Julián Granado novela la vida del pedagogo fusilado por inspirar la Semana Trágica

  • Sevilla, 30 may (EFE).- El médico onubense afincado en Sevilla Julián Granado ha novelado la vida del pedagogo catalán Francisco Ferrer Guardia en "De humanidad y polilla. Todas las caras de Ferrer Guardia" (Anagrama), fusilado hace ahora un siglo en el Castillo de Montjuic, acusado de ser inspirador de la Semana Trágica.

Julián Granado novela la vida del pedagogo fusilado por inspirar la Semana Trágica

Julián Granado novela la vida del pedagogo fusilado por inspirar la Semana Trágica

Sevilla, 30 may (EFE).- El médico onubense afincado en Sevilla Julián Granado ha novelado la vida del pedagogo catalán Francisco Ferrer Guardia en "De humanidad y polilla. Todas las caras de Ferrer Guardia" (Anagrama), fusilado hace ahora un siglo en el Castillo de Montjuic, acusado de ser inspirador de la Semana Trágica.

Como ya hizo con la vida del ministro liberal Juan Álvarez Mendizábal, artífice de la desamortización eclesiástica, en "Mendizábal. Caballero Neto" (Almuzara), Julián Granado ha novelado la vida del ideólogo autodidacta, anarquista, masón y librepensador que fue Ferrer Guardia, fundador de la Escuela Moderna y, según indicios históricos, inspirador del atentado de Mateo Morral.

Aquel atentado el día de la boda de Alfonso XIII, en 1906, marcó a Ferrer Guardia, según ha dicho a Efe Julián Granado, quien no obstante ha afirmado que es "verosímil, aunque no se demostró" que preparara y financiara el atentado de Morral, quien "era su hombre" y su amigo, además de bibliotecario de la Escuela Moderna.

No se demostró la conexión con Morral pero, ha explicado Granado, una semana antes del atentado hubo una reunión de Morral con Ferrer, Alejandro Lerroux y Nicolás Estévanez, ex ministro de la I República, conspirador vocacional, escritor, artificiero de afición y quien parece que trajo la bomba de Francia.

A Estévanez se debe el título de esta novela y su cita inicial, ya que Granado ha recordado su contestación a un periódico clerical de la época que calificaba a los anarquistas de "polilla de la Humanidad", cuando el ex ministro republicano replicó diciendo que "desaparecerán los tribunales, los gobiernos y la civilización y sólo sobrevivirán la Humanidad y la polilla".

Granado ha asegurado que su intención inicial fue "escribir una novela sobre las grandes ideas y su puesta en práctica, uno de cuyos métodos ha sido el terrorismo" y que, aunque pensó en Mateo Morral, lo desechó por ser "un personaje que se deshace entre los dedos y tras el que siempre sale a relucir Ferrer".

"Ferrer se cuestionó durante toda su vida cómo poner en práctica sus ideas, y en cierta ocasión se preguntó: '¿Habrá sangre?', y él mismo contestó: 'Sí, mucha, y habrá que pisar encima de esa sangre, que será el precio'".

Para Granado, las conexiones como inspirador de la Semana Trágica, que le costaron la vida a Ferrer, se debieron, sin embargo, a "una burda patraña de la monarquía alfonsina, los militares y la influyente Iglesia" y a una "grotesca pantomima de juicio".

Como hombre de acción, Ferrer sólo vivió algún conato en los años que vivió en París y, según Granado, financió grupúsculos terroristas, como Solidaridad Obrera, "pero no quería que se supiera", como siempre evitó que trascendieran sus contactos con el anarquista sevillano Pedro Vallina, médico, pistolero, martillo de la patronal y la burguesía sevillana de principios de siglo.

Como estrategia narrativa, Granado ha adoptado el punto de vista de Sol, la mejor de los nueve hijos que Ferrer tuvo con su esposa, la cual, en París, presa de un ataque de celos, le pegó tres tiros a los que el pedagogo sobrevivió porque no le alcanzaron ningún órgano vital.

Sol, políglota y maestra, escribió dos biografías de su padre, la segunda de las cuales fue objeto de una tesis doctoral en la Sorbona, y dedicó su vida a difundir la obra de Ferrer, como si de un apóstol libertario se tratara, pese a que éste la abandonó cuando tenía sólo tres años de edad -Ferrer tendría un décimo hijo con otra mujer tras abandonar a su esposa-.

"No fue un padre ejemplar; respondió al modelo de líder de masas con una misión mesiánica que le hacía olvidarse de sus seres queridos", concluye Granado.