ball causó furor en todo el mundo e impulsó al sector por encima de los 200.000 millones de yenes (unos 2.000 millones de dólares).

Las novedades este año, como lo último de Bleach, Detroit Metal, no hicieron sombra en la feria a las reinventadas series de siempre como Dragon Ball -que presentaba nueva película-, Astro Boy o Full Metal Alchemist, que siguen siendo objeto de un culto fiel.

La industria de la animación no se resiente gracias a producciones que se convierten en un mito, como el trabajo de Studio Ghibli, productora del galardonado director Hayao Miyazaki, cuyo éxito de taquilla es celebrado en la muestra.

Es un hecho que Japón prefiere la animación nipona y que ni siquiera Hollywood pudo en 2008 con producciones como "Ponyo en el Acantilado" de Miyazaki o "Chicos sobre flores", la primera y segunda películas más taquilleras del año pasado en Japón.

No obstante, el mercado japonés está cada vez más saturado y las productoras se han lanzado a la conquista del resto del mundo, especialmente Asia y Europa, donde las ventas de productos relacionados con el anime crecen a ritmo de dos cifras anuales.

Tradiciones como el "cosplay", contracción inglesa que significa "jugar con disfraces", hacen las delicias de chinos, franceses y estadounidenses, y en esta feria sus seguidores buscan las miradas y flashes de los visitantes.

Entre las invenciones presentadas se encuentran las recreaciones tridimensionales de series y juegos de cartas en los que gana el más guapo, estratagemas que no hacen sombra a los eternos recursos del anime: el erotismo y la violencia.

Amir Reza, un español que exporta iconos japoneses a España, aseguró a Efe que los fanáticos del anime estarían dispuestos a pagar por las bolsas con publicidad que se entregan en la feria, que este año congrega a 255 empresas, 56 de ellas extranjeras.

Entre los extranjeros, los que más se acercan a la potente industria japonesa son las producciones coreanas, aunque pegan fuerte son las nuevas creaciones chinas.

No obstante, el sector audiovisual japonés busca proyectarse fuera de sus fronteras.

Namco Bandai, responsable de títulos como Metrópolis, Ghost in the Shell o Shinchan, planea aumentar sus ventas fuera de Japón un 50 por ciento en los próximos tres años, especialmente en Europa y China.

La crisis ha impactado más en Japón y ha provocado la caída de ingresos por publicidad, aunque el total del sector sigue cercano a los niveles de los últimos tres años, unos 140.000 millones de yenes (1.400 millones de dólares).

Además, la reducción en la pirámide demográfica japonesa de su principal grupo de clientes y "otaku", los jóvenes entre 20 y 30 años, ha hecho que, en la Feria de Anime de Tokio, los antiguos títulos hayan cobrado más vigencia que nunca.