El cine independiente busca su hueco entre las taquilleras este fin de semana

El vuelo del globo rojo

El vuelo del globo rojo

La trastienda del cine produce en ocasiones extraños compañeros de cama. Aunque el mundo de las artes y el cine están íntimamente relacionados, con El vuelo del globo rojo se da un paso adelante: fue el propio director del parisino Museo d’Orsay el que buscó al representante de la nueva ola taiwanesa Hou Hsiao Hsien (Guangdong, China, 1947) para la producción de su primera película. La elección no fue al azar, ya que su idea era reunir en la pantalla el art noveau e impresionismo del museo con los mejores cineastas contemporáneos.

La carrera de Hou Hsiao Hsien alcanzó su punto álgido con la celebración del homenaje al gran maestro del cine oriental Yasujiro Ozu. Para la ocasión, el realizador de origen chino elaboró una pequeña joya como Café Lumière, que no pasó desapercibida para una crítica occidental que llegó a encumbrarle como “uno de los diez (o doce) cineastas contemporáneos más relevantes”. Café Lumière supuso su primera salida al extranjero para recalar en Tokyo, escena que se repite ahora al recalar en París. En esta ocasión, se inspira en un film honónimo de Albert Lamorisse (Le Ballon Rouge, 1957), premiada incluso con el Oscar, que le sirvió para conocer la realidad de la época y repensar la ausencia de libertades vividas por el niño protagonista de la cinta.

Suzanne (Juliette Binoche), es una titiritera que representa en París historias de marionetas. Su hijo de siete años, Simon (Simon Iteanu), vive prácticamente en solitario debido a que Suzanne carece de tiempo entre ser madre soltera y, abrumada por las complicaciones de la vida moderna, decide contratar a una niñera. Para ello, decide contratar a Song Fang, una estudiante de cine taiwanesa (decisión que ahora explicamos), para que le ayude en los cuidados de Simon. A su vez, un misterioso globo rojo sigue de cerca al niño…

Lo que no pasa desapercibido es el aire chino con el que está dotado el París de Hou Hsiao Hsien. Song Fang, la niñera, representa a las muchas estudiantes taiwanesas que se van a Francia a estudiar. Además, el número de títeres que monta Suzanne recibe la inspiración de una obra de la Dinastía Yuan. Cuando hace cinco años la revista Cahiers du Cinema propuso al director escribir un artículo sobre el cine de Truffaut (rescatado ahora por la edición española), cuenta que pensó en esa obra, la cual relaciona con la imagen de personajes sencillos y persistentes del realizador francés.

“Hoy día resulta difícil encontrar personas verdaderamente persistentes en ese sentido, pero creo que Suzanne es así. Ella narra la historia de Zhang Yu, el erudito que intenta evaporar el océano para recuperar a su amada Qiong Lian, y su propia situación familiar es parecida: está atrapada en un punto muerto emocional, y está dispuesta a salir de él con sus propios esfuerzos”, añade Hsiao Hsien sobre la obra de los Yuan.