Un estudio de arquitectura diseña descolonizar Cisjordania con escuadra y cartabón

  • Tel Aviv, 4 may (EFE).- El desalojo de todos los asentamientos judíos en Cisjordania parece hoy ciencia-ficción, pero en vez de sentarse a esperar la paz, un estudio arquitectónico ha comenzado ya a diseñar modelos de descolonización de las tierras palestinas.

Un estudio de arquitectura diseña descolonizar Cisjordania con escuadra y cartabón

Un estudio de arquitectura diseña descolonizar Cisjordania con escuadra y cartabón

Tel Aviv, 4 may (EFE).- El desalojo de todos los asentamientos judíos en Cisjordania parece hoy ciencia-ficción, pero en vez de sentarse a esperar la paz, un estudio arquitectónico ha comenzado ya a diseñar modelos de descolonización de las tierras palestinas.

Sus reflexiones van dirigidas a transformar las bases militares israelíes y los asentamientos judíos (generalmente situados en lo alto de una colina, hiperprotegidos y con vías de acceso prohibidas para los palestinos) en espacios abiertos, públicos y con un fin social, una vez vaciados de soldados y colonos en el marco de un eventual acuerdo de paz.

El proyecto, de nombre "Descolonizando la arquitectura", reparte su sede entre la localidad palestina de Beit Sahur, donde trabajan la palestina Sandi Hilal y el italiano Alessandro Petti; y Londres, lugar de residencia del tercer componente del grupo, el israelí Eyal Weizman.

La pasada semana, Hilal y Petti expusieron por primera vez sus ideas en Israel, concretamente en la sede en Tel Aviv de Zojrot, una ONG dedicada a explicar en hebreo la "Nakba", el exilio y desposesión que supuso para los palestinos la creación del Estado judío en 1948.

Hay tres hipótesis en caso de despoblación de las colonias: "destrucción" (como se hizo tras la evacuación de Gaza en 2005), "revitalización" (mantenerlas tal cual y dárselas a palestinos) o lo que denominan "subversión".

"Los asentamientos encarnan una forma muy clara de poder, por lo que la destrucción es una comprensible reacción rápida, pero no garantiza el regreso a la situación previa", razona Petti.

En cuanto a la "revitalización", resulta en apariencia razonable, pero "conlleva el riesgo de que los antiguos asentamientos se conviertan en un lugar para la élite palestina", que mantenga la estructura de poder político-territorial de la ocupación.

Por ello, estiman, la mejor opción es la "subversión" del espacio, es decir, el salto de un modelo territorial privado, propio de una correlación de fuerzas desigual, a uno público y abierto a la interacción.

El primer paso sería "eliminar los elementos que separan a la colonia judía de los palestinos, como vallas, puestos de control y carreteras sólo para colonos", explica Petti.

Después, las hileras de chalés unifamiliares típicas de los asentamientos se convertirían en estructuras donde reinasen los espacios en común.

Asimismo habría que desprenderse, por su sentido simbólico tras décadas en el paisaje de Cisjordania, de los tejados rojos a dos aguas que trajeron los colonos judíos originarios de Europa, pese a que carecen de sentido en una región poco lluviosa.

Los miembros de este estudio arquitectónico creado en 2007 proponen, por ejemplo, que los nuevos espacios descolonizados alberguen parques, sedes de ONG e incluso un columbario para aves migratorias.

Además subrayan la necesidad de que la sociedad palestina participe en el debate sobre un mañana sin asentamientos judíos, en vez de caer en el escepticismo o dejar el asunto en manos de la Autoridad Nacional Palestina (ANP).

"Es nuestra tierra. Incluso la mayoría de colonias han sido construidas por palestinos, por lo que tenemos que anticipar qué queremos hacer con ella, en vez de esperar al último momento", apunta Hilal.

Los palestinos, agrega, "no están acostumbrados a planificar su futuro porque ya lo hace por ellos el ocupante, pero basta de hablar de 'hechos sobre el terreno' como si los asentamientos fueran irreversibles".

El principal enemigo de la propuesta es, sin embargo, la realidad, pues Israel y la ANP nunca han discutido seriamente el desmantelamiento de todos y cada uno de los asentamientos judíos en Cisjordania, sino más bien el mantenimiento de un 60 a 80 por ciento de los colonos en zonas palestinas que serían anexionadas por Israel en un intercambio de territorio.

"No queríamos quedar atrapados en el 'guión más probable', sino tratar de entender los problemas de forma genérica", se defiende Petti.

Como recuerda Hilal con ironía, su estudio no propone "una solución al conflicto en base a una fórmula de uno, dos o cinco Estados, sino tan sólo un proceso de descolonización".