Feliciano Barrios centra su discurso en el Gobierno de la Monarquía española en 1808

  • Madrid, 8 mar (EFE).- Feliciano Barrios ingresó hoy en la Real Academia de la Historia, donde cubrirá la vacante de la medalla número 5, tras el fallecimiento de Guillermo Céspedes, con el discurso "España 1808. El Gobierno de la Monarquía", donde describe minuciosamente la estructura política y administrativa de Carlos IV.

Madrid, 8 mar (EFE).- Feliciano Barrios ingresó hoy en la Real Academia de la Historia, donde cubrirá la vacante de la medalla número 5, tras el fallecimiento de Guillermo Céspedes, con el discurso "España 1808. El Gobierno de la Monarquía", donde describe minuciosamente la estructura política y administrativa de Carlos IV.

Barrios siente su ingreso como "un inmenso honor del cuerpo académico" que le haya admitido como académico de número -ya era académico corporativo-. "Este ingreso supone una promoción", ha resaltado a Efe este especialista en historia de la administración pública desde el siglo XVI al XVIII.

Elegir el Gobierno de 1808 fue una decisión tomada a raíz de celebrarse, el año pasado, el bicentenario de los acontecimientos del 2 de Mayo. El académico iba a leer su discurso de ingreso el pasado año, pero tuvo que posponerlo por circunstancias familiares.

"España 1808. El Gobierno de la Monarquía" arranca con la primera abdicación de Carlos IV, el 19 de marzo de 1808 y, a partir de ahí, pasa a describir la administración vigente, tanto las instituciones y su funcionamiento como las personas que las encabezaban; prestando especial atención a los presidentes de los Consejos Reales y de las Secretarías de Estado.

"Es la visión de la administración en el último momento de normalidad del Antiguo Régimen. Después llegaría el 2 de Mayo y nada sería igual, incluso la Restauración de Fernando VII no fue una Restauración total de la vieja Administración", explica Barrios.

Barrios explica cómo la llegada de la Casa de Borbón al trono de España trajo consigo cambios trascendentales en la estructura jurídico-política de la Monarquía.

"En la Administración funcionaban instituciones procedentes de la Casa de Austria, viejos Consejos, con nuevas instituciones implantadas por los Borbones, de manera que se imbrican las viejas de los Austrias con las nuevas de los Borbones", señala el nuevo académico, quien afirma que en ese momento el Viejo Régimen sirve "con efectividad para gobernar una Monarquía tan grande, que cubría los dos hemisferios, antes de que comenzaran los movimientos independentistas en América".

"El Régimen funcionaba gracias a tres pivotes: los Consejos Reales, las Secretarias de Estado y las Reales Juntas", dice Barrios, quien ordena los acontecimientos, al tiempo que estudia los nueve Consejos, entre ellos el Consejo de Estado, presidido por el Rey; las cinco Secretarías del Despacho y sus Ministros, que constituyen los más elevados órganos de Gobierno. Para finalizar con las Juntas, tanto las económicas, como las eclesiásticas y las de asistencia social.

Uno de los órganos más potentes era el Consejo de Castilla que, en palabras de Barrios "juega un papel importante en el levantamiento, porque es la institución que, en ausencia del rey, ocupa un papel político, junto a la Junta de Gobierno que deja el infante Fernando VII

Resalta el académico cómo Godoy, el gran valido de Carlos IV, "no ocupaba ninguna presidencia de Consejo ni de Secretaría de Estado, pero su influencia era enorme y lo ejercía colocando en los cargos importantes a hombres hechos a su medida. Además encabeza el Estado Mayor como Generalísimo Almirante y es decano del Consejo Estatal que, en esos momentos estaba prácticamente inactivo".

La fuerza de Godoy se deja sentir en un acontecimiento que resalta Barrios: "Antes de abdicar, Carlos IV lo destituye y, dos días después el Rey abdica".

El nuevo académico resalta que ese Viejo Régimen necesitaba "una transformación en profundidad de su régimen administrativo, pedía a gritos esa reforma. Tras la guerra de la independencia, llegaría con la Constitución hecha por las Cortes de Cádiz".

El discurso de Feliciano Barrios fue contestado por el académico José Antonio Escudero, quien elogió la intervención de Barrios al mostrar "el microcosmos efervescente de la España de 1808" y "el esqueleto de su Gobierno".