El cine español se quiere subir al tren (pero todavía no sabe cómo)


El colofón del Festival de Málaga no ha sido la alfombra roja de la última gala sino una mesa redonda en la que representantes de todos los sectores de la industria del cine han demostrado dos cosas: la primera, que todos son conscientes al fin de que Internet es no sólo una oportunidad de negocio sino también una necesidad para su supervivencia; y dos, que las posturas entre algunos de ellos están tan alejadas que ahora mismo es difícil imaginar un acuerdo. La mesa, que se convocó mediado el Festival, al mismo tiempo que el presidente de los productores decía que “este año toca un cambio del modelo de negocio”. El encuentro ha estado presidido por Carlos Cuadros, director general de Cine del Ministerio de Cultura, también en el ojo del huracán esta semana al conocerse que su departamento prepara una nueva orden que facilitará la comercialización de largometrajes en la Red. “No tiene sentido que secuestremos los derechos de las películas porque estamos haciendo un flaco favor a los consumidores, que demanda verlas”, apunta Cuadros que también matiza que la nueva normativa se centra en modificar el cómputo de espectadores para las ayudas a la amortización –las que recibe una película en función de su éxito en taquilla: a más espectadores, más dinero-. La novedad es que incluirá el consumo a través de plataformas de video on demand o de suscripción.Salas frente streaming Entre los participantes han estado, por un extremo, Javier Fernández, director general de Cinesa, la mayor empresa de salas de cine en España; y por otro Juan Carlos Tous, director de Filmin, la mejor plataforma española de cine on line con licencia. Precisamente son estos dos sectores quienes protagonizan la batalla, aunque no enfrentándose entre sí. Los cines insisten en mantener la exclusividad del estreno. No quieren ni oír hablar de que haya películas que se pongan a disposición del público a la vez en Internet y en las salas, como propone FAPAE, la patronal de los productores. Es más, piden que los tres meses que se reservan para explotar un largometraje con el actual sistema de contratos se aumenten a cuatro, como ha remarcado una y otra vez Javier Fernández. Y eso a pesar de que el presidente de la Federación de Cines, Juan Ramón Gómez, ha señalado en este mismo Festival que la permanencia media de una película en cartel es de dos meses. Para defender su postura, Fernández ha aludido a que son las salas quienes saben cómo vender el producto a su consumidor final, ha comparado ir al cine con acudir a comprar a unos grandes almacenes y ha asegurado que el estreno simultáneo en salas “acabará con el glamour y las alfombras rojas”. "Robo" de películas Hace dos años, el Festival de Málaga ya convocó una mesa similar a esta, en un foro mucho más reducido y con inquietudes muy similares. El único ponente de entonces que ha repetido es Rafael Sánchez, director de Filmotech, el portal de cine en streaming montado con escasa fortuna por Egeda, la entidad que gestiona los derechos de los productores audiovisuales. La coherencia en el mensaje de Sánchez es notable pues dos años después sostiene exactamente el mismo discurso: el problema de Internet es la falta de seguridad jurídica –y lo dice tres meses después de aprobada la Ley Sinde- y eso permite que haya personas que “roben” películas. Quizá no altere su postura porque coincida con la abogada Paloma Llaneza: “La ley Sinde no va a servir para nada”, asegura Llaneza, porque “se tarda menos sitio en cambiar un link de sitio que cerrar una web”. Y además advierte de que quienes tienen páginas de enlaces ya se las buscarán para esquivar a la norma, como ha ocurrido con Seriesyonkis, que ha creado una red social para evitar su cierre. De todo ello, Llaneza infiere que el público demanda “gratuidad y rapidez”, y recuerda que ese modelo ya existe y es viable en las televisiones y las radios. “No es gratuidad, es esponsorización”, matiza el productor Manuel Cristóbal, que recuerda que las emisiones en esos canales están sufragadas por la inserción de publicidad. Cristobal aporta al debate la siguiente reflexión: “Tres de cada cuatro entradas se venden en multicines. Creo que deberíamos hacer tres de cada cuatro películas pensadas para multicines y solo una para salas de arte y ensayo”. Esa idea está estrechamente vinculada la rotunda afirmación de Pedro Pérez (FAPAE), que no se cansa de advertir de que en España se producen demasiadas películas al año (201 largometrajes en 2010).Debate en Twitter Precisamente Pedro Pérez, el todavía presidente de la Academia de Cine, Álex de la Iglesia, y varios asistentes a la mesa redonda, han mantenido un interesante debate paralelo en Twitter en el que se subrayaba sobre todo la urgencia de llegar a una solución.“El gran acierto será conseguir en España la gran plataforma de cine en internet y que a esta se sumen las majors. Y no que las majos creen la suya o suyas y el cine español se sume a la cola y de prestado”, tuitea Pedro Pérez antes de asegurar que “esta vez no vamos a perder el tren”. La dificultad radica en que a estas alturas del viaje el tren ya anda rápido y tendrán que subirse en marcha.