El rescate de Nelly Fonseca, la George Sand peruana

  • Lima, 14 may (EFE).- Cual la famosa George Sand, la peruana Nelly Fonseca Recavarren arremetió contra todos los prejuicios de su época y no dudó en vestir y firmar como hombre para hacer lo que más deseaba: escribir poesía y ser artista.

El rescate de Nelly Fonseca, la George Sand peruana

El rescate de Nelly Fonseca, la George Sand peruana

Lima, 14 may (EFE).- Cual la famosa George Sand, la peruana Nelly Fonseca Recavarren arremetió contra todos los prejuicios de su época y no dudó en vestir y firmar como hombre para hacer lo que más deseaba: escribir poesía y ser artista.

Fonseca, nacida en el puerto norteño de Pacasmayo en 1922, ha sido rescatada del olvido de las últimas décadas por el Centro Cultural de España en Lima, que ha publicado un libro y convocado A un concurso de ensayo sobre su obra.

Y es que esta mujer dejó de lado su notable belleza femenina para lucir el pelo negro engominado y vestir con la elegancia de un hombre de la primera mitad del siglo XX: terno, corbata, pañuelo en el bolsillo superior del saco.

Fonseca se enfrentó, de esa manera, a una sociedad que le restaba importancia a la expresión femenina en la literatura y nunca se dejó callar por los prejuicios de su época, que la acusaron de escribir una poesía cargada de un "sentimentalismo vacuo".

Luchó por vencer, además, otra gran amenaza que le tendió el destino: un accidente sufrido a los 9 años que la confinó paulatinamente a una silla de ruedas, pero nunca pudo impedir que concretara su vocación artística.

La poeta escribió desde muy joven, nutrida por sus lecturas de los modernistas y vanguardistas en inglés, francés y portugués -idiomas que dominaba-, con el seudónimo masculino de Carlos Alberto, y marcó una época al dirigir, con poco más de veinte años, la página literaria del diario La Crónica.

También mantuvo correspondencia con otras escritoras extranjeras, como la uruguaya Juana de Ibarbourou y la cubana Dalia Iñiguez, y dirigió la revista cultural Palabra Americana.

En una entrevista ofrecida a un diario chileno en 1944, Fonseca afirmó que lo que más le desagradaba de la gente era "la estrechez de criterio, que la convierte en un fiscal de las vidas ajenas, y la hace condenar tantas alegrías y tantos sabrosos pecados".

Se declaró, además, admiradora de Julio César, al que consideró "una voluntad en marcha", de la célebre bailarina norteamericana Isadora Duncan "que vivió entre la historia y la leyenda", y del dramaturgo y ensayista belga Maurice Maeterlink "cuya serena filosofía tiene la virtud de fecundar almas".

En 1937 obtuvo el primer premio y la medalla de oro del VIII Certamen de Liniers, de Argentina, y en 1940 el primer y tercer premio del Homenaje a la Madre Americana, de La Habana.

Su obra, que incluye dos piezas teatrales, comprende cinco poemarios firmados por Carlos Alberto y otro puñado de libros con su nombre verdadero, todos con versos que expresan "un erotismo limpio de artificialidades, limpio de lugares comunes", según la poeta Andrea Cabel.

Ese erotismo ha sido calificado de "andrógino" por la también peruana Marita Troiano, quien destaca la originalidad del poemario "Velero alucinado", uno de sus libros, cargado "de un lenguaje grandilocuente, depurada métrica y elaboradas metáforas".

El Centro Cultural de España la incorporó a su programa "Al Rescate de la Memoria" luego de que la totalidad de sus obras y gran parte de su documentación fuera donada a su biblioteca por sus familiares.

La institución se ha encargado de fomentar un estudio más profundo de la poeta y de publicar el libro "Selección antológica de la poesía de Nelly Fonseca y estudios", patrocinado por la Agencia Española de Cooperación Internacional para el desarrollo (AECID).

La publicación reúne textos del poeta Diego Lazarte, así como ensayos y semblanzas de las escritoras Andrea Cabel, Marita Troiano, Milagros Martínez, Rocío Castro, Sandra Suazo y María Inés Vargas.

Incluye, asimismo, una antología de su obra poética, dividida en las secciones "Velero Alucinado" y "Bajo el signo de abril", así como una entrevista a la poeta publicada por el diario chileno Las últimas noticias, en 1944.

El rescate de esta figura literaria de verso clásico ha llevado a la convocatoria de un concurso de ensayo, que busca "impulsar el interés por el estudio y la crítica de su obra", y otorgará un premio de 1.000 dólares y la publicación del trabajo ganador.