¿Crisis? No para los festivales…


La temporada de festivales ha comenzado con suerte dispar. Aunque durante el mes de abril ya se han dado cita eventos como Klubbers, South Pop y Festimad, el verdadero pistoletazo de salida lo ha dado Viñarock este fin de semana con su tradicional apuesta por la escena nacional; y el SOS 4.8 de Murcia, que confirma sus buenas maneras y se suma al carro de los grandes eventos musicales alternativos de nuestro país.

Atrás quedan las cancelaciones del Ola Festival de Almería, el Daydream catalán, el Summercase de Barcelona y Madrid (y la consiguiente cancelación del festival paralelo del Festival Internacional de Benicássim en la capital) y los fantasmas que planean sobre el Getafe Electric Weekend, que todavía no ha anunciado su cartel y el año pasado se celebró a finales de mayo.

Hasta el momento, las citas de este puente de mayo despejan ligeramente los nubarrones de la crisis. Aunque la organización del festival de Villarobledo, con un público mayoritariamente español, esperaba alcanzar el número de asistentes del año pasado, las previsiones no se han cumplido. El pasado sábado el festival cerró con una asistencia de 50.000 espectadores, una caída de 10.000 personas con respecto a la edición anterior y lejos del récord establecido en 2006 con 86.000 asistentes. Desde la organización, achacan este descenso a la situación financiera, pero no se desaniman. Están ilusionados para el 2010, año en el que celebrarán su décimoquinta edición, “la mejor de la historia” según el alcalde del pueblo que acoge el evento.

Murcia también estuvo de conciertos este fin de semana. SOS 4.8, que abrió la senda de los festivales alternativos de nuestro país para esta temporada, se celebró por segundo año consecutivo con éxito de público, una organización excelente y una apuesta artística que contagió a todos los que allí se congregaron, según afirman el diario local laverdad.es y el blog musical indiespot. Su propuesta, centrada en nombres internacionales como PJ Harvey, Pete Doherty o Keane y artistas de la escena nacional como Russian Red o El Guincho, agotó los abonos que se vendieron de manera anticipada y cerró las taquillas del segundo día. 44.000 almas a 30 y 40 euros el billete.

Primavera Sound y FIB arrasan

Las perspectivas para el verano son excelentes. Por lo menos, para las grandes citas de Benicássim y Barcelona. El primero, que se celebra los días 16, 17, 18 y 19 de julio, va por el camino de convertirse en uno de esos festivales que, como Glastonbury en Inglaterra, cuelgan el cartel de no hay entradas antes de anunciar los conciertos. Desde hace dos semanas, no hay abonos. Las últimas entradas de día están disponibles para un público, compuesto en más de la mitad por extranjeros, que no renuncia a la semana de música y fiesta en las playas castellonenses por la crisis económica.

Primavera Sound, que tendrá lugar los días 28 y 29 de este mes, tampoco entiende de bancos tóxicos y finanzas internacionales. Abel Suárez, miebro de la organización, tan sólo achaca a la coyuntura económica algunas dificultades para conseguir patrocinadores y considera que el público está respondiendo muy bien: “Estamos por encima de las ventas del pasado año ahora mismo. El problema ha sido para festivales que estaban trabajando por encima de sus posibilidades o no conocían bien el terreno en el que se movían”.

El festival, que el año pasado congregó a casi 60.000 personas, cuenta con el viento a favor tras la cancelación del Summercase en la Ciudad Condal, su principal competencia: “Parece que las cosas están volviendo a su cauce normal despues de unos años de guerras estúpidas y cachés desproporcionados. El mapa festivalero que se presenta este año es más real que el de años pasados, sin esa sobrecarga sin sentido de eventos y con una gran variedad de propuestas”, concluye Suárez. Permaneceremos atentos a la evolución de nuestros festivales durante esta campaña que acaba de arrancar.