Una exposición ilustra las alianzas matrimoniales reales en la Edad Media

  • Barcelona, 7 may (EFE).- El tesoro de Isabel de Portugal o el único retrato que se conserva del rey Jaime I son algunas de las 225 piezas que se exhiben desde hoy en el Museo de Historia de Cataluña en la exposición "Princesas de tierras lejanas", que ilustra las alianzas matrimoniales en la realeza de la Edad Media.

Una exposición ilustra las alianzas matrimoniales reales en la Edad Media

Una exposición ilustra las alianzas matrimoniales reales en la Edad Media

Barcelona, 7 may (EFE).- El tesoro de Isabel de Portugal o el único retrato que se conserva del rey Jaime I son algunas de las 225 piezas que se exhiben desde hoy en el Museo de Historia de Cataluña en la exposición "Princesas de tierras lejanas", que ilustra las alianzas matrimoniales en la realeza de la Edad Media.

Organizada por el museo barcelonés y el Museo Nacional de Hungría, la muestra ilustra la "poco conocida" relación de Hungría y la Corona de Aragón en la época medieval, ha subrayado el director del museo, Agustí Alcoverro.

A modo de preámbulo, la primera sala introduce al visitante en los orígenes de la cultura magiar, de cómo dejó de ser un pueblo nómada y se convirtió en sedentario.

En este primer espacio se informa del primer contacto entre ambos pueblos, las invasiones de pueblos nómadas magiares que asolaron Europa y que en 942 atravesó los condados carolingios para llegar a las murallas de la ciudad andalusina de Lleida, donde fueron derrotados por el ejército musulmán.

"Princesas de tierras lejanas" explora las relaciones de Cataluña y Hungría a través de las estrategias matrimoniales entre las dinastías de Aragón y la húngara de Arpad, que dieron lugar a cuatro matrimonios reales entre el siglo XII y los inicios del XVI.

Las protagonistas de estos enlaces políticos son cuatro princesas que se convertirían en reinas: Constanza de Aragón, Violant de Hungría, Beatriz de Aragón y María de Habsburgo.

Todas estas mujeres, añade Alcoverro, afirman su papel político en las estructuras de poder de las cortes medievales y representan "cuatro modelos diferentes de ejercer su autoridad".

Educadas para casarse -los enlaces se producían cuando tenían entre 16 y 19 años-, estas princesas marchaban lejos de la familia, a países con una cultura muy diferente.

Entre las 225 piezas expuestas destaca el tesoro de Isabel de Portugal, proveniente del Museo Machado de Castro de Coimbra; parte del conjunto funerario de Constanza de Aragón, procedente de la catedral de Palermo; o una selección de la biblioteca de la reina Beatriz y su hermano Juan de Aragón.

Constanza de Aragón, hija de Alfonso el Casto y la reina Sancha, se casó con Emerico de Hungría hacia 1196, pero cuando su esposo murió, ocho años después, los problemas de la corte la llevaron a Austria. Sin embargo, su influencia fue mayor luego, cuando se casó con Federico II de Sicilia, de quien hizo además de consejera. Ambos fueron coronados emperadores del Sacro Imperio Romano Germánico.

Una generación después se casaron el rey catalanoaragonés Jaime I y Violant de Hungría, sobrina de Emerico, que acompañó al Conquistador en sus viajes, asistió a las negociaciones de su marido y fue coronada reina de la Valencia conquistada.

Además, sus muchos hijos ocuparon lugares de importancia: Pedro el Grande fue rey de Aragón; Jaime II, rey de Mallorca; Sancho, arzobispo de Toledo; Violant, mujer de Alfonso X el Sabio; Elisabet, esposa de Felipe, futuro rey de Francia.

Beatriz de Aragón, casada con Matías de Hungría, ejerció un papel de reina mecenas coincidiendo con la llegada al país magiar de las costumbres cortesanas renacentistas que el séquito de la reina había traído desde Nápoles.

El recorrido por las "princesas medievales" concluye con María de Habsburgo, hermana de Carlos V, que por las alianzas impulsadas por los Reyes Católicos fue reina de Hungría tras su boda con Luis de los Jagellons, que murió en la batalla de Mohács en 1526, fecha que marca el final del reino húngaro con la ocupación otomana.

La exposición estará abierta al público hasta el 2 de agosto y posteriormente, de septiembre a noviembre, se inaugurará en Budapest con algunas modificaciones, pues la primera sala introductoria pondrá más el acento en los orígenes de Cataluña.

Tanto el ministro de Cultura húngaro, István Hiller, como el conseller de Cultura catalán, Joan Manuel Tresserras, han querido destacar que "en momentos de crisis, la mejor respuesta es la cultura".

El ministro ha señalado que la exposición demuestra que dos pueblos pudieron establecer relaciones hace casi mil años "sin la globalización y los medios tecnológico que hoy tenemos".