Anni B Sweet: “Me parece alucinante tocar en el FIB”


Video: Anni B Sweet interpreta A sarcastic hello de su primer disco Start, Restart, Undo.

El encuentro se produce en el centro de operaciones de Subterfuge, la discográfica española que ha apostado por ella. Llega 15 minutos tarde. Si al tráfico y las reformas permanentes de la capital le sumamos más obras, las del Plan E del Gobierno que estas semanas acorralan a madrileños y turistas, la duración de una carrera en taxi se hace impredecible. Ana López (Málaga, 1987), que emplea el seudónimo Anni B Sweet como artista, pide disculpas por el pequeño retraso. Toma asiento en la mesa redonda de la sala en la que se celebra la entrevista y, entre risas tímidas y acentazo del sur, comienza a responder a las preguntas con un interés primerizo y una simpatía desbordada.

Pregunta: ¿Cómo empezó todo?

Respuesta: Me vine a Madrid para estudiar Arquitectura. En segundo de carrera puse anuncios en la calle para buscar una banda en la que pudiera cantar, pero no encontraba ninguna con mis características. Yo no sabía tocar la guitarra, sólo cantaba y quería un grupo que se adaptará a mi estilo musical. No lo conseguí. Conocí a un chico que tocaba en el grupo Humanity que tocaba la guitarra y, juntos, formamos un dúo para tocar en los Open Mics (conciertos abiertos a la participación de desconocidos).

P: ¿Quién le puso los ojos encima a Ana López?

R: Un chico de la discográfica Arindelle que se llama Andrés. La siguiente vez que fui a los Open Mics, ya conocía unos acordes y toqué sola con la guitarra, y él me escuchó. Grabé una maqueta con Javier Doria de The Melocotons y Brian Hunt (productor del primer disco de Russian Red y miembro de las bandas Templeton y Half Foot Outside) que subí a MySpace y ahí empezó todo. En cinco meses la cosa empezaba a marchar y Subterfuge me animó a grabar el disco.

La historia de Ana López podría ser el cuento con final feliz de cualquier chica de provincia que viene a la capital y, de la noche a la mañana, se convierte en una habitual de los escenarios madrileños. Entre bolo y bolo, y en muy poco tiempo, ganó el concurso de maquetas EGO, fue elegida demo del año 2008 por la revista musical Mondo Sonoro y la semana pasada publicó su primer disco Star, Restart, Undo.

P: ¿Hubiese sido posible en Málaga?

R: No creo. En Málaga no existe el movimiento que hay en Madrid. Seguro que me habría hartado a tocar en bares y nadie me habría hecho caso. Y menos con el estilo que yo hago. Allí funcionaría, en todo caso, algo más flamenquito o bandas de rock duro. Aquí, en cambio, fue inmediato gracias, en parte, a MySpace que permite convocar a gente a través de internet con mucha facilidad.

P: ¿Por qué cantas en inglés?

R: Estudié inglés en el colegio y, con el paso de los años, acabas pensando en inglés. Además, escucho mucha más música anglosajona que en español y eso también influye a la hora de componer. De todas formas, estoy intentando hacer algo en español (su disco incluye el tema Tumbada en mi moqueta azul, aunque está escrita por un amigo). Incluso he grabado algún tema, pero no ha entrado en el disco.

P: Cuesta más en español..

R: Sí -dice alargando la afirmación-, mucho más. Parece que en inglés suena más bonito, las palabras fluyen más. En cambio, cuando cantas en castellano el resultado es más crudo y tienes que trabajarte más las letras.

Con poco más de 100 conciertos, Ana tiene tablas sobre el escenario. Posee una voz elegante y seductora que juega en perfecta armonía con los suaves acordes de su guitarra acústica. Da la impresión de que todo está bajo control. Uno de sus puntos débiles, si se puede considerar así, es la timidez. En uno de las últimas actuaciones que dio en la capital, junto con la banda Boat Beam y la solista His Majesty the King, llegó a pedir disculpas por no entablar conversación con el público que acudió a la cita.

P: ¿Cómo llevas los escenarios?

R: Depende del día. Hay veces que estoy loca por subir, empezar a cantar y hablo sin ningún problema. Esto ocurre pocas veces. Lo normal es que no suelte ni una palabra y, como mucho, de las gracias. Soy muy tímida y no sé que decir. Pero lo importante es cantar, ¿no?

P: ¿Con quién te gustaría tocar?

R: Si pudiera elegir a un artista fallecido, sería John Lennon. En activo me quedo con Feist, Cat Power, Santiago Auserón, Christina Rosenvinge o Bob Dylan.

P: Vas a actuar en el Festival Internacional de Benicássim (FIB)…

R: Es alucinante. Es increible. Cuando me lo dijeron en Subterfuge no me lo creía. Será la primera vez que vaya a un festival porque ni siquiera he ido como público. Creo que hasta que no llege el momento no me daré cuenta de lo que significa que un festival como el FIB se haya fijado en mí.

P: ¿Qué música escuchas?

R: Soul, jazz, country, rock and roll, electrónica mezclada con acústica… Si me voy a extremos, desde Django Reinhardt, un músico de los años 20 -tararea la música de unos dibujitos de los años cincuenta por el parecido- a Chand vanGaalen, a medio camino entre la electrónica y los sonidos acústicos. Me encanta Bob Dylan, los Beatles y Cat Power. En castellano, Víctor Jara, Silvio Rodríguez y Cuchillo son mis preferidos. Escucho mucho Radio Futura y a Miguel Ríos por mi familia -dice con una voz apagada, quizá nostálgica-.

P: ¿Tienes una meta profesional?

R: Lo que me gustaría es dedicarme a la música. Tocar y dar conciertos es lo que quiero y, si puedo vivir de ello, mejor. Quiero disfrutar lo que me está pasando ahora, dejarme llevar y evolucionar como músico. Entre Arquitectura y la música, me quedo con lo segundo.

P: ¿Qué te parece la escena de artistas nacionales?

R: No sé si es porque llevo mucho tiempo desconectada de la música que se hace aquí y no me había dado cuenta del talento que existe o que, de repente, empiezan a salir grupos. Creo que si no llego a irme de Fuengirola, no me hubiese enterado de la mitad de los artistas que hay -cuenta entre risas-.  Además, están surgiendo mucho grupos nuevos y artistas que, como yo, tienen un estilo folkie. Pero creo que es el momento y ya está.

Ese “ya está” -soltado con cierto resquemor- viene a colación por las comparaciones con Lourdes Hernández, voz de Russian Red, una de las artistas revelación del año 2008. No es la primera vez que alguien sugiere semejanzas entre ambas. Y Ana es consciente de que tampoco será la última. Dispara la automática: “Está bien que me comparen con Russian Red, aunque me parece cómodo que la gente se quede sólo con eso y no mire atrás para conocer los antecedentes comunes. Tenemos la misma edad, las mismas influencias y hemos empezado en esto casi a la vez. Es normal que sonemos parecido”, afirma.

Y tienen razón. Quizá la autora de Cigarretes haya abierto la puerta para las demás, pero es evidente que existe un boom de chicas con guitarra acústica a la espalda y enorme predilección por la canción norteamericana que están ‘afeminando’ el indie nacional. Jóvenes que han crecido escuchando a Cat Power, Bob Dylan, Joni Mitchell o Feist, dominan la lengua de Shakespeare con soltura y poseen talento y voz para rato. Alondra Bentley, Boat Beam, Russian Red, Anni B. Sweet. También hay sitio para las que lo hacen en estricto castellano: Zahara, Tulsa, Lidia Damunt, La Bien Querida. Sin duda, una apuesta segura.

Entra en el MySpace de Anni B Sweet para conocer su gira y escuchar un adelanto de su disco.