Marsé defiende la dualidad lingüística al recibir el Cervantes

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MADRID (Reuters) - El escritor catalán Juan Marsé recibió el jueves de manos del rey Juan Carlos el Premio Cervantes de Literatura, el cual agradeció con un discurso en el que evocó su infancia y adolescencia en la Barcelona de la posguerra que ha retratado en sus novelas y habló del oficio de escritor y la dualidad lingüística que le ha marcado.

Marsé, visiblemente emocionado en la lectura de su discurso ante los Reyes; la ministra de Cultura, Ángeles González-Sinde y el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, defendió también la importancia de las ideas por encima de la lengua en que sean escritas.

"Soy un catalán que escribe en lengua castellana, nunca vi en eso nada anormal. Hay sin embargo quien piensa que se trata de una anomalía, y un desacuerdo entre lo que soy y represento y lo que debiera haber sido y representado", dijo en su discurso, en el que también evocó sus principios como "aprendiz de escritor" mientras trabajaba en un taller artesanal de la Ciudad Condal.

"La dualidad cultural y lingüística de Cataluña que tanto preocupa, y que en mi opinión nos enriquece a todos, la he vivido desde que tengo uso de razón en la calle y en mi propia casa, y la sigo viviendo", agregó, para explicar que quizás algunos esperaron reencarnar en él a un "escritor obrero".

Marsé, de 75 años y autor de novelas como "Últimas tardes con Teresa" o "La muchacha de las bragas de oro", era uno de los favoritos desde hace tiempo para llevarse el premio más importante de la literatura en español.

Entre referencias al cine, a El Quijote, a Groucho Marx y a Woody Allen, el autor dijo contar con dos principios fundamentales en lo que se refiere al trabajo: "Procuro tener una buena historia que contar y procuro contarla bien, esmerándome en el lenguaje".

"Todas las cosas que se escriben, en el idioma que sea, deberían a menudo recibir más atención y consideración que la lengua en la que se expresan", dijo.

Marsé tuvo también palabras de crítica hacia los medios de comunicación y lamentó que más de la mitad de la cultura popular actual se esté nutriendo de lo que dijo "no merece ser visto ni oído en la televisión".

"Los medios de comunicación son tan abrumadores y omnipresentes que casi no hay tiempo para la reflexión. La televisión debería contribuir a reconocer y asumir la variedad lingüística del país, y es de suponer que en cierta medida lo hace, pero no parece que nadie se pare a pensar en los contenidos de esa televisión y su nefasta influencia cultural y educativa", sostuvo.

CREADOR LIBRE Y MAESTRO

Tras finalizar su discurso, la ministra de Cultura tomó la palabra para agradecer al escritor no haber traicionado "sus recuerdos ni rendirse frente al olvido".

"He aquí un creador libre, un escritor que comenzó como aprendiz de joyería y que ha logrado ser maestro a base de memoria, honestidad, coherencia y belleza", dijo González-Sinde.

"Un escritor por vocación hecho a sí mismo, de los que trabajan pieza por pieza, de los capaces de engarzar la ternura y lo canalla, el dolor y el humor con la minuciosidad del arte sano que lleva tras de sí muchas horas de lectura y de trabajo", agregó.

La entrega de este premio se celebra todos los 23 de abril en un acto en el Paraninfo de la Universidad de Alcalá de Henares, localidad donde nació Miguel de Cervantes.

El galardón, cuya cuantía pasa este año de 90.000 a 125.000 euros, reconoce la labor de un escritor que, con el conjunto de su obra, haya contribuido a enriquecer el legado literario hispánico. En este caso, el jurado ha reconocido en su obra un "extraordinario reflejo literario de la España de la posguerra".

Con la concesión al autor catalán, se cumple una ley no escrita por la que el Cervantes se concede alternativamente a un escritor español y a uno hispanoamericano. El año pasado el premio recayó en el argentino Juan Gelman.

Para concluir la ceremonia, el rey Juan Carlos destacó el uso "inimitable" del castellano del escritor y el reflejo de valores en su obra que llegan a los lectores de todo el mundo.

"El premiado puede regalarnos una realidad inventada tan verosímil como la misma realidad".

"Enhorabuena por este merecido premio, por el dominio de la lengua que emana de la difícil sencillez de su prosa y por su empeño en hacer de España con su pluma una nación aun mas solidaria, más justa y más humana", concluyó el monarca.

EL AZAR

Juan Faneca Roca nació en Barcelona y al morir su madre en el parto fue adoptado por el matrimonio Marsé. Mal estudiante, pasó su niñez y juventud jugando en la calle, donde descubriría los escenarios que posteriormente aparecerían en su universo literario.

"Mis apellidos, de no mediar el azar, podían haber sido diferentes, y mi vida también", expresó en su discurso. "Puestos a elegir, preferiría haber sido Ramón Llull, o Miguel de Cervantes, o Joseph Conrad".

Tras publicar relatos en diversas revistas literarias, su primera novela, "Encerrados con un solo juguete", que se gestó mientras cumplía el servicio militar en Ceuta con 22 años, no se publicó hasta 1960.

En ese año se marchó a París, donde trabajó como traductor y guionista, y regresó a España para publicar su segunda novela, "Esta cara de la luna", a la que siguieron "Últimas tardes con Teresa", que en 1966 recibió el Premio Biblioteca Breve y que sería llevada en 1984 a la gran pantalla.

En 1970 publicó "La oscura historia de la prima Montse", a la que siguió en 1973 "Si te dicen que caí", que, prohibida por la censura franquista, fue publicada en México, donde recibió el Premio Internacional de Novela.

"La muchacha de las bragas de oro" le valió en 1978 el Premio Planeta, y a ese reconocimiento siguieron otros como el Ateneo de Sevilla en 1990 por "El amante bilingüe" o el Nacional de la Crítica por "El embrujo de Shanghái".

"Rabos de lagartija" obtuvo tanto el Premio Nacional de la Crítica como el de Literatura en 2000 y de cinco años después es la que es hasta hoy su última novela, "Lolita's Club".

El Cervantes se entregó por primera vez en 1976 al poeta Jorge Guillén, y entre otros ganadores están el colombiano Álvaro Mutis, el chileno Jorge Edwards, el cubano Guillermo Cabrera Infante, el peruano Mario Vargas Llosa y los españoles Francisco Umbral, José Hierro, Camilo José Cela, Francisco Ayala y Miguel Delibes.