Google presenta la digitalización de los manuscritos del Mar Muerto


Alrededor de 24 siglos después de que fueran realizados, los manuscritos del Mar Muerto están a plena disposición de cualquiera que tenga internet. Estos textos conservan parte de la memoria más antigua que existe sobre la antigua Jerusalén y otros rastros históricos de carácter bíblico. Todos ellos son visibles y navegables aquí.

Gracias a las imágenes tomadas por Ardon Bar-Hama, de una resolución de unos 1.200 píxeles, cualquiera puede examinar al detalle el contenido de estas piezas. La presentación de la culminación de este proyecto coincide con la víspera del año nuevo en el calendario hebreo.

¿Qué son los manuscritos del Mar Muerto y cuál es su origen?

Los manuscritos del Mar Muerto están considerados uno de los descubrimientos arqueológicos más grandes del siglo XX. Son unos 800-900 escritos de origen judío, escritos por una comunidad de esenios, y encontrados en once grutas en los escarpados alrededores del Mar Muerto. La mayoría de ellos se encuentran en el Museo de Israel en Jerusalén.

Encontrados de manera fortuita por un pastor en 1947 en las cuevas de Qumran, un importante yacimiento arqueológico próximo al Mar Muerto, esos textos en pergamino contienen fragmentos de todos los libros del Antiguo Testamento, excepto el de Esther, así como varios apócrifos.

Su autoría es atribuida por los investigadores más tradicionalistas a la secta de los esenios, pero los revisionistas sugieren que son en realidad una compilación de documentos traídos desde muchas partes de la antigua Judea para protegerlos de los romanos antes de la destrucción del Templo en el año 70.

Las tinajas encontradas en Qumran contenían hasta 900 documentos, entre ellos contratos matrimoniales y todo tipo de documentación de carácter civil y religiosa que arrojan luz sobre las costumbres de los israelitas en la época del Segundo Templo (siglo VI a.C-I d.C). Se dice que alguno de sus descubridores utilizó algunos documentos para hacer una hoguera y poder calentarse, ya que desconocía la importancia del hallazgo.

La relevancia de estos manuscritos principalmente, al igual que la Biblia, está en su antigüedad, y todo lo que aportan sobre términos del judaísmo y del cristianismo, e incluyen estudios sobre las Escrituras (según los esenios) y diferentes textos religiosos como el Libro de Enoc, el Testamento de los Doce Patriarcas y el Libro de los Jubileos.