Sevilla.-Experta concluye la peritación del Santa Rufina y envía el borrador al Ayuntamiento para posibles observaciones

SEVILLA, 29 (EUROPA PRESS)

La conservadora del Patrimonio Artístico de la Universidad de Sevilla, María Fernanda Morón de Castro, ha finalizado ya la peritación del cuadro atribuido a Velázquez 'Santa Rufina', remitiendo en este sentido un primer borrador al Ayuntamiento hispalense con el objetivo de que pueda realizar observaciones al mismo.

En declaraciones a Europa Press, Morón de Castro explicó que fue el pasado viernes día 24 de abril cuando remitió por correo electrónico al Consistorio hispalense este borrador del informe, que tiene como objetivo valorar cuánto dinero le costaría anualmente al Ayuntamiento "arrendarle" esta obra a su propietaria, la Fundación Focus Abengoa.

En este sentido, la conservadora del Patrimonio Artístico de la Universidad de Sevilla explicó que, hasta el momento, no ha recibido respuesta por parte del Consistorio, y será en el momento en que reciba esta respuesta cuando remita el informe definitivo en papel, firmado y con las posibles modificaciones que se hayan podido incorporar.

No obstante, y tras remarcar que la realización del peritaje "ha sido más complicada de lo previsto al no existir experiencias parecidas a ésta", en las que el Ayuntamiento "paga por el depósito, que no es algo que suela darse" en el campo de las obras de arte, la experta no pudo ofrecer los detalles concretos del informe al corresponder ello, en su caso, al Consistorio.

Al hilo de ello, Morón de Castro precisó a Europa Press que fue a finales del pasado año 2008 cuando el Consistorio le hizo el encargo de valorar la obra --que fue adquirida por Focus Abengoa por un montante global de 12,4 millones de euros--, por lo que ha requerido de seis meses para desarrollar el trabajo en torno a una obra que se expone actualmente en el Centro de Investigación Diego Velázquez.

Hay que recordar que fue el pasado 4 de julio de 2007 en una subasta llevada a cabo en Sotheby's cuando la Fundación Focus Abengoa adquirió 'Santa Rufina' por un montante de once millones de euros, una cifra que se incrementó hasta los 12,4 millones de euros a la prima que se suma a esta cantidad.

CONVENIO ENTRE AYUNTAMIENTO Y FOCUS ABENGOA

La Fundación no fue la única interesada en este lienzo, ya que la obra, que salió a la venta en nueve millones de euros, subió hasta los once por los intentos de otro interesado. No obstante, finalmente, la entidad hispalense logró hacerse con una de las últimas pinturas de Velázquez que quedan en manos privadas. Este cuadro despertó un gran interés en la ciudad natal del pintor, que llegó a organizar a través de la asociación Velázquez por Sevilla una cuestación popular.

Asimismo, el alcalde, Alfredo Sánchez Monteseirín, y la directora general de la Fundación Focus Abengoa, Anabel Morillo León, rubricaron en julio de 2007 el convenio para la creación de la Casa Velázquez y el "arrendamiento" por parte del Ayuntamiento del cuadro.

No obstante, el Consistorio aún no ha cumplido con varios de los términos del acuerdo, entre ellos el pago a partir de 2008 de 500.000 euros anuales a la fundación con el objetivo de financiar la actividad del centro. Este acuerdo, además, establecía el depósito de la obra en la Casa Velázquez por un periodo de 75 años, tras el cual pasaría a ser de titularidad municipal.

HISTORIA DEL CUADRO

Según destacan los expertos de Sotheby's, como pintor de la corte de Felipe IV, Velázquez (1599-1660) se dedicó principalmente a retratar la familia real española, y de vez en cuando a miembros de otras familias nobles europeas. Por lo tanto la mayoría de sus obras están en el Museo del Prado de Madrid, gran parte del resto en importantes museos internacionales y 'Santa Rufina' es una de las pocas obras que ha permanecido en manos privadas.

En contraste con la formalidad de las obras de la corte, 'Santa Rufina' es una imagen muy próxima y de gran simplicidad. Los rasgos humildes de la joven, pintados con un realismo contundente propio del estilo de Velázquez, sugieren que la obra fue pintada al vivo y puede que tenga algún parecido con el de una de las hijas del pintor, o Francisca o Ignacia, cuyas edades rondarían los 12 y 14 años cuando el lienzo se pintó a principios de la década de 1630.