"Cobraba 500 dólares a la semana por matar y secuestrar"


Las autoridades mexicanas se quejan de que hasta el 90 por ciento de las armas incautadas proceden de Estados Unidos | Reuters

Las autoridades mexicanas se quejan de que hasta el 90 por ciento de las armas incautadas proceden de Estados Unidos | Reuters

SAN ANTONIO (Texas) — Un soldado mexicano que cruza la línea del mal y se alía con los criminales. Es el proceso seguido por muchos de los miembros de los Zetas, fuerza de asalto del peligroso cartel del Golfo. Los Zetas son responsables de miles de asesinatos y de dirigir centros de tortura a lo largo de toda la frontera con Texas.

Ahora esta facción ya no cuenta con la participación de este ex soldado que se ha convertido en un testigo protegido del gobierno de Estados Unidos. Participará en el próximo juicio en Houston a Osiel Cárdenas Guillén, líder del cartel mexicano. La entrevista se realizó bajo la estricta condición de que no se revele su nombre ni otros detalles que puedan ponerle en peligro. lainformacion.com ofrecerá mañana domingo la segunda parte.

Pregunta.¿Durante cuánto tiempo fue militar del Ejército mexicano?Respuesta. Siete años.P. Y dentro del cartel ¿cuál era su papel? ¿qué hacía?R. Básicamente, era un sicario.P.¿Y en qué consistía su trabajo?R. Era guardaespaldas. Mataba a gente, secuestraba, cosas así.P. Un cambio interesante para un militar profesionalR. Sí, bueno, es casi lo mismo, pero sin permiso.P.¿Cuánto se cobra? ¿cuánto ganaba usted?R. Unos 500 dólares a la semana (unos 370 euros).P. Por su formación militar, usted era un experto en armas. ¿Alguna vez estuvo involucrado en la compra de armas?R. No directamente, pero vi algunas cosas sobre cómo se introducían las armas en México.

Compra legal de armamento

P.¿Y cómo se introducían?R. Las mismas personas que trabajaban para la organización aquí, en Estados Unidos, conseguían las armas y las llevaban hasta México… Nunca tenían problemas para cruzar la frontera. Algunas veces las escondían en compartimentos secretos, pero no siempre. La principal manera de introducirlas era cruzando el río o los puentes internacionales.P.¿Quién compraba las armas?R. No estoy seguro, porque nunca lo vi. Pero eran las personas que trabajaban para la organización en Estados Unidos… no sé cómo explicarlo. Para comprar las armas aquí hay que ser ciudadano de EE UU. Así que ellos conseguían que alguien legal comprase las armas, de todo tipo. Les pagaban por ello. Las personas que trabajaban en Estados Unidos, vendiendo las drogas, eran las mismas que conseguían las armas. Mi jefe, les decía: “No me traigáis dinero, traedme armas”.P. ¿Qué clase de armas tenía usted?R. Cuando estaba en la organización pedíamos que nos trajeran armas del tipo Heckler & Koch MP5, M-16, AR-15, o algo así. Pero principalmente queríamos que nos diesen Heckler & Koch y Colt AR-15, porque son las mejores. Sabíamos de armas, así que les pedíamos que nos diesen lo mejor para hacer nuestro trabajo.P.¿A quién pedían las armas?R. Al líder de nuestro grupo de escolta. Era una persona cercana, próxima. Le pedíamos que nos trajera fusiles Barrett, del calibre 50, porque los teníamos en el ejército y los conocíamos. También le pedíamos granadas y todo tipo de cosas.P.¿Sabían cómo utilizar esas armas?R. Bueno, nuestro líder había sido francotirador en el Ejército, así que sabía exactamente lo que quería.P. Si le daban una AR-15 ¿la convertía en automática?R. Algunas veces sí. Había una persona en México que podía hacerlo, añadiendo sólo una pequeña pieza de metal, un mecanismo de seguridad.P. Así que siempre tuvo armas estadounidensesR. Sí, bueno, los MP5 estaban hechos en Alemania, pero nos los trajeron desde Estados Unidos.P.¿Siempre automáticas?R. Sí, señor.P.¿A qué se dedica usted ahora?R. A trabajos manuales. Soy un artesano, o algo parecido.

Tres años de trabajo

P.¿Cuánto tiempo trabajó para la organización?R. Tres años.P. Cuando les daban las armas ¿borraban el número de serie?R. No señor, no es necesario. La mayor parte de las veces las autoridades locales, la Policía nacional o la Policía local nos protegían, así que no necesitábamos borrar nada. No ocultábamos partes, o algo parecido.P.¿Se quedaba usted con su propia arma todo el tiempo o había un almacén central en donde se guardaban todas juntas?R. Cuando estábamos de servicio -porque también teníamos días libres-, llevábamos las armas todo el tiempo con nosotros. Pero cuando no lo estábamos, había que guardarlas en casas de seguridad. Cada grupo pequeño tenía su propia casa de seguridad para guardar las armas y los vehículos y todo tipo de material. Así que antes de ir a casa nos pasábamos por allí para dejar el equipo, las armas y todo.

*Tod Bensman ha trabajado en periodismo durante más de 20 años. En la actualidad, realiza reportajes de investigación para el periódico San Antonio Express News