Los expertos dicen que hay que vigilar el cambio climático para la conservación de Altamira

  • París, 26 feb (EFE).- Las consecuencias del cambio climático no plantean problemas en la actualidad en la conservación de la cueva de Altamira, pero habrá que tenerlas en cuenta para diseñar las futuras labores de conservación, han dicho hoy a Efe en París expertos españoles.

Los expertos dicen que hay que vigilar el cambio climático para la conservación de Altamira

Los expertos dicen que hay que vigilar el cambio climático para la conservación de Altamira

París, 26 feb (EFE).- Las consecuencias del cambio climático no plantean problemas en la actualidad en la conservación de la cueva de Altamira, pero habrá que tenerlas en cuenta para diseñar las futuras labores de conservación, han dicho hoy a Efe en París expertos españoles.

En el marco del simposio "Lascaux y la conservación del medio subterráneo", que reúne hoy y mañana a científicos de todo el mundo, especialistas en la materia, el jefe de Arqueología del Servicio de patrimonio cultural de Cantabria, Roberto Ontañón, ha reconocido que el aumento de las temperaturas "influye" en la alteración del ambiente de las cuevas.

"Es pronto para decirlo, más bien es algo que hay que tener en cuenta para el futuro", ha puntualizado Ontañón en referencia a las posibles consecuencias del cambio climático: "hay que prever que es un factor con el que hay que contar para la conservación de las cuevas".

En este mismo sentido, la investigadora del Museo nacional y centro de investigación de Altamira, Carmen de las Heras, ha revelado que la cueva "tiene un sistema muy estable, con un débil intercambio entre el exterior y en el interior", pero ha añadido que esto "no significa que en el futuro esta oscilación pueda tener su efecto".

De las Heras ha recordado que el ecosistema de las cuevas con arte rupestre es "muy frágil", al estar "muy relacionado con el exterior".

Así, las cuevas están especialmente expuestas a amenazas externas, como la construcción de infraestructuras, e internas, como la proliferación de microorganismos, que se intensifica con la interacción del hombre.

La experta española ha considerado que la presencia humana en las cuevas es "nociva" y puede agravar los problemas de conservación.

En opinión de Ontañón, la solución es "no abrir más" y establecer una entrada limitada en las que son accesibles, ya que en las cuevas de Cantabria, que llevan treinta años abiertas, "la influencia de las visitas en las dimensiones exactas no supone un problema".

En la actualidad, tanto Altamira (Neocueva) como la cueva francesa de Lascaux (Lascaux II) están cerradas al público y disponen de unas réplicas que permiten a los visitante observar las pinturas sin dañar el monumento.

Sin embargo, "una réplica no debe ser un elemento de conservación, ya que se trata de un elemento de difusión y de conocimiento del monumento", ha argumentado De las Heras, que ha agregado que "si tiene problemas de conservación habrá que atajarlos desde otro punto de vista, no con la construcción de un facsímil".

No obstante, entre las conclusiones del acuerdo de colaboración entre el Ministerio español de Cultura y el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), que se presentarán en noviembre, podría considerarse una posible reapertura al público de la cueva cántabra, ha recordado De las Heras.

Por su parte, Roberto Ontañon, que centrará mañana su intervención en la situación de las dieciocho cuevas de arte rupestre de la cornisa cantábrica, ha informado de que en muchas de ellas se está trabajando para la construcción de réplicas virtuales en 3D.

Asimismo, ha señalado que la política seguida por su equipo en las cuevas de Cantabria, Asturias y el País Vasco es que "cuanto menos se intervenga, mejor", ya que el caso de Lascaux "es una cueva tan intervenida que al final eso ha redundado en un desequilibrio del medio ambiente".

"Las cuevas han perdido su equilibrio propio", ha proseguido, "que es lo que ha producido que se mantenga intactas con sus pinturas en las paredes durante 15.000 años", por lo que instó a intervenir "lo menos posible".