Ventura Pons cree que no se puede culpar de la situación del cine sólo a la piratería

  • Cagliari (Cerdeña), 30 may (EFE).- El director catalán Ventura Pons considera que la piratería ha hecho mucho daño al cine y es una de las principales razones de su mala situación, pero también reconoce que hay que tener "sentido de la realidad" y asumir los propios fallos.

Ventura Pons cree que no se puede culpar de la situación del cine sólo a la piratería

Ventura Pons cree que no se puede culpar de la situación del cine sólo a la piratería

Cagliari (Cerdeña), 30 may (EFE).- El director catalán Ventura Pons considera que la piratería ha hecho mucho daño al cine y es una de las principales razones de su mala situación, pero también reconoce que hay que tener "sentido de la realidad" y asumir los propios fallos.

Pons, que asiste al I Festival de cine español de Cagliari (Cerdeña) como invitado en la sección dedicada al cine catalán, explicó en una entrevista con Efe que hay que reflexionar sobre el desarrollo del cine tanto español como europeo de las últimas décadas para ver por qué no está funcionando.

La piratería desde la llegada al mercado de los sistemas digitales ha hecho mucho daño al cine "pero no podemos sólo echar la culpa a los demás, también nosotros fallamos en algo", afirmó un relajado Pons.

Tras 21 películas y con la 22 y 23 "ya preparadas" -en sólo unos días empieza a rodar- Pons es muy consciente del drástico cambio que ha experimentado el cine y sus espectadores, que han dejado de acudir a las salas y sin embargo siguen asistiendo al teatro o a conciertos.

Desde que Hollywood "creó el cine de palomitas se ha ido mucha gente de las salas" y luego llegó la piratería, que provocó un radical "cambio de público".

"La gente cree que en nombre de la libertad de expresión puede robar impunemente" y las productoras y distribuidoras están en un punto en el que "no saben qué hacer para que la gente vuelva al cine".

Toda esta evolución ha hecho especial daño al cine europeo, que se ha convertido en un conjunto de cinematografías nacionales en lugar de una suma.

Algo de lo que él ha tratado de escapar a través del control absoluto de su trabajo. "He podido hablar de libertad y trabajar con independencia" y eso ha sido porque siempre ha unido las labores de productor, guionista y director de sus películas.

"Y no me ha ido tan mal", asegura Pons, sin un ápice de ironía, antes de añadir que ha tenido "un porcentaje de aciertos muy grande" en su carrera.

Especialmente feliz se siente por el hecho de que sus trabajos se hayan visto y entendido en el extranjero, frente al menor éxito que en ocasiones le ha acompañado en España -por esa confrontación cultural entre Cataluña y Madrid, apunta-.

Sus películas han cosechado multitud de premios y han pasado por festivales como los de Berlín, San Sebastián, Toronto, Nueva York, Karlovy Vary (República Checa), Cartagena de Indias o Mar del Plata y la gente casi siempre ha reaccionado en el punto en el que él lo había previsto.

La razón es que hace películas "muy sencillas, no cine de grandes efectos" y que habla de "temas muy universales", afirma el autor de "¿Qué te juegas, Mari Pili?" (1990), "Caricias" (1997) o "Amor idiota" (2004).

En sus filmes se repiten las temáticas: "la necesidad del otro, el amor y la comunicación, por activa o por pasiva; de la amistad y de cómo la amistad puede sustituir la familia tradicional, un nuevo tipo de relación familiar, y hablo mucho de la muerte".

Eso hace que si la historia "es de verdad y de personajes, funciona bien en todas partes", incluso con la comedias, que es mucho más difícil.

Y pone el ejemplo de las primeras películas de Woody Allen, "con esa mirada crítica e irónica. Eso se entiende en todas partes" o de una las suyas, "El porqué de las cosas" (1994), que la entendieron fenomenal en un país tan diferente de España como es Japón.

Aunque no siempre ha sido así. "Anita no pierde el tren" (2000), fue considerada revolucionaria en Damasco por su reivindicación de la mujer a los 50, relata Pons con cara de satisfacción.

En cualquier caso, lo más importante para que una película funcione es una historia y, por tanto, un guión que sea como la maquinaria de un reloj.

Su secreto: "procuro ser muy fiel a lo que escojo -ha hecho muchas adaptaciones de la literatura- pero sobre todo fiel a mí mismo".

"Me siento muy afortunado en mi vida. Cuando era pequeño decía que quería hacer una película. Y ya entonces decía: tengo el cine en la cabeza. Y he hecho 21, que las he paseado por medio mundo y he conseguido un reconocimiento fantástico. ¿Qué más quiero de la vida? Si no se ven en España ya se verán en otras partes".

El Festival de Cagliari exhibe esta noche su filme "Amigo/Amado" (1998) como parte de su programación dedicada al cine catalán.

Por Alicia García de Francisco