El 65,7% de los castellanohablantes ha intentado aprender euskera y menos del 10% dice no interesarse por esta lengua

Baztarrika pide que no haya "marcha atrás en los consensos" sobre el euskera y apela a "atraer" a quienes "están hoy alejados"

BILBAO, 29 (EUROPA PRESS)

El 65,70 por ciento de los ciudadanos vascos castellanoparlantes ha intentado aprender euskera en alguna ocasión y el 55 por ciento se siente "cercano al mundo del euskera", mientras que menos del 10 asegura que no le interesa, según recoge el estudio 'Tópicos, prejuicios y actitudes de la población castellanohablante ante el euskera' realizado por Unesco Etxea para la Viceconsejería de Política Lingüística del Gobierno vasco.

El informe fue presentado hoy en Bilbao por el responsable de la Viceconsejería, Patxi Baztarrika, el director de Promoción del Euskera, Joxe Antonio Rodríguez, el director de Coordinación de la Viceconsejería, Erramun Osa, y las representantes de Unesco Etxea y miembros del equipo investigador Itziar Idiazabal, Esti Amorrortu y Ane Ortega.

La investigación fue encargada hace tres años por la Viceconsejería de Política Lingüística con el objetivo de conocer "el peso" de los prejuicios y actitudes, así como los "niveles de implicación de quienes deseamos que mañana se conviertan en compañeros de viaje" hacia el objetivo del bilingüísmo, explicó Baztarrika.

El estudio, de carácter cualitativo y cuantitativo, ha sido realizado entre la población no euskaldun de 18 a 55 años de la Comunidad Autónoma Vasca y recoge, entre sus conclusiones, el hecho de que "muchos de los participantes viven en situación de dos mundos", aunque "la mayoría hace una valoración positiva del mundo del euskera y muestra interés por conocerlo mejor".

De esta manera, el 55 por ciento de las personas que han participado en la investigación asegura sentirse "cercano al mundo del euskera" y el 24,9 por ciento dice estar "interesado" en él. Menos del 10 por ciento, por el contrario, señalan "falta de interés" por el euskera.

El 65,70 por ciento afirma además que en algún momento de su vida ha intentado aprender euskera y a más de la mitad le gustaría aprender esta lengua. En este sentido, citan como "obstáculos" para ello la percepción de que "el euskera es difícil" y aprenderlo de adulto "casi imposible", o de que "la única manera de aprender es ir al euskaltegi", para lo que carecen de tiempo.

Asimismo, apuntan la creencia de que el único objetivo del sistema de euskaldunización es aprender "perfecto" el idioma y "aprobar un examen, mientras que ellos mantienen "objetivos más modestos" como ayudar a sus hijos en sus tareas escolares, poder entender conversaciones o hablar "un poco".

El estudio indica además que la idea de que, para la normalización del euskera es necesario "el compromiso", está "generalizada". Sin embargo, las percepciones sobre su futuro son diversas, oscilando entre quienes se muestran pesimistas ante "todo lo que falta" para lograr la normalización y los que caen en "el optimismo excesivo" de pensar que esta lengua no se encuentra "en riesgo", porque "todos lo aprenden en la escuela" y cuenta con el apoyo de las instituciones.

Las responsables del informe explicaron que se percibe un "alto grado de acuerdo" en principios generales como la idea de que "no se puede dejar morir al euskera" o en la necesidad de apoyar esta lengua, que no se da en relación a acciones "más concretas" de normalición.

En cualquier caso, el estudio apunta a los hijos como "un motivador potente" de acercamiento al euskera, ya que la mayoría de las personas encuestadas se muestra dispuesta a "poner los medios" para que sus descendientes lo aprendan e incluso a aprenderlo ellos para ayudarles con sus deberes.

"DIVORCIO"

El viceconsejero vasco de Política Lingüística advirtió de que "uno de los déficits más graves" de la sociedad vascas es "el muro de desconocimiento mutuo entre los mundos del euskera y el del monolingüismo castellano" e insistió, en este sentido, en que "si persistiera el divorcio entre los mundos del euskera y de castellano, el futuro del euskera no sería muy halagüeño".

Por ello, instó a "crear y afianzar puentes" que permitan superar esta situación, con el objetivo lingüístico "no de mera coexistencia de las dos lenguas", sino de "convivencia entre ellas". Baztarrika reivindicó que el proceso de revitalización del euskera requiere de la implicación "de todos", tanto quienes lo hablan como quienes lo desconocen y con independencia de "su color político".

En esta línea abogó por que "nadie monopolice" el euskera "por ninguna razón", así como por que "nadie excluya a nadie" y tampoco "nadie se autoexcluya". Según añadió, en la preservación de esta lengua deben también colaborar los castellanoparlantes porque, a su entender, "a quienes hoy todavía están lejos del euskera es a los que corresponde realizar un mayor esfuerzo por la convivencia".

Por su lado, indicó, "el euskera y los mundos del euskera deben seducir, atraer e ilusionar a quienes, aún no estando en su contra, todavía se sienten lejos". "La manera de ampliar todavía más la pluralidad política de los mundos del euskera es que se incorporen quienes aún no forman parte de los mismos", insistió.

SIN "MARCHA ATRÁS"

Por otra parte, preguntado sobre las informaciones que apuntan a que el delegado de Cultura del Ayuntamiento de San Sebastián, Ramón Etxezarreta, ocupe el cargo de viceconsejero de Política Lingüística del próximo Gobierno vasco, indicó que, en caso de que se confirme su nombramiento, le desea "la suerte" porque "en la media en que su gestión sea acertada el euskera podría salir beneficiado".

Tras destacar el "compromiso claro y vital" con el euskera de Etxezarreta, señaló la necesidad de que "consolidar el liderazgo institucional" que la política lingüística requiere, porque "con el euskera no hay tiempo que perder".

En cualquier caso, pidió que su sucesor "no sucumba ante ningún tipo de presión que signifique una marcha atrás en los consensos básicos que se han dado en este país" para promover la normalización del euskera y que deben ser "ampliados, fortalecidos y renovados". "Menos aún para que ninguna de esas marchas atrás puedan suponer casi situarnos en posiciones hasta preconstitucionales en políticas lingüísticas", añadió.

En este sentido, abogó por "tomar como hoja de ruta 'Euskera 21' que indica un camino en el que hay que compatibilizar el mayor consenso posible con una actitud positiva y proactiva en favor del euskera, sin ningún tipo de complejo". También consideró que su sucesor debería intentar "atraer hacia el mundo del euskera a los mundos que están hoy alejados del euskera".