La emblemática biblioteca de Sarajevo necesita 20 millones de euros

  • Sarajevo, 10 mar (EFE).- La reconstrucción de la antigua biblioteca de Sarajevo, símbolo de la ciudad que fue arrasada en un incendio durante la guerra bosnia, en 1992, todavía es una labor que requiere gran trabajo y más dinero, 17 años después de la contienda.

La emblemática biblioteca de Sarajevo necesita 20 millones de euros

La emblemática biblioteca de Sarajevo necesita 20 millones de euros

Sarajevo, 10 mar (EFE).- La reconstrucción de la antigua biblioteca de Sarajevo, símbolo de la ciudad que fue arrasada en un incendio durante la guerra bosnia, en 1992, todavía es una labor que requiere gran trabajo y más dinero, 17 años después de la contienda.

Hasta ahora, se ha logrado conservar buena parte del interior del edificio, para prevenir nuevos deterioros, y se están preparando los trabajos de reconstrucción de la emblemática fachada, en la que España participa como uno de los donantes más importantes, con un millón de euros.

Las autoridades locales aseguran que para que el edificio quede saneado plenamente serán necesarios unos 20 millones de euros, y en la actual fase de reconstrucción, unos 2,6 millones de euros.

Algo menos de la mitad de esta última suma será proporcionada por la Comisión Europea, que impone como su única condición que pueda decidir por su cuenta quién se encargará de los trabajos de reconstrucción.

También EEUU tiene previsto donar 1,3 millones de euros para ese edificio, uno de los monumentos culturales e históricos más valiosos de Sarajevo, construido a finales del siglo XIX, cuando Bosnia formaba parte del Imperio austro-húngaro.

A comienzos de la guerra (1992-1995), la entonces Biblioteca nacional de Bosnia-Herzegovina tenía un inventario de unos tres millones de publicaciones y una extraordinaria colección de 6.000 libros y viejos manuscritos de gran valor.

Gran parte de estos últimos fue salvado de milagro, y conservado luego en las arcas del Banco Nacional y otras instituciones.

Pero cientos de miles de otros libros y catálogos, de la sabiduría acumulada durante un milenio, fueron destruidos en pocas horas en la noche 26 de agosto de 1992, en un incendio causado tras los disparos de artillería del ejército serbobosnio, que mantuvo el asedio a Sarajevo durante la guerra.

Según las autoridades sarajevitas, este edificio es el décimo entre los cien monumentos del mundo considerados prioritarios para su reconstrucción.

Fue construido en 1894, durante el Imperio austro-húngaro (1878-1918), y entonces y más tarde, cuando Bosnia formó parte del Reino de Yugoslavia, desde 1918 hasta la II Guerra Mundial, fue sede del Ayuntamiento sarajevita y se consideró como la cuna de la vida parlamentaria.

Desde 1951, el edificio albergaba la Biblioteca Nacional, y ahora todavía hay una polémica sobre cuál será su futuro, aunque hay bastante voces que abogan por que se le devuelva su función original: el Ayuntamiento.

El joven arquitecto austro-húngaro Alexander Wittek, cuyo proyecto ganó el concurso para construir el edificio, logró transmitir con su obra la idea de plasmar diversos estilos, la cultura y el espíritu de la Europa cristiana a esa zona dominada por la arquitectura otomana.

No obstante, Wittek insistió en un estilo "seudomoro", con detalles inspirados, sobre todo, en la biblioteca de El Cairo, y también en la Alhambra de Granada.

"El modo académico austríaco de proyectos y de construcción representaba en aquella época un tipo de ataque a la arquitectura otomana, considerada más sutil, más acogedora por sus formas y detalles que no resaltan tanto al ojo europeo", explicó a Efe el arquitecto sarajevita Borislav Spasojevic.

"Más tarde, los constructores europeos de otros edificios en Sarajevo reconocieron que alteraron el ambiente de la ciudad y que sus obras contrastaban con el espíritu local", dijo, tras agregar que algunos de ellos advertían entonces de "reducir todo en un estilo y destruir así la tolerancia hacia lo diferente".

El desafortunado constructor Wittek no llegó a ver terminada su obra, ya que se suicidó tras padecer problemas psiquiátricos.

En Sarajevo circula desde entonces el mito de que ese edificio conlleva una maldición.

A unos 500 metros del edificio fue asesinado en 1914 el príncipe heredero del trono austro-húngaro, el archiduque Francisco Fernando, y su esposa, la princesa Sofía, lo que desencadenó el comienzo de la Primera Guerra Mundial.

Nedim Hasic