Emilio Sagi combina la magia y la estética pop en 'Las Hadas', de Wagner, que se estrena hoy en el Chatêlet de París

Se trata de una ópera de juventud del autor alemán no representada hasta ahora PARIS, 27 (EUROPA PRESS) El director de escena Emilio Sagi se ha planteado el montaje de 'Las Hadas' ('Die Feen'), de Richard Wagner, que se estrena hoy en el Teatro Chatêlet de París, como un juego mágico al que acompaña estéticamente con un mundo pop de superficies brillantes y coloristas cercanas a las propuestas de Dan Flavin o Jeff Koons. La ópera en tres actos del compositor alemán es una obra de juventud escrita por un Wagner de 20 años que se inspira en un cuento de Carlo Gozzi, 'La mujer serpiente', y que se verá por primera vez en un escenario, algo que para Sagi tiene la ventaja de que nadie tiene en la cabeza un montaje previo y la desventaja de que no hay tradición alguna de imágenes. "Te ves completamente en el vacío para imaginar lo que quieres hacer, pero a mí eso me interesa mucho. Me gusta comenzar el trabajo desde un blanco total, siguiendo la partitura", relata Sagi a Europa Press durante el ensayo de la obra en la que, a su juicio, ya se encuentra el embrión del gran espíritu musical del Wagner posterior. El también director del Teatro Arriaga, que ya estuvo en el Chatêlet en 2006 con la opereta 'El Cantor de México', de Francisco López, y repitió en mayo de 2008 con la zarzuela 'La Generala', de Amadeo Vives, se ha inspirado para 'Las Hadas' en la idea de los primeros románticos de que el hombre que juega es el que adquiere su verdadera dimensión humana. "Lo planteo como un juego mágico de hadas y caballeros, con una trascendencia importante", dice el director escénico que, a nivel plástico, opta por una estética pop o post-pop próxima a Dan Flavin o Jeff Koons y por "un mundo de color, de superficies brillantes y resplandecientes". ELEGANTE Y MODERNO De hecho, el director del Chatêlet, Jean-Luc Choplin, admite que quería un tratamiento escénico "simple, elegante y moderno, para esta obra nunca vista" y "con un toque pop" por lo que pensó naturalmente en un colaborador ahora habitual del Teatro como es Emilio Sagi. Por lo que se refiere al montaje, en colaboración con el prestigioso director musical Marc Minkowski, Segi admite cierta complejidad derivada de la propia estructura de la obra, con un texto que dificulta la conexión entre las partes cómicas y las dramáticas. Además de descubrir en la obra la huella de Mendelson, Schubert o Weber, posee, según Sagi, un "gran potencial onírico y fantástico" que será arropado por un decorado abstracto que le confiera toda su potencia a los símbolos. "Parto del principio de que el mundo mágico en el que Richard Wagner nos quiere introducir está en nosotros mismos: es el poder del alma, de la imaginación y el que nos permite expresarnos de manera más sabia", resume el director escénico.