Un cineasta de 11 años irrumpe en el mundo del corto con una galardonada ópera prima

  • Valladolid, 9 mar (EFE).- Con siete años decidió que lo suyo era el mundo del cine, con ocho probó lo de ser actor y ahora con once ha irrumpido en el mundo del corto con una galardonada ópera prima: Esteban Gil, estudiante de primaria de Valladolid, entra en escena.

Valladolid, 9 mar (EFE).- Con siete años decidió que lo suyo era el mundo del cine, con ocho probó lo de ser actor y ahora con once ha irrumpido en el mundo del corto con una galardonada ópera prima: Esteban Gil, estudiante de primaria de Valladolid, entra en escena.

No es fácil constatar si con esa edad es el director de cine más joven de Europa, pero sí que es uno de los que más claro tiene su futuro en el celuloide, tras probar las mieles del éxito con tres cortometrajes en los que ha participado como actor y dos que ha sacado adelante solo como guionista, productor y director.

"El cine es una cosa más de la vida, como comer y dormir", reconoce a Efe el pequeño cineasta, que tiene como ídolos al actor Arnold Schwarzenegger y al realizador Jonathan Mostow y el baloncesto, la natación y la composición de canciones como aficiones alternativas al ojo de la cámara.

Con sólo siete años descubrió que lo que veía en la gran pantalla podía ocupar el resto de su vida, cuando los especiales televisivos que mostraban los procesos de grabación de una película le abrieron los ojos al séptimo arte, al que se aproximó poco después por primera vez con la participación como actor en un corto para una asignatura del colegio.

Tan lejos ha llegado su convencimiento, que ha conseguido convertir su propio colegio, el Gonzalo de Berceo de Valladolid, de titularidad pública, en una especie de productora cinematográfica.

Para grabar su último corto, al que ha llamado "Jonan Brothers" y con el que espera cosechar éxitos similares a sus anteriores incursiones, realizó un "casting" en el patio de recreo para contar "con los mejores actores", según cuenta con voz firme y poniéndose el 'mundo por montera' con poco más de una década de vida.

"A mis mejores amigos les encanta que sea famoso porque les abre puertas, pero a otros no tanto porque tienen más envidia y me dicen que me van a ganar haciendo otros cortos", señala Enrique, que les anima a hacer lo mismo.

Precisamente un cortometraje con la capital vallisoletana como protagonista le permitió alzarse la pasada semana con el primer premio de la Muestra de Cortometraje Escolar de Castilla y León, que ya reconoció en anteriores ediciones otros dos trabajos en los que actuó como parte del elenco junto con varios compañeros de clase.

No sólo sus compañeros, sus padres y su hermana pequeña también han ejercido de improvisados actores en el reparto del cortometraje que Esteban ha dedicado a Valladolid, en el que relata la historia de unos reyes franceses de principios del siglo XVI que visitan de noche su catedral, a pesar de que Cristóbal Colón les advierte del peligro que corren.

Además, junto a su abuelo, el pequeño ha realizado el atrezo que ha ambientado algunas de sus incursiones cinematográficas y que guarda en su habitación, repleta de diplomas y de objetos de sus películas preferidas.

"Creo que en la vida hay pocas cosas fáciles, pero como hace lo que le gusta y con ilusión, le apoyaremos", ha explicado su padre Esteban Gil, porque "ya está encaminado y lo que le gusta es esto, así que le acompañaremos y le ayudaremos", sentencia su madre, Ana Simón.

Esteban, que cumplirá 12 años el próximo 27 de marzo, reconoce que su afición por el cine no le lleva a descuidar sus estudios, que saca adelante "con notables y sobresalientes", que le ayudarán a estudiar para director, actor y guionista.

Sabe que lo del cine "no es que esté chupado", pero para él, lo principal es tener las ideas claras, buscar en los libros, salir a la calle y ver lo que pasa alrededor de sus ojos.