Fernández-Armesto: "Una situación tan injusta como la que vivimos provoca revoluciones violentas"


  • Occidente ha exaltado el individualismo, pero eso tendrá consecuencias políticas y sociales, según este catedrático de la Universidad de Notre-Dame.

  • El historiador hispano-británico Felipe Fernández-Armesto explica por qué el hombre tiende a repetir los graves errores cometidos en el pasado.

Felipe Fernández-Armesto, historiador hispano-británico y profesor de la Universidad de Notre Dame (EEUU)

Felipe Fernández-Armesto, historiador hispano-británico y profesor de la Universidad de Notre Dame (EEUU)

"La Historia es una senda entre ruinas", sentenciaeste académico y experto en Historia Mundial y Medioambiental, nacido en Londres e hijo de español e inglesa. Así contesta cuando preguntamos por la crisis de Corea ysi es cierto que el hombre está condenado a repetir sus propios errores. O sea, parece que sí.

Pero del error también se aprende. Algunos, como Margaret Thatcher, incluso salen ganando con los suyos. "Tengo pasaporte británico, lo cual no es exactamente lo mismo que ser británico", aclara Fernández-Armesto. Es poco amigo de los tópicos: "Ni los ingleses son ya tan flemáticos ni los españoles tan apasionados".

El ser humano ha arrasado muchas ciudades a lo largo de la historia: Carthago, Hiroshima, Dresde... ¿Lo ve capaz de pulsar el botón nuclear en Corea?No veo ningún peligro por parte de Corea del Norte. Gracias a Dios sus líderes no creen en su propia retórica. Lo que me parece inevitable es lo del botoncito nuclear. Tarde o temprano, alguien lo pulsará. Las armas existen para emplearse. Sí: las ciudades suelen destruirse y seguirán destruyéndose, por desgracia. La Historia es una senda entre ruinas.Muchos dicen que esta crisis no es sólo económica. ¿Cómo la ve un historiador y qué consecuencias prevé?La economía no existe en el vacío. Es parte de la cultura. Estamos experimentando una situación injusta: la ventaja relativa de los ricos sube mientras el resto se empobrece cada vez más. Por supuesto, esto tiene consecuencias sociales y políticas. La paciencia del pueblo se agotará algún día. La Historia nos muestra que lo más probable será una revolución violenta que exigirá su venganza. La Marsellesa termina así: "que una sangre impura rellene nuestros abrevaderos".¿Puede convivir pacíficamente durante mucho tiempo un mundo (el occidental) con otro que viola los derechos humanos, como China o muchos países árabes?Los derechos humanos se violan constantemente en Occidente también. Quizá no tanto los gobiernos como los mismos conciudadanos, que se explotan unos a otros. Pienso en las grandes corporaciones, la burocracias, las agencias de seguridad, las mafias, los criminales.. Pero Occidente tiene al individuo en mejor consideración...Depende. No veo ningún vínculo entre Derechos Humanos e individualismo. A veces los derechos entran en conflicto unos contra otros: el aborto se admite por motivos de aprecio a la responsabilidad moral de la mujer como individuo, pero termina negando a millones de seres humanos el más fundamental de todos los derechos, el derecho a la vida, sin el cual ninguno de los demás puede valer nada. ¿Pueden coexistir sistemas ideológicamente opuestos? Por supuesto. De hecho es lo habitual.

"YA NO HAY TANTO QUIJOTISMO EN LOS ESPAÑOLES NI TANTA PACIENCIA EN LOS INGLESES"¿Tiene Gran Bretaña la menos imperfecta de las democracias? ¿Hay otras mejores? ¿Cuáles?La pregunta me recuerda a una anécdota que sucedió en Londres a Julio Camba, gran periodista gallego de principios del siglo XX. Paseaba Camba por el Hyde Park cuando se paró a escuchar a un anarquista que lanzaba una alocución pidiendo una revolución sangrienta. Al momento vio a unos agentes de policía que se acercaban precipitadamente hacia el lugar. Pero en lugar de hacer callar al anarquista, detuvieron a un espectador molesto que intentaba interrumpir la alocución.Lo cual confirma que los británicos son viejos demócratas... Pero la anécdota no termina ahí. Camba quedó impresionado por ese detalle democrático, por ese respeto a la libertad de expresión. Pero luego entendió que en España se vivía mejor y con más libertad. En España no se permitían alocuciones terroristas, pero la gente tampoco estaba sometida a ese conformismo asfixiante que predominaba entonces en la sociedad británica. En resumen: quiero decir que la cuestión es relativa y cultural; no hay respuestas definitivas a la pregunta que me hace.Ya que conoce tan bien a la sociedad inglesa y española. ¿Se corresponden los tópicos nacionales con la realidad?No, porque toda sociedad se cambia constantemente, pero los estereotipos quedan estancados. Las virtudes tradicionales españolas -la dignidad, la austeridad, la sobriedad, el quijotismo- se han visto sustituidas por el consumismo. Los ingleses, -tan pacientes, irónicos, tan flemáticos según los estereotipos- se han vuelto tan cursis chillones como los demás europeos.

"THATCHER TUVO SUERTE; SUPO APROVECHAR INCLUSO SUS ERRORES, COMO LAS MALVINAS"¿Quién concede más importancia al asunto Gibraltar? ¿España o Gran Bretaña?No conozco a nadie que se lo tome en serio, ni en España ni en Gran Bretaña, salvo algunos gibraltareños. El asunto carece de importancia. Ambos pueblos desconocen los hechos históricos. Los ingleses piensan que España concedió soberanía en el tratado de Utrecht, lo cual no es cierto. Pero casi todo el mundo en ambos países se da cuenta del único hecho relevante en la actualidad: que para cambiar la situación habrá que convencer a los gibraltareños.¿Qué juicio hace de Margaret Thatcher?Era una persona de alto sentido moral cuyas virtudes, paradójicamente, eran las recomendadas por Maquiavelo: tenía capacidad de tomar decisiones, aunque fueran equivocadas, para intentar aprovechar cualquier oportunidad que se ofreciese. Gozó de aquello que Maquiavelo llamaba "el dominio de la Fortuna": o sea, que la señora solía tener suerte, aun cuando sus decisiones parecían poco racionales, como ocurrió al declarar la guerra a Argentina por las Malvinas.La monarquía británica parece aguantar mejor los escándalos que la nuestra. ¿Más sólida, quizá?La monarquía británica no me parece firme en absoluto. No lo digo por los escándalos públicos sino porque la generación joven de la familia real inglesa carece de la vocación necesaria para seguir cumpliendo sus responsabilidades. Ser rey, desde luego, no es un trabajo apetecible.

"A NINGÚN INGLÉS SE LE OCURRIRÍA PREGUNTAR POR QUÉ LOS ESPAÑOLES PITAN SU PROPIO HIMNO"¿Cree posible una tercera república a España?España ya es una república con rey, valga la paradoja. Todas las instituciones son propias de una República, pero con un jefe de estado hereditario. No se ganaría nada destituyendo a la familia real.Cuando un inglés le pregunta por qué los españoles pitan el himno nacional, ¿qué les explica?Ni se les ocurre preguntarlo. Si así fuera, les contaría lo que Salvador de Madariaga dijo a propósito de democracia española: "habría que tener 50 millones de partidos". Para tener un himno nacional también nos harían falta 50 millones de versiones de la letra. Por eso en España no tenemos himno nacional, sino una "Marcha Real".Usted trabaja en una universidad católica. ¿Cómo se explica tanta atención mediática hacia el Vaticano y el Papa en medios habitualmente tan críticos con la Iglesia?Muy lo explico muy fácilmente. Los medios de comunicación existen para ser vendidos a la audiencia, y lo que le interesa a la mayoría de su audiencia es la dimensión humana del Papa, no sus preceptos.