El auge de la caza furtiva pone en peligro el futuro de los elefantes en Kenia


El tráfico ilegal del preciado marfil pone en peligro la supervivencia del elefante africano | Flickr

El tráfico ilegal del preciado marfil pone en peligro la supervivencia del elefante africano | Flickr

NAIROBI (Kenia) — El futuro del elefante africano tiene un porvenir complicado. La llegada de trabajadores chinos al continente negro coloca en una situación delicada a este animal, ya que en Asia el marfil de los paquidermos es frecuente en afrodisíacos, objetos decorativos y medicinas.

El marfil de elefantes llega a costar unos 30 euros por kilogramo en el mercado negro de Kenia. Cada colmillo de un gran macho puede pesar más de 50 kilos, por lo que la caza furtiva se convierte en atractiva para muchos keniatas que viven en la pobreza.

Prueba del interés de la comunidad asiática es el hecho de que el año pasado se celebró la primera subasta legal de marfil en nueve años. Más de 100 toneladas de colmillos de elefantes fueron vendidas exclusivamente a compradores chinos y japoneses, que lucharon entre ellos para lograr las pujas multimillonarias.

“La situación de los elefantes en el parque natural de Amboseli ha pasado a ser crítica en el último año, y especialmente en los últimos cuatro meses”, advierte un informe de la Fundación Amboseli para los Elefantes, dirigida por la veterana conservacionista Cynthia Moss, que lleva trabajando 37 años en reserva natural del sur de Kenia. Prohibido desde hace dos décadas

El comercio internacional de marfil fue prohibido en 1989, pero en los diez años previos a su entrada en vigor la población de elefantes de África se desplomó de 1,3 millones a 600.000 ejemplares. En Kenia el efecto del comercio ilegal fue aún peor, con el exterminio del 85 por ciento de la población de elefantes en los 15 años anteriores a la medida.

El precioso paisaje de Amboseli se está convirtiendo en un escenario sangriento por la vuelta de la caza furtiva. Al menos cuatro elefantes han resultado heridos este año. Uno de ellos era un macho adulto al que los furtivos mataron, descuartizaron y dejaron sin colmillos. Los expertos rastreadores de Amboseli creen que faltan otros elefantes. “El número de matanzas y de ejemplares heridos está creciendo de forma acelerada”, afirma el informe.

Un total de 44 elefantes resultaron heridos o murieron por flechas envenenadas, ataques con lanzas o disparos de rifles durante 2008 y principios de 2009. Diez de estos ejemplares fueron hallados con sus colmillos arrancados. Entre estos ejemplares abatidos, destaca el caso de una cría de cuatro meses, encontrada muerta con docenas de objetos punzantes.

La reciente detención de un keniata y un tanzano subraya la importancia del problema. Los dos hombres se declararon culpables en marzo de posesión ilegal de marfil, tras ser detenidos con más de media tonelada de colmillos, procedentes de unos 35 a 40 elefantes. Es una de las mayores capturas en África oriental durante años. El Fondo Internacional para el Bienestar de los Animales también ha advertido que la caza furtiva va en aumento en la cercana reserva de Tsavo, donde han matado cinco elefantes en un periodo de seis semanas.

Según Patrick Omondi, conservador jefe de Servicio de Protección a la Fauna de Kenia, la caza furtiva está relacionada con el incremento de la presencia de asiáticos en el país, que trabajan en la construcción de carreteras, ferrocarriles, presas e infraestructuras geomineras. “En la zona hay dos campamentos de chinos para la construcción de carreteras”, indica el informe de Amboseli. “Nuestros informadores nos dicen que están comprando el marfil y la carne de caza”.

A finales del año pasado, Interpol coordinó una operación secreta para capturar a traficantes ilegales de fauna salvaje, que se saldó con la captura en Kenia de 113 piezas de marfil que pesaban 350 kilogramos libras. Entre los 36 cazadores furtivos y comerciantes arrestados había tres chinos.

El año pasado cuatro hombres de esta nacionalidad fueron detenidos cuando intentaban sacar colmillos de elefante a través del aeropuerto internacional de Nairobi. Los contrabandistas fueron interceptados con un botín de más de 100 kilogramos libras de colmillos frescos de elefante.

*Tristan McConnell realiza la cobertura de Kenia para GlobalPost. Ha vivido anteriormente en Uganda y Gana y ha publicado en medios como The Economist, The Times y Christian Science Monitor.