Tapas de yogur y bayetas de polvo usadas renacen en obras de diseño

  • Santa Cruz de Tenerife, 26 may (EFE).- Bolsitas de té, tapas de yogur, mascarillas de hospital o bayetas de polvo usadas renacen para dar vida a la obra de la diseñadora finlandesa Tytti Thusberg que estos días se expone en Puerto de la Cruz con motivo de la XIV edición del Festival Internacional de Cine Ecológico que acoge el municipio tinerfeño.

Tapas de yogur y bayetas de polvo usadas renacen en obras de diseño

Tapas de yogur y bayetas de polvo usadas renacen en obras de diseño

Santa Cruz de Tenerife, 26 may (EFE).- Bolsitas de té, tapas de yogur, mascarillas de hospital o bayetas de polvo usadas renacen para dar vida a la obra de la diseñadora finlandesa Tytti Thusberg que estos días se expone en Puerto de la Cruz con motivo de la XIV edición del Festival Internacional de Cine Ecológico que acoge el municipio tinerfeño.

Con materiales pobres también se puede hacer algo bonito, no es necesario invertir mucho dinero o recurrir a productos caros, indicó Thusberg a la Agencia Efe.

La muestra, que podrá visitarse hasta el próximo domingo en la Casa de la Juventud de Puerto de la Cruz, se compone de dieciocho trajes elaborados con materiales de desecho, productos de "clase B" para criticar el glamour y el carácter efímero de la moda.

La pasarela muestra prendas que no son para llevar en la calle, y que ni siquiera puedes ponerte en casa, la moda es un espectáculo y estos diseños tienen un poco de eso, explica la artista.

Además del trasfondo ecológico, éstas piezas abordan otros temas de actualidad como la violencia machista, la dificultad de conciliar la vida familiar y laboral o el prototipo femenino que impone la industria de la moda.

Ropa interior elaborada con mascarillas de hospital sustituye a los antiguos corsés y simboliza el culto al cuerpo y la obsesión actual por las intervenciones de cirugía estética.

Basura convertida en cuidadas piezas que constituyen una carcajada hacia el mito de mujer ideal que, según indica la autora "indudablemente no existe pero que nos imponen".

"Sexo, mentiras y cintas de vídeo" se titula un sofisticado vestido de noche, creado con unos pantys negros en el cuerpo y una falda larga tejida con cintas de casete y vídeo.

Prendas elaborados con plásticos o cables de ascensor se mezclan con otras creadas a partir de celuloide, alambre, estropajos o cinturones de coche que lanzan un mensaje de respeto hacia el medio ambiente y esconde horas de investigación en el empleo de nuevos materiales para adaptarlos al mundo de la costura.

"Un buen diseño es un gesto medioambiental, una prenda elaborada con buenos materiales es duradera, no se pasa de moda", apunta la artista, que dio sus primeros pasos en el mundo de la moda con una vieja máquina de coser de su abuela, con la que de niña elaboraba vestidos para sus muñecas o modifica la ropa que compraba en tiendas de segunda mano, ya de adolescente.

Basura hecha escultura para observar a través de una vitrina en lugar de prendas para lucir en la calle, que han recorrido pasarelas y salas de exposiciones de toda Europa.

"No pretendo que la gente las pueda llevar puestas, la ropa debe ser práctica, cómoda, ponible y lavable a máquina", reivindica la artista.

"Lo más razonable es hacer ropa duradera, lograr un equilibrio entre calidad y precio, esa sería la prenda ideal", indica la autora, quien critica la hipocresía de "aquellos que no quieren repetir modelo" y señala que la moda del futuro deberá tener una mayor conciencia medioambiental".