Javier Tomeo: "Prefiero provocar una sonrisa cómplice en el lector más que hacerle reír"

Javier Tomeo: "Prefiero provocar una sonrisa cómplice en el lector más que hacerle reír"

Javier Tomeo: "Prefiero provocar una sonrisa cómplice en el lector más que hacerle reír"

MADRID, 6 (EUROPA PRESS)

El escritor aragonés Javier Tomeo dibuja la conversación nocturna entre Fedra y Godofredo, un enano adivino, en su último libro, 'Pecados griegos'. Un diálogo en un jardín de un palacio en la Antigua Grecia, a la luz de la luna le sirve de escenario para lanzar diversas reflexiones al lector, pero siempre de manera lúdica.

"Prefiero provocar en el lector una sonrisa cómplice, que es signo de inteligencia más que hacerle reír a carcajadas", confiesa el autor en una entrevista con Europa Press en la que también subrayó que le gusta "escribir sobre monstruos, sobre personajes anormales un poco esperpénticos". En este caso es Fedra, esposa de Teseo, "una mujer con los ojos demasiado separados de la nariz, símbolo del engaño del que será presa".

Fedra quiere consultar al enano Godofredo, un adivino republicano, feo, deforme, pero muy sabio, el significado que tendrá en su futuro un gemido que ha escuchado en sueños. En la conversación surgirá el proyecto de Fedra de ir a Eulisis ya que su nodriza, Eunone, le ha hablado del rito de Perséfone y Deméter.

Godofredo, como adivino, emplea palabras y argumentos que aún no se han inventado ni empleado, y a lo largo de esta charla, en busca de la clave del gemido, hará gala también de su extenso conocimiento sobre la mitología griega. "Grecia siempre ha sido una fuente de inspiración para mí", reconoce Tomeo que asegura que muchas veces escribe sin ideas preconcebidas. "Escribo a base de automatismos y creo que esta técnica es la que permite afloren situaciones hilarantes en mis novelas", matiza.

NOVELA TEATRAL

Los espacios acotados, la escritura en tiempo real y el formato dialogado convierten esta novela en un híbrido muy cercano a la dramaturgia. "Me salen así, y aunque yo no soy dramaturgo, otros autores españoles y extranjeros sí han adaptado mis novelas al teatro, como Jacques Nichet (Amado Monstruo), José María Pou (El cazador de leones y Amado monstruo) o Yvon Chaix ('El Cazador de Leones')".

La claridad y la brevedad son otras de sus notas características; o como asevera el narrador al inicio de la novela: "Que todo sea claro menos el caldo". El escritor añadió que no se siente "nada identificado con los escritores de ahora, ligeramente pedantes, que se consideran a sí mismos muy trascendentes y fundamentales para su tiempo".

"Sigo siempre una economía del lenguaje que me lleva a expresarlo todo con el mínimo de palabras indispensables; por eso, después de la página 100, no sé qué más decir", añade el escrito que quiere dejar claro que 'Pecados griegos' pretende ser "simplemente un divertimento a través del cual la gente se plantee sus propias reflexiones acerca de su destino".