El VII Festival de Cine y Derechos Humanos de San Sebastián premia a José Luis Borau por su "defensa de la libertad"

El director destaca que "hoy entendemos muchas cosas" gracias al "imaginario común, a la imagen franca" que genera el cine

SAN SEBASTIAN, 30 (EUROPA PRESS)

El escritor y director de cine José Luis Borau recibió hoy el III Premio del VII Festival de Cine y Derechos Humanos de San Sebastián por la "defensa de la libertad en su sentido más amplio" que ha llevado a cabo a través de su trabajo, según afirmó hoy el responsable de la Unidad de Cine de Donostia Kultura, José Luis Rebordinos.

En una rueda de prensa en San Sebastián, Rebordinos, acompañado del galardonado, recordó que este premio, que este año por primera vez consiste en una réplica del monolito en homenaje a las víctimas de la violencia y del terrorismo 'Oroimena-Memoria', realizado por el escultor Aitor Mendizabal y ubicado en los donostiarras jardines del Alderdi Eder, se entregará esta tarde en el teatro Victoria Eugenia, tras la proyección, a partir de las 19.30 horas, del documental de Fermin Muguruza 'Checkpoint Rock. Canciones desde Palestina'.

Junto a este galardón se concederá al largometraje 'Johnny mad dog' y al corto 'Él nunca lo haría' el Premio del Público al Mejor Largometraje y el 'Premio de la Juventud al Mejor Cortometraje', respectivamente, de este festival que se viene desarrollando desde el pasado jueves en la capital guipuzcoana.

Rebordinos destacó que Borau (Zaragoza 1929), quien fuera presidente de la Academia de las Artes y las Ciencias Cinematográficas de España, académico de la RAE, presidente de la SGAE, y autor de películas como película 'Leo' premio Goya a la mejor dirección en el 2000, "siempre ha defendido con su trabajo algo muy importante, la libertad en el sentido más amplio".

De esta forma recordó que el premiado no sólo se "enfrentó a la censura" con su película 'Furtivos' (1975), que consiguió "estrenar casi sin cortes" gracias al Festival Internacional de Cine de San Sebastián, según subrayó él mismo, sino también "protestó contra la violencia criminal de ETA".

Asimismo, destacó que en sus películas siempre ha mostrado "una preocupación por los temas sociales, por los Derechos Humanos", con filmes, "muchas veces adelantados a su tiempo", como 'Leo', una de las "grandes películas del cine español al que el tiempo pondrá en su sitio", y "siempre ha colaborado" también "para que la gente pueda hacer cosas", dando "becas y ayudando a los jóvenes a que puedan expresarse y desarrollar sus estudios cinematográficos" o través de la Fundación Borau, que lleva dos años en marcha.

Por todo ello, Borau fue elegido para recibir este premio que, a su juicio, "es una injusticia" porque "no" lo merece, y que recibe con "responsabilidad", porque "hay que estar a la altura de los galardones que uno recibe". "Cuesta un poco, porque luego a la hora de hacer algo te preguntas qué pensará el que te dio este o ese premio". En todo caso, se mostró convencido de que "no hay homenaje más agradable que el que uno no se merece", lo que "siempre" le lleva a pensar que "se han equivocado" al reconocerle.

Tras recordar "imágenes" de San Sebastián, como los jardines del Alderdi Eder o el Monte Igueldo, una "maravillosa" ciudad que le habla de su "infancia", ya que de niño veraneaba allí, y que tiene para él un "sabor y un color especial", destacó que es un "orgullo, una satisfacción y una emoción" recibir este premio y ver que la gente le "recuerda y quiere".

Borau explicó la labor que desarrolla la Fundación que lleva su nombre y que creó para conservar sus fondos documentales y para "facilitar a los jóvenes los estudios cinematográficos de guión y dirección" con becas anuales en la ECAM de Madrid, la ECIB de Barcelona y la FIA de Valencia, ya que en sus tiempos de estudiante en Escuela Oficial de Cinematografía de Madrid, siempre lamentó que sus profesores no llevaran a sus alumnos a los rodajes "tendiéndoles un punte hacia la profesión".

VOLVER A DIRIGIR

Preguntado si volverá a dirigir, Borau confesó que "sí le gustaría" aunque reconoció tener ciertos impedimentos para ello como su condición física -"estoy cojo me rompí la cadera", apuntó-, y el coste de las producciones, ya que ahora "cualquier película cuesta unos 5 ó 6 millones, algo que no puedo afrontar".

Por otro lado, el director se refirió a la influencia del cine en la vida real, que se da "en su justa medida" creando una "imagen común, una imagen franca", y destacó que hoy se entienden "muchas cosas por imágenes que se han visto" en las películas.

Además, recordó que el "buen director" no es aquel que consigue que sus películas sean "como había pensado", sino que "con lo que tiene en su mano hace algo que está muy bien". Por ello, consideró que "rodar es fracasar", puesto que todo lo anterior al rodaje es mera "ilusión".