Tomas Alfredson dirige "Déjame entrar", una historia de vampiros a la sueca

  • Madrid, 12 abr (EFE).- Basada en la novela homónima de John Ajvide Lindqvist, el cineasta sueco Tomas Alfredson lleva al cine "Déjame entrar", un drama romántico en el que se mezclan vampirismo y acoso escolar, o como asegura el cineasta: "una historia de vampiros a la sueca, cargada de silencios".

Tomas Alfredson dirige "Déjame entrar", una historia de vampiros a la sueca

Tomas Alfredson dirige "Déjame entrar", una historia de vampiros a la sueca

Madrid, 12 abr (EFE).- Basada en la novela homónima de John Ajvide Lindqvist, el cineasta sueco Tomas Alfredson lleva al cine "Déjame entrar", un drama romántico en el que se mezclan vampirismo y acoso escolar, o como asegura el cineasta: "una historia de vampiros a la sueca, cargada de silencios".

Y es que al ver "Déjame entrar" se entiende perfectamente el dicho popular de "no te hagas al sueco", ya que el silencio y la oscuridad son los auténticos protagonistas de este filme, rodado de noche y con niños.

"Qué mejor lugar para un vampiro que Suecia, en donde tenemos 23 horas diarias de oscuridad", asegura a Efe Tomas Alfredson, que reconoce que el "rodaje fue duro, porque tuvimos temperaturas de hasta 30 grados bajo cero, y el encontrar a los jóvenes protagonistas más".

Pero el resultado sorprende y engancha al espectador, "sea o no aficionado al cine de terror". Incluso en los festivales españoles dedicados al género fantástico, como el de Sitges, San Sebastián y Málaga, "Déjame entrar", que se estrena esta viernes, ha obtenido varios galardones.

La historia cuenta cómo Oskar (Kare Hedebrant), un niño callado e introvertido que sufre el acoso escolar de sus compañeros de clase, busca desesperadamente un amigo y lo encuentra en Eli (Lina Leandersson), una niña misteriosa que se convierte en su vecina.

Elí sólo sale por la noche y no le afecta el frío, pero desde que ha llegado a la ciudad varias personas han desaparecido dejando rastros de sangre.

La novela de John Ajvide Lindqvist llegó a manos de Tomas Alfredson a través de un amigo y se quedó "enganchado a ella desde el principio". "Esto ocurrió hace cuatro veranos y enseguida llamé -recuerda- al publicista para pedir los derechos y me dijo que tenía que esperar una cola de 30 peticiones diferentes, pero me encontré con el escritor, le mostré qué había hecho antes, le gustó y aceptó. Él se había encargado ya de escribir el guión".

Alfredson ante todo es un hombre de teatro y prepara junto a la compañía que formó hace más de veinte años su desembarco en el Royal Dramatic de Estocolmo, "el teatro de Bergman, algo que siempre es un orgullo". "Somos -aclara- como unos Monty Pythom suecos, con fama de exagerados y radicales".

Pero en todos estos años de trayectoria -fue en 2004 el Mejor Director del Cine Sueco por "Fyra nyanser av brunt"- nunca se había acercado al género del terror. "Eso ya era un reto, pero sobre todo de esta historia me interesaba la parte de acoso escolar, que yo sufrí a los 12 años", comenta.

Alfredson reconoce que el rodaje de su cuarta película "fue complicado y encontrar a los niños también, porque en Suecia no hay niños profesionales, por eso tuvo que abrirse el cásting a todo tipo de chicos, a pesar de que hemos tenido jóvenes actores famosos como Inger Nilsson", la popular Pipi Calzaslargas.

Para el cineasta, "contar la historia de la niña vampira fue duro y difícil de resolver, sobre todo porque había que desarrollar una trama fantástica en un ambiente muy real".

A eso hay que añadir, según comenta, que las condiciones de trabajo en el país escandinavo "son muy complicadas, sobre todo porque todo es de noche, sólo hay una hora de luz al día, y las temperaturas eran de 30 grados bajo cero". "Por otro lado -confiesa- eso nos permitió trabajar con los niños, cuyos horarios están muy controlados, sin problemas".

Tomas Alfredson, contento del resultado que está teniendo la película allá donde se estrena, asegura que han llamado a su puerta para dirigir una de las partes de "Crepúsculo", la saga vampírica de Stephenie Meyer, y lo ha rechazado.

Y ante la secuela de su película que preparan en Estados Unidos, dice que no entiende por qué el "público americano no está preparado para ver cine europeo original" y apunta riéndose: "no se dan cuenta que no hay mejor lugar para un vampiro que Suecia, donde tenemos noches de 23 horas".