El 'downtown' de acera y cartón


Anthony Kiedis en plena actuación de la gira del disco 'Stadium Arcadium'.

Anthony Kiedis en plena actuación de la gira del disco 'Stadium Arcadium'.

Varios son los autores que han descrito la naturaleza de Los Ángeles. Philipp Marlowe, el detective privado creado por Raymond Chandler, mostró la sociedad pudiente, enfermiza y corrompida que, desde sus enormes chalés situados en las siluetas de las colinas de Hollywood, avistaban el azul del mar Pacífico y el downtown angelino. En cambio, Charles Bukowski, autor de, entre otros libros, Hollywood, describió a la otra parte, a los habitantes de la mala calle. Los anónimos que comparten acera, plato y cartón.

Como el escritor maldito, Anthony Kiedis, cantante de los Red Hot Chili Peppers, también vivió en sus carnes la cloaca y el trastero de la ciudad californiana. Nació en Michigan, en el estado de los Grandes Lagos, pero con doce años se fue a Los Ángeles con su padre, divorciado y adicto a las drogas. Después del instituto, comenzó a estudiar en la Universidad de Los Ángeles (UCLA). Duró un año. La cocaína nubló su entendimiento. Los ochenta se le hicieron cuesta arriba.

Blood, Sugar, Sex, Magik es el disco del antes y el después de los Red Hot. El de la reválida. No porque sea su mejor trabajo, que puede que así sea; sino por su significado dentro de banda. Fue la confirmación de su talento después de sus tres primeros trabajos, el punto en el que convergió la influencia del rap y el funk de los inicios con la vertiente melódica que acabaría por dominar sus siguientes obras, el momento en el que la banda parecía quedar reorganizada tras la muerte del anterior guitarrista por sobredosis y la salida voluntaria del batería. Y era, sobre todo, la oportunidad de Anthony para ahuyentar los fantasmas que arrastraba de una vez por todas.

El lugar que utilizaron para exorcizar los demonios fue The Mansion, la misteriosa casa del ilusionista Houdini que el productor Rick Rubin compró para levantar su estudio de grabación. Por allí pasarían más adelante artistas como Marilyn Manson, Audioslave o Linkin Park. El cuarteto confiaba en el talento de Rubin para orientarles en su camino hacia nuevos horizontes. Entre las canciones que configuraron el álbum hay una muy especial para Anthony que, además, se convirtió en el primer gran éxito de la banda: Under the bridge. Precisamente, una de las pocas canciones que compuso antes de entrar en el estudio.

Anthony escribió el tema en un momento delicado de su vida. Flea, bajista, y John Frusciante, guitarrista, se habían instalado en su propia burbuja asocial como consecuencia del consumo de marihuana. Kiedis se encontraba solo (”Sometimes I feel, Like I don’t have a partner, Sometimes I feel, Like my only friend” canta al comienzo) y recordaba la temporada en la que la adicción a la coca y a la heroína, junto a los desencuentros con su pareja, lo situaron al borde del precipicio. Por aquel entonces, Los Ángeles era su única compañía (”I drive on her streets, Cause she’s my companion”) y, en la letra, toca todos los palos que derivaron de esa situación: la soledad, la vida errante, la calle, el arrepentimiento (I don’t ever want to feel, like I did that day, take me to the place I love). En resumen, la vida debajo de un puente (Under the bridge).

Para escuchar la canción visita el Blip.fm de lainformacion.com.