Fisahara arranca mañana en Dajla con una nutrida presencia del cine español

  • Campo de refugiados de Dajla (Argelia), 6 may (EFE).- La sexta edición del Festival Internacional de Cine del Sahara (Fisahara), el único del mundo que se celebra en un campo de refugiados, arranca mañana con una amplia presencia de actores y directores españoles y con Argelia como país invitado.

Fisahara arranca mañana en Dajla con una nutrida presencia del cine español

Fisahara arranca mañana en Dajla con una nutrida presencia del cine español

Campo de refugiados de Dajla (Argelia), 6 may (EFE).- La sexta edición del Festival Internacional de Cine del Sahara (Fisahara), el único del mundo que se celebra en un campo de refugiados, arranca mañana con una amplia presencia de actores y directores españoles y con Argelia como país invitado.

En el campamento de refugiados saharauis de Dajla, el más alejado y con más carencias de los cinco cercanos a la localidad argelina de Tinduf, ya estaba hoy preparada la pantalla gigante montada sobre un gran remolque de camión en la que se proyectarán las películas bajo las estrellas del desierto.

Han confirmado su presencia este año, entre otros, actores como Guillermo Toledo, Eduardo Noriega, Elena Anaya, Ingrid Rubio, Unax Ugalde, Fran Perea o Álvaro Longoria y directores como Alex de la Iglesia o el ganador de los últimos premios Goya, Javier Fesser, que proyectará su película "Camino" en el festival.

Los habitantes del campamento de Dajla podrán ver además filmes como "Che, el argentino" y "Che guerrilla", de Steven Soderbergh, "Los crímenes de Oxford" de Alex de la Iglesia, "Sólo quiero caminar" de Agustín Díaz Yanes, "Retorno a Hansala" de Chus Gutiérrez o "El truco del Manco" de Santiago Zannou.

También se proyectarán otras películas europeas como la alemana "La ola" de Dennis Gansel, la sueca "El clavel negro" de Ulf Hultberg" o la franco-alemana-israelí "Los limoneros" de Eran Riklis.

No faltará tampoco una muestra de los nuevos cortos cubanos de la Escuela de San Antonio de los Baños o de películas africanas como la etíope "Menged" de Daniel Taye Workou o la maliense "Conocimiento para la vida" de Sander Krancken.

El programa incluye además varias películas y documentales sobre la problemática del Sahara Occidental y de los refugiados, entre ellas el primer cortometraje realizado por un saharaui, Man Chagaf.

En paralelo a las proyecciones, el festival organiza además durante estos días hasta doce talleres de cámara, edición, realización documental, fotografía y periodismo en los que los jóvenes refugiados pueden familiarizarse con la práctica audiovisual y realizar algunos cortos.

Uno de los talleres enseña también las técnicas de gestión para la organización de un festival de este tipo, de manera que la muestra sea cada vez más un proyecto compartido.

Este año se han batido los récords de participación de películas en el festival, así como de asistentes, ya que se espera que más de 450 personas -la mayoría españolas pero también argelinos, latinoamericanos y de otros países europeos- acudan a Dajla para convivir con los refugiados durante los cuatro días de la muestra.

Todo ello a pesar de los problemas logísticos que conlleva organizar un evento de este tipo en un campamento de refugiados como el de Dajla, sin agua corriente y donde la electricidad sólo llega por generadores a determinadas zonas algunas horas del día.

El campamento se encuentra además a más de dos horas de duro viaje desde Tinduf y casi la mitad del camino se realiza a través de sinuosas pistas de arena y piedra en medio de la llamada "hamada", la parte más inhóspita del desierto argelino.

Los cerca de 20.000 refugiados del campamento acogen, sin embargo, con gran hospitalidad a los visitantes extranjeros en sus jaimas de barro, alimentadas algunas con pequeñas placas solares y comparten con ellos su modo de vida y sus escasos recursos durante estos días.

Hasta el próximo domingo los saharauis de Dajla y cientos de jóvenes de otros campamentos que llegan hasta aquí para participar en el festival podrán salir por una vez de su rutina diaria y ver cine en pantalla grande, algo vedado para ellos el resto del año.