García Roure: "Quiero que se vea la complejidad de la enfermedad mental"

  • Barcelona, 6 may (EFE).- Con paciencia, perseverancia, junto a un pequeño equipo, ha estado el joven cineasta Abel García Roure acercándose durante tres años al enigmático universo de la locura para armar la película "Una cierta verdad", con la que quiere mostrar desde dentro la "complejidad" de la enfermedad mental.

García Roure: "Quiero que se vea la complejidad de la enfermedad mental"

García Roure: "Quiero que se vea la complejidad de la enfermedad mental"

Barcelona, 6 may (EFE).- Con paciencia, perseverancia, junto a un pequeño equipo, ha estado el joven cineasta Abel García Roure acercándose durante tres años al enigmático universo de la locura para armar la película "Una cierta verdad", con la que quiere mostrar desde dentro la "complejidad" de la enfermedad mental.

Ayudante de dirección de cineastas como José Luis Gerín o Isaki Lacuesta, García Roure ha explicado hoy en Barcelona que todo lo que cuenta en su documental de más de dos horas, al que quizá le sobra algo de metraje, es real y lo ha conseguido gracias a la complicidad de enfermos y personal médico del Hospital Parc Taulí de Sabadell.

Javier, Bernat, Rosario o Alberto se olvidan de que hay cámaras alrededor y van adentrando al espectador en su psicosis grave, un trastorno dentro del que se incluyen enfermedades como la esquizofrenia y la paranoia.

Influenciado, tal vez, por el hecho de haber nacido en la barcelonesa Sant Boi, donde se ubican dos importantes hospitales psiquiátricos desde hace años, ha señalado hoy Abel García que desde siempre se había interesado por esta temática, a la que ya le había dedicado un trabajo de documental cuando estudiaba y que le permitió conocer al doctor Josep Moya, psiquiatra del Parc Taulí.

Gracias a que el médico les abrió la puerta de la institución, pudieron entrar dentro "y empezar a establecer vínculos con diferentes médicos y personas en una delicada situación social para, después, realizar un retrato ajustado de su situación".

En este sentido, el director, de 33 años de edad, ha subrayado que siempre trabajó para "ofrecer una idea fiel de la complejidad de la enfermedad" así como "para trasladar al espectador la incomodidad de esta dolencia, que tiene muchas caras".

Aunque la realidad que se describe es muy dura, García Roure también ha incluido algunos momentos que rozan la hilaridad, especialmente porque lo que asevera uno de los enfermos a su psicólogo sobre las personas que no lo están es de una gran cordura y provocan la risa en la platea.

El cineasta ha querido una película coral, con personas mayores, jóvenes, hombres, mujeres, unos más cultos que otros, pero todos "con un gran sufrimiento íntimo".

"Buscaba -ha proseguido- trasladar episodios cotidianos de los que sufren psicosis y que cada uno de nosotros se pusiera en su piel y viera qué es lo qué viven y qué es lo que les ocurre".

"Sin embargo -advierte- no tengo pretensiones sociológicas", por lo que "he desenfocado su entorno y me he centrado en el enfermo", sin que aparezcan familiares.

Respecto al título, ha comentado que surge de una de las conversaciones de uno de los psicólogos con Javier, un enfermo que es el verdadero guionista y alma del filme, quien al reflexionar sobre los inicios de su enfermedad, cuando tuvo a sus hijos, pronuncia una frase en la que habla de "una cierta incomodidad" y de una "cierta verdad".

Las diferentes personas enfermas que aparecen en el documental pudieron degustarlo ayer en una sesión especial en Sabadell y, según García Roure, "quedaron encantadas, a la vez que pudieron conocerse entre ellos y hablar", ha apostillado.

La película que se presentó el pasado mes de octubre en el Festival Internacional de Cine de Valladolid, donde compitió por la Espiga de Oro, se estrenará el viernes 8 en diferentes salas de Madrid, Barcelona y Valencia, subtitulándose en castellano los diálogos que fueron filmados en catalán.