"No cojáis pateras ..., no merce la pena", instó a sus compatriotas un joven en Tánger

  • Tánger (Marruecos), 26 may (EFE).- "No cojáis pateras, es muy peligroso y no merece la pena", pidió Brahim Elghoulb, de 23 años y detenido tras intentarlo dos veces, en un debate tras la proyección al aire libre en Tánger de "Retorno a Hansala", película que narra la muerte de 37 inmigrantes frente a las costas gaditanas.

Tánger (Marruecos), 26 may (EFE).- "No cojáis pateras, es muy peligroso y no merece la pena", pidió Brahim Elghoulb, de 23 años y detenido tras intentarlo dos veces, en un debate tras la proyección al aire libre en Tánger de "Retorno a Hansala", película que narra la muerte de 37 inmigrantes frente a las costas gaditanas.

Cuando anoche concluyó la película, que forma parte de la programación del Festival de Cine Africano de Tarifa, el joven, que ahora trabaja en la construcción, agarró con firmeza el micrófono y subrayó a los cerca de doscientos asistentes a la proyección que "no os juguéis la vida en ese viaje, no compensa. Allí, en España, vais a sufrir más para conseguir lo que aquí cuesta menos".

"Doy gracias a Dios por seguir vivo", dijo en su emotivo discurso, tras lo cual se dio por cerrado el debate que se organiza tras la proyección de películas al aire libre, una iniciativa del festival que ha recorrido ya seis pueblos gaditanos con distintas películas, que anoche lo hizo en Tánger y hoy lo hará en Tetuán, donde cuenta con el apoyo del Instituto Cervantes.

Con especial énfasis hacia los jóvenes asistentes, muchos de los cuales esperan su oportunidad para esconderse en los bajos de los camiones y se evaden de la realidad drogándose con pegamento untado en trapos, Brahim Elghouln explicó que viajó en patera dos veces entre Dajla, antigua Villa Cinseros, en el Sahara Occidental, y Canarias, aunque las dos veces fue interceptado.

Aseguró que pagó 500 euros por cada ocasión, la última en mayo de 2007, para una travesía de cuatro días, en las que pasó "mucho miedo" y tras lo cual "comprendo el mundo", dijo posteriormente a Efe.

Miembros del Instituto Cervantes de Tánger aseguraron que en las inmediaciones del lugar en el que se proyectó la película "está lleno de chavales que están deseando salir en patera o bajo los camiones" porque no tienen un futuro en su ciudad, en la que viven oficialmente unos 750.000 habitantes pero donde en realidad hay más de un millón, precisaron a Efe.

La película exhibida, que forma parte de la iniciativa denominada "Cine nómada de las dos orillas", llevó a Tánger un film que describe la muerte hace casi diez años de 37 inmigrantes frente a Rota (Cádiz), la mayoría de Hansala, una localidad de la zona del Atlas denominada Beni Mellal.

En la película, que suaviza la cifra de muertos porque habla de 17 fallecidos, un empresario gaditano de una funeraria y la hermana de uno de los inmigrantes viajan hasta la recóndita localidad marroquí para enterrarlo y localizar, a través de las ropas, a otros cadáveres, lo que consiguen con cuatro.

La película, que recibió el premio del público en el último festival de cine de Málaga-Tánger, se proyectó gratis en la plaza de la Marcha Verde, antes Avenida de España, y situada junto al puerto.

Con un público que desbordó las cien sillas instaladas, ya que otro centenar siguió la película de pie o sentados en el suelo, las reacciones fueron muy diversas, desde tensión y angustia cuando se mostraban imágenes de los fallecidos o mientras se ahogan hasta risas cuando se hacen bromas con las costumbres locales.

También hubo aplausos cuando salió en la pantalla el actor local Adam Bounouacha, de 16 años, y que hace de ayudante del empresario gaditano hasta que finalmente llega a España en una patera.

El padre de este actor, Abderrahaman Bounouacha, también se esforzó en explicar a los que le rodeaban que lo que hizo su hijo era ficción, no realidad, y que seguía viviendo en Tánger.

Las películas al aire libre, que cuentan con el apoyo de la Fundación Dos Orillas, siguen una fórmula de la ONG Cine Digital Ambulante (CNA en las siglas en francés) que desde 2001 organiza al año 200 sesiones de cine en una veintena de aldeas africanas sin electricidad.

Manuel Rus