‘Los hombres que no amaban a las mujeres’ lleva al cine la intriga creada por Stieg Larsson


Millenium 1: Los hombres que no amaban a las mujeres desembarca en las carteleras españolas aupada por el éxito de la trilogía literaria del sueco Stieg Larsson, de la que se han vendido más de diez millones de ejemplares en todo el mundo y en cuya primera parte se basa este intenso thriller. Aunque las comparaciones entre libros y sus adaptaciones cinematográficas siempre son odiosas, la película dirigida por el danés Niels Arden Oplev, con un reparto enteramente nórdico y prácticamente desconocido en el resto de Europa, cumple fielmente con el legado póstumo del escritor al presentar una historia con muy buen ritmo, personajes impactantes (especialmente su protagonista femenina, interpretada por la versátil Noomi Rapace) y continuos guiños a una historia mucho más amplia y profunda de lo que permite mostrar el metraje y que conocen muy bien sus lectores.

La película arranca cuando al periodista Mikael Blomkvist, a quien da vida el actor Michael Nyqvist, recibe el encargo de investigar la desaparición de la joven Harriet Vanger, sucedida 40 años atrás en la mansión de su adinerada familia. En un alto obligado en su trabajo al frente de la revista Millenium, Blomkvist se dedicará a desentrañar la escabrosa historia que se esconde detrás del presunto crimen, y de paso también a reencontrar el camino personal y profesional, ayudado por la hacker Lisbeth Salander (Rapace).

Aunque el papel del experimentado Nyqvist da el contrapunto mesurado y sociable, la verdadera heroína de esta historia es ella. Compleja, torturada, rebelde, andrógina y violenta, Lisbeth Salander es el eje de una trama que sostiene la intriga a lo largo de dos horas y cuarto y sobre la cual se sustentan las escenas más fuertes. El personaje construido por Larsson tiene tal impacto que los productores del casting tuvieron una difícil tarea para encontrar a una actriz capaz de darle el punto oscuro, y a la vez atractivo y original, que tiene la joven y responder con eficacia a la tremenda responsabilidad que suponía encarnar a la heroína que ha hechizado a millones de lectores de todo el mundo.

Rapace, hija de una sueca y un cantaor de Badajoz, criada entre Islandia y Suecia y con experiencia televisiva y teatral previa, ha salido airosa. Demostrando oficio y valentía, la actriz se entregó a fondo al papel, para el cual se entrenó en artes marciales y en el gimnasio, bajó de peso para “quitarme las curvas y lucir menos femenina”, se cortó el pelo y hasta se puso los piercings que caracterizan a Lisbeth Salander (los llamativos tatuajes son obra del departamento de maquillaje). También trabajó arduamente con el director en base al guión de los escritores Rasmus Heisterberg y Nikolaj Arcel para entender las motivaciones de la experta informática y construir su hosquedad descarnada.

Niels Arden Oplev no ahorra elogios hacia ella. “Lisbeth Salander -asegura- es posiblemente el personaje dramático moderno que más expectación ha causado en Escandinavia, y no puedo creer la suerte que hemos tenido al encontrar a Noomi Rapace para ese papel. Noomi se ha transformado en su personaje a la perfección. Su interpretación es sobresaliente”.

Los hombres que no amaban a las mujeres es, como el exitosísimo libro homónimo, la primera parte de la trilogía en torno a estos dos personajes centrales. El filme, con una inversión cercana a los diez millones de euros, fue rodado en Estocolmo y otras ciudades de Suecia, aunque incluye una escena final realizada en el paseo marítimo de Málaga. La segunda y tercera parte -basadas respectivamente en La chica que soñaba con una cerilla y un bidón de gasolina y la aún inédita en España La reina en el palacio de las corrientes de aire- llegarán a los cines españoles en la segunda mitad del año, también de la mano de la productora Vértigo.