Una muestra de arte indígena quiere romper el tópico sobre el mundo prehispánico

  • Buenos Aires, 5 may (EFE).- Una muestra de arte indígena del noroeste argentino inaugurada hoy en el Museo Nacional de Bellas Artes pretende, a través de piezas de hasta 3.000 años de antigüedad, romper el tópico que tacha de salvajes a todas las sociedades prehispánicas.

Una muestra de arte indígena quiere romper el tópico sobre el mundo prehispánico

Una muestra de arte indígena quiere romper el tópico sobre el mundo prehispánico

Buenos Aires, 5 may (EFE).- Una muestra de arte indígena del noroeste argentino inaugurada hoy en el Museo Nacional de Bellas Artes pretende, a través de piezas de hasta 3.000 años de antigüedad, romper el tópico que tacha de salvajes a todas las sociedades prehispánicas.

Con un marcado carácter didáctico, la exposición "Arte originario: diversidad y memoria" pretende "poner de relieve el papel que tiene en el patrimonio argentino el mundo prehispánico, el de los indígenas antes de la llegada de los primeros europeos", explicó a Efe el curador de la muestra, el arqueólogo José Antonio Pérez Gollán.

Además, Gollán destacó que la exposición trata de "enmarcar en un contexto político por qué los argentinos no sienten que el mundo indígena es parte de su propio patrimonio".

El material, expuesto desde hoy y hasta comienzos de julio, proviene de las colecciones Guido Tella del propio Museo de Bellas Artes y Francisco Hirsch de la Cancillería argentina, aunque cuenta con algunas piezas prestadas por el Museo de La Plata y la Facultad de Ciencias Naturales de esa localidad.

Aunque el material ya había sido expuesto previamente, nunca fue con este carácter didáctico, "no con el objetivo de crear curiosidad en la gente, ofreciendo no un mensaje terminado y redondo, sino cuestionador", aseguró Gollán, para quien hay muchas maneras de ser argentino, con manifestaciones culturales muy diversas, y esta es una de ellas.

La exposición plantea un recorrido por algunos de los temas centrales de la tradición indígena de la región noroeste del país, como eran el culto al sol y a los antepasados, las representaciones vinculadas al poder y el uso de plantas alucinógenas para establecer lazos con seres sagrados.

Con el énfasis puesto entre el primer milenio antes de Cristo y la primera mitad del siglo XVI, ilustra 2.500 años de procesos de cambio y transformación, principalmente a través de manifestaciones arqueológicas de cerámica, piedra y bronce.

Entre las 80 piezas hay elementos decorativos de cerámica, objetos de uso común como vasos y botellas, herramientas y placas en bronce, e incluso pipas que utilizaban para consumir las sustancias que les llevaban al contacto con sus dioses.

En muchas de las piezas destaca la dualidad, un concepto que los propios organizadores de la muestra califican de "fundamental en el pensamiento de las sociedades andinas", ya que estructuraba la totalidad de su mundo simbólico.

Acompañan a los elementos arqueológicos varios textos y audiovisuales explicativos, así como dibujos en las paredes y varias pinturas a pluma, acuarela y óleo de César Paternosto, Alejandro Puente y Joaquín Torres, cuyo trabajo pretende revalorizar la tradición indígena.