Justo Vila y Víctor Chamorro participan mañana en el último encuentro de narradores 'La Ruta de la Plata'

BADAJOZ, 25 (EUROPA PRESS)

El Aula de Caja de Extremadura en Badajoz acogerá mañana martes a Justo Vila y Víctor Chamorro dentro del último encuentro de narradores 'La Ruta de la Plata; Orillas de la Ficción' de dicha entidad financiera.

La cita es a las 20.30 horas en el Aula de Cultura de la entidad en Badajoz situada en la Avenida Antonio Masa 26, y el encuentro será moderado en esta oportunidad por el periodista Fernando León.

Este encuentro de narradores pretende concitar el acercamiento de quienes conciben lo imaginario a orillas de la Ruta, "una mera circunstancia sin más significaciones, pero llena del sentido universal que la metáfora ofrece", según informó Caja de Extremadura en nota de prensa.

Justo Vila (Helechal, Badajoz, 1954) ha desarrollado, junto a su tarea de escritor, una intensa labor como historiador que se ha materializado en un conjunto de obras, centradas preferentemente en el estallido de la guerra civil y en las consecuencias de ésta en Extremadura.

Su especialización le ha llevado a colaborar en la película 'Silencio roto', de Montxo Armendáriz.

En sus novelas ha tendido a recrear algunos de los más dramáticos tramos cronológicos del pasado. 'La agonía del búho chico' (1994) evoca en tres franjas temporales las peripecias de la resistencia contra el franquismo vividas por un grupo de maquis.

Su siguiente novela, 'Siempre algún día' (1998), se propone la reconstrucción novelesca de un periodo especialmente convulso en el que las estructuras seculares del Antiguo Régimen. La tercera parte de la novela, 'Palo de rosa', relata el regreso de José y Paula, héroes de las dos sagas familiares, a Artobas, desde donde asistirán a nuevas transformaciones.

'La memoria del gallo' (2001) es una obra dividida en dos partes, nos muestra mediante una panorámica de qué modo las gentes de dos pequeñas localidades (Trasluz, Azófar) han sufrido la historia española del siglo XX.

Además de las novelas citadas, Justo Vila es autor de numerosos cuentos, y ha coordinado la elaboración de un conjunto de libros sobre las distintas comarcas de la provincia de Badajoz. Sus aportaciones a estas obras verán la luz a lo largo de 2003 en una obra que se titulará 'El descubrimiento'. Ha sido invitado por diferentes universidades para impartir conferencias y exponer sus ideas sobre el proceso creativo del escritor.

VÍCTOR CHAMORRO

Por su parte, Víctor Chamorro (Monroy, Cáceres, 1939), es licenciado en Derecho por la Universidad de Salamanca. Arrancó en el mundo de la literatura con brillantez siendo finalista del premio Planeta en dos ocasiones con sus novelas 'El santo y el demonio' (1963), ambientada en una aldea miserable hundida en la ignorancia y la explotación, y 'El adúltero y Dios' (1964).

Años más tarde, el autor publicó 'Amores de invierno' (1973), 'La venganza de las ratas' (1967), visión desgarrada de un pueblo, apresado por miedos seculares y dividido entre opresores y desfavorecidos, 'Sin raíces' (1970) y 'El seguro. Enfermos pobres, enfermos ricos' (1968).

En la estela de la literatura viajera, Víctor Chamorro compuso varias obras que cargan las descripciones paisajísticas con reflexiones de corte histórico para denunciar la postración y el abandono de la tierra: 'Las Hurdes, tierra sin tierra' (1969), 'Guía secreta de Extremadura' (1976), 'Extremadura. Afán de miseria' (1979), 'Por Cáceres de trecho en trecho' (1981).

'El príncipe de la sinagoga' (1991) y 'Reunión patriótica' (1994) responden a sus afanes de precisar la palabra y buen conocedor, como Justo Vila, de la historia de nuestra región, Chamorro localiza la trama argumental de ésta última en las postrimerías del franquismo en una capital de provincia (Cáceres), desde el atentado contra Carrero Blanco hasta la muerte del propio Franco.

'El pasmo' (1987) recoge el desenlace del 'crimen de Berzocana'. 'El muerto resucitado', una novela de género basada en apuntes documentales sobre un sórdido caso real sucedido en la ciudad de Plasencia a fines del siglo XIX.

Entre otros galardones, fue finalista por dos años consecutivos del Premio Planeta de Novela en 1963 y 1964 y del Premio Blasco Ibáñez en 1966. Sin embargo, recibió el máximo galardón en el Premio Urriza en 1967, el Ateneo Jovellanos en 1968 y el Café Gijón en el año 2002.