La India recobra la palabra de Octavio Paz

  • Nueva Delhi, 21 may (EFE).- Cuatro décadas después de su paso por Delhi y de su memorable boda bajo un árbol del nim, la lejana India ha recuperado la palabra de Octavio Paz con un homenaje y nuevas traducciones al hindi y al bengalí de la obra del poeta mexicano.

La India recobra la palabra de Octavio Paz

La India recobra la palabra de Octavio Paz

Nueva Delhi, 21 may (EFE).- Cuatro décadas después de su paso por Delhi y de su memorable boda bajo un árbol del nim, la lejana India ha recuperado la palabra de Octavio Paz con un homenaje y nuevas traducciones al hindi y al bengalí de la obra del poeta mexicano.

"Al entrar en contacto con la cultura india" durante su estancia como embajador mexicano en Delhi (1962-1968), la poética y el pensamiento de Paz vivieron una "gran transformación", expuso a Efe el agregado cultural de la embajada mexicana, Conrado Tostado.

Pero también "irrumpió" en su lírica una "gran historia de amor" con la francesa Marie-José Tramini, con la que contrajo matrimonio en 1964 en la residencia de Paz, que han ido heredando los sucesivos embajadores mexicanos en la India.

"Fue maravilloso, porque nos habíamos conocido en la India", describió a Efe por teléfono desde México la viuda de Paz, quien evocó el "jardín de Prithviraj Road", calle donde se halla la mansión, y el árbol del nim bajo cuya sombra celebraron una "íntima" boda.

El primer contacto entre ambos tuvo lugar en otoño de 1962 en el barrio delhí de Sunder Nagar ('Pueblo Bonito'), poco antes de que Paz presentara sus cartas credenciales como embajador. Ella estaba casada y él había dado por terminada una historia truncada con su ex esposa Elena Garro pocos años atrás.

La India ya los había unido, pero para ambos fue definitivo un reencuentro fortuito en París, fruto del "azar selectivo", según admitió el poeta en una entrevista televisiva en la década de 1970, aunque su viuda prefirió apelar a "la fuerza del amor" y recordó a Efe, aún con asombro, que a Octavio le pareció algo "lógico".

Pisaron de la mano "lugares emblemáticos" de la arquitectura islámica delhí, como el mausoleo de Humayún y los jardines de la dinastía Lodi, pero también viajaron hasta Afganistán por carretera.

"Íbamos a muchos lugares y pasábamos horas" juntos, recordó.

En su escritura de aquellos años se puede rastrear esta historia de amor (como en el poema "Viento entero"), pero también su acercamiento a la filosofía budista -sobre todo en "El mono gramático", reflexión poética de ida y vuelta- y a la cultura antigua de la India, siempre desde el pulso erudito y lírico que caracteriza a la obra de Paz.

Para el recuerdo quedan libros de poemas como "Ladera Este", "Hacia el comienzo" y "Blanco", el ensayo "Vislumbres de la India" y la poesía visual de "Topoemas".

Su contable y traductor durante sus años en la embajada de Delhi, G. Aroul, quiso en una entrevista con Efe arrojar luz sobre su poesía visual, al asegurar que quizá su inspiración no llegó sólo de los conocidos experimentos vanguardistas de Guillaume Apollinaire, sino de Abdul Gafur, un analfabeto tamil.

Aroul sacó un libro con varios dibujos de su amigo Gafur -entre ellos un "verso de las ocho serpientes"- a los que él mismo había puesto letra, un experimento que "fascinó" al poeta mexicano, según relató.

Él y la clase intelectual india aún lo recuerdan. Con motivo del décimo aniversario de la muerte de Paz, la embajada mexicana organizó en diciembre de 2008 un coloquio con amigos de la época, académicos y descendientes de los intelectuales próximos a Paz, acompañado de una exposición.

Ya en el primer trimestre de 2009, se publicó una antología de cincuenta poemas de Paz en bengalí y se recopilaron algunas de las traducciones al hindi que existían hasta ahora en un volumen, en un nuevo empeño por recobrar su obra.

En la India, el poeta hizo grandes amistades como el pintor Swaminathan, al que dedicó unos versos, o el erudito Sham Lal, director por entonces del prestigioso "Times of India" y con el que le encantaba departir.

Pero también recibió en su residencia delhí visitas ilustres como la del argentino Julio Cortázar, que además de celebrar con alborozo el 'holi', la fiesta india de los colores, corrigió una de las novelas fundamentales y más difíciles del siglo XX, "Paradiso" del cubano José Lezama Lima.

Antes de afincarse, Paz había vivido en el lujoso hotel Ashok, en el corazón de Delhi. Allí escribió el magnífico poema "El balcón", que abre el libro "Ladera Este".

"Estabas cubierta de poemas / todo tu cuerpo era escritura / acuérdate / recobra la palabra / eres hermosa / sabes hablar cantar bailar".

Casi medio siglo después de esta invocación, la India intenta recuperar sus versos, pero la "Vieja Delhi fétida Delhi" imaginada por el poeta continúa intacta:

"Las piñas de hombres y bestias por el suelo / y la maraña de sus sueños enlazados".