Vende libros a cinco euros el kilo para pagarse un cortometraje

  • Vitoria, 16 may (EFE).- El vitoriano Nikolas Ocio ha encontrado un manera original de financiar su debut en el cine: vende libros que le regalan a un precio de cinco euros el kilo.

Vende libros a cinco euros el kilo para pagarse un cortometraje

Vende libros a cinco euros el kilo para pagarse un cortometraje

Vende libros a cinco euros el kilo para pagarse un cortometraje

Vende libros a cinco euros el kilo para pagarse un cortometraje

Vitoria, 16 may (EFE).- El vitoriano Nikolas Ocio ha encontrado un manera original de financiar su debut en el cine: vende libros que le regalan a un precio de cinco euros el kilo.

Necesita 30.000 euros para rodar su proyecto, un cortometraje de diez minutos, y por el momento ha conseguido unos 5.000 euros tras tres años recogiendo y vendiendo libros, según ha relatado a EFE.

Su sueño nació hace quince años, cuando trabajaba como monitor de deporte en una cárcel y escribió un guión a partir de una historia que le contó una interna.

Necesitaba financiación para hacer el cortometraje, pidió subvenciones pero no las consiguió y entonces surgió la idea de vender libros al peso y la puso en práctica.

Primero vendió los suyos, luego los de los amigos y ahora los que le regalan las personas que van conociendo su actividad y deciden ayudarle.

Cuando logra reunir unos dos mil libros, que va almacenando poco a poco en un local de un amigo, coge una báscula, un tablero, unos caballetes y los tomos y monta un puesto de venta en el campus universitario, en una fiesta o donde le dejen. En un día puede vender entre 500 y 600 volúmenes.

Aunque se ha presentado a varias convocatorias de ayudas, no es fácil conseguir financiación, porque según ha explicado no tiene currículum en el mundo de cine y además su proyecto es "arriesgado", no es convencional y está basado totalmente en la imagen, en la música.

En su proyecto de cortometraje en blanco y negro, que se llama "Barkatu", no hay personajes, la cámara está todo el rato a ras del suelo y no hay diálogos, en definitiva, es un "puzzle visual", en el que el espectador "va a ir juntando todas las piezas" para que la historia "tenga sentido".

"Los cortos no son para sacar dinero sino para investigar e innovar", ha defendido el autor.

Ocio, que ha estado vinculado a movimientos cinematográficos y a clubes de cine, seguirá pidiendo subvenciones para su idea y, mientras tanto, continuará con su "aventura" de pesar libros y venderlos a cinco euros el kilo.