Ciro Altabás, la forja de un director en el circuito de los cortometrajes


Altabás es uno de los directores españoles de cortos más galardonados

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Ciro Altabás, uno de los directores españoles de cortos más galardonados nacional e internacionalmente, no es una excepción, aunque ya parezca encauzado hacia su objetivo: rodar un largo. La historia de este maño comienza, como la de todo realizador que se precie, viendo toneladas de cine y dirigiendo sus propias películas caseras. Entre aquellos primeros trabajos, el cineasta recuerda con cierta nostalgia "una versión de Días de Trueno, con coches teledirigidos, y cortos gore cutrones dirigidos, montados e interpretados por mí". Los padres del cineasta, resignados ante la pasión cinéfila de su retoño, le comentaron cordialmente: "Vale, quieres dedicarte a la farándula, pero por lo menos ten una carrera". Corrían los primeros noventa y el chaval se encaminó hacia los estudios de Comunicación Audiovisual, esos que tanto repudió Amenábar, en la Universidad Europea de Madrid. Completada su formación con unos cursos en la mítica New York Film Academy, Altabás se dirigió a la London Film School, un centro en el que realizador reconoce que le dieron "mucha caña" y "en donde no se andaban con rodeos a la hora de decirte que no les gustabas". "Allí te ibas turnando de puesto, y eras tanto montador, productor, director o director artístico. De esa manera ibas descartando lo que sabías que no podías ser. Por ejemplo, la dirección artística me gusta mucho, pero soy un negado para ella", recuerda el realizador español con cierta añoranza. Primeros trabajosEn la capital británica, después de algunos trabajos que, según Altabás, fueron recibidos como "una pedorreta en la cara", nació su primer corto propiamente dicho, Phobia. La cinta era un peculiar repaso a los miedos de la gente que, en determinados momentos, tomaba la forma de un extraño documental. El humor, un elemento que aparecería después en la obra del director, ya estaba presente, aunque quizá lo más importante para el propio cineasta era "hacer algo más macarra, entrevistando a la gente de la calle e intentando algo diferente a lo que había hecho durante el año y medio anterior en la escuela". El resultado sólo se puede calificar de sorprendente: ganó más de treinta premios alrededor del mundo y fue exhibido en el Festival Internacional de Cine de Venecia. No obstante, aún quedaba esa cinta que supone un antes y después de cualquier director. El momento llegó con DVD, un trabajo que nos desvelaba los problemas amorosos de un cinéfilo a través de un filme dividido en episodios que emulaban las diferentes opciones del famoso soporte videográfico. Esta obra se convierte en casi un resumen de algunos rasgos autorales de Altabás: humor, personajes inmaduros, referencias a la cultura pop y un cierto gusto por un tipo de comedia romántica que no desentonaría en un programa doble con los largometrajes de Judd Apatow. Cineasta frikiFue entonces cuando el realizador maño empezó a ser clasificado como cineasta friki. Un calificativo con el que Altabas no está del todo de acuerdo: "Yo no me planteo que haga cosas frikis. Hago cosas de realismo social. Hablo de mi entorno y de lo que yo veo. No, no me levanto y digo: ¡A ver qué frikada se me ocurre hoy! Es la rutina de mis amigos y de mi entorno, y escribo de eso".No obstante, el cortometraje ha sobrepasado los límites del frikismo: los premios en más de 60 festivales nacionales e internacionales lo atestiguan. La repercusión de DVD consiguió que el número de amigos del realizador español aumentara. Uno de ellos, Héctor García, responsable de un blog (Kirainet) dedicado a las peculiares aventuras de un geek español en Japón, se convertiría en pieza fundamental del siguiente proyecto cinematográfico de Altabás.Hobby, un mediometraje documental sobre la locura que se desató en Japón el día que se puso a la venta la consola Wii. Con la ayuda de García como guía en el país del Sol Naciente, el cineasta y su director de fotografía habitual, Pedro Márquez, se sumergen en un tronchante mediometraje que ganó el Premio de Guión en el Festival de Cine de Málaga, fue comprado por Canal Plus y consiguió distribución en DVD de la mano de FrikiFilms. Además, la estancia en el país de los ojos rasgados tuvo otro fruto: Made in Japan, un descacharrante corto sobre un chaval (el propio Ciro) que se va a tirar la basura y termina en Japón buscando a su supuesto padre natural. El largometraje como objetivoEl último paso hacia el largo ha sido Manual práctico del amigo imaginario (abreviado), otra curiosa comedia romántica sobre un veinteañero que todavía mantiene su amigo imaginario de la infancia. El extraño personaje ve su trabajo amenazado cuando el chaval empieza a sentir atracción por una amiga de la infancia. El director define este trabajo como "muy clásico y con una historia muy cerrada, en la que queríamos experimentar con la mezcla de formato cine y Hi8". La película, como ya es habitual en el cineasta, sigue recibiendo premios cada pocos días. Ahora llega la hora de la verdad: el largometraje. Altabás ya trabaja en ello con la ayuda económica de una subvención concedida para desarrollar el guión de un largo. La película será una comedia romántica, un género al que Ciro Altabás, metro noventa de treintañero heterosexual, parece enganchado. La explicación de esta tendencia a implicarse en este tipo de cintas aparentemente poco masculinas la tiene el propio realizador: "Mis géneros favoritos son la comedia romántica y el terror visceral. Son dos extremos. Me gustaría hacer algo muy, muy bruto, aunque para ello necesitaría por lo menos un año de mi vida. Ahora el cuerpo me pide más hacer una comedia romántica. Al final va a resultar que soy un moñas".