Lobo Antunes dice que escribe "con cosas que los demás desechan"

  • Madrid, 26 may (EFE).- El portugués Antonio Lobo Antunes es uno de los escritores más traducidos en el mundo, uno de los más singulares y en los últimos años uno de los más premiados. Mañana, la Casa de América le rinde un homenaje y él, humilde como siempre, asegura que "escribe con cosas que los demás desechan".

Lobo Antunes dice que escribe "con cosas que los demás desechan"

Lobo Antunes dice que escribe "con cosas que los demás desechan"

Madrid, 26 may (EFE).- El portugués Antonio Lobo Antunes es uno de los escritores más traducidos en el mundo, uno de los más singulares y en los últimos años uno de los más premiados. Mañana, la Casa de América le rinde un homenaje y él, humilde como siempre, asegura que "escribe con cosas que los demás desechan".

"Me siento como un hombre que va a la basura y busca cosas que otros no quieren, que echan fuera", explica a Efe este escritor cuyo nombre suena siempre para el Nobel y al que los premios, aunque le "agradan" y le parecen "un honor", también le dejan "indiferente".

"Los premios no te hacen ser mejor o peor escritor", precisa este autor consagrado al amor por la palabra y a la intensidad de las emociones a quien no le interesa narrar historias, según recalca, y de cuya mano han salido títulos como "Conocimiento del infierno", "Manual de inquisidores" o "Yo he de amar a una piedra, entre otros.

Pero Lobo Antunes (Lisboa, 1942), además de ofrecer una charla con sus lectores mañana, jueves, en La Casa de América por haber obtenido la última edición del premio Fil de Literatura en Lenguas Romances, el antiguo Juan Rulfo, en la Feria del Libro de Guadalajara (México), también tiene publicado en España uno de sus últimos libros, "Mi nombre es legión" (Siruela).

Un título en el que Lobo Antunes construye una polifonía de voces, con monólogos interiores que son un torrente de palabras, para hablar de seres "desheredados", de delincuentes en barrios marginales de Lisboa; de prostitutas, de criminales o de hijos con padre pero sin él. Personas tocadas o heridas y a las que la palabra poética de Antunes quiere comprender.

Aunque Antunes tiene ya otro título que saldrá en Lisboa el próximo mes de octubre, "Qué caballos son aquellos que hacen sombra en el mar", un libro del que dice su autor que es "una de las mejores cosas" que ha hecho: "Me gusta -dice- el nombre del título, se refiere a una canción popular de la frontera con España que cantaban en Navidad. Me encanta".

Y es que para Lobo Antunes cada vez es "más difícil" escribir. "Tengo miedo de desilusionar a la gente que ha creído en mí. Yo nunca pensé en publicar, solo en escribir. Cuando empecé a publicar a los 31 años nadie quería hacerlo, ni en España, donde me rechazaron todas las editoriales. Y hoy me he convertido en una marca registradora como los cereales del desayuno, en un caballo", dice con humor.

Lobo Antunes, "un prodigio insólito en el panorama de la literatura mundial" en opinión del crítico Ignacio Echevarría, vierte en sus folios temas como la guerra (pasó casi tres años como médico psiquiatra enviado por Portugal durante la guerra de liberación de Angola), la muerte, la memoria o el tiempo.

Y ahora se encuentra bien tras haber superado un cáncer, que le sobrevino hace dos años.

"La enfermedad es una indignidad. Una mala educación de la naturaleza. Fue un golpe duro, pero es una experiencia que ha sido buena, me ha hecho apreciar cosa que antes no veías, y sobre todo a conocer a gente que sufría mucho. He visto a jóvenes que sabías que se iban a morir y tú no, y es terrible. La enfermedad me ha roto la eternidad, porque todos nos sentimos eternos. Haré algo con esta experiencia", avanza.

Amante de los libros y de la palabra, este psiquiatra, que se pasó años trabajando en un hospital de Lisboa, ha dedicado toda su vida a escribir y leer, pero asegura que sus maestros fueron seres humanos.

Un enfermo esquizofrénico que le dijo que el mundo estaba hecho por detrás, una mujer que, enferma de cáncer, fue demasiado tarde al hospital para curarse y, al preguntarle que por qué, le respondió que por falta de dinero: "Sin dinero no hay alma", le espetó, y sobre todo un niño que murió de cáncer y al que, al llevárselo el enfermero envuelto en una sábana, se le quedó un pie fuera colgando. Esa visión del piececito le hizo sentir que quería escribir para dar voz a los que no la tienen.

Estos argumentos los dio el escritor también cuando recibió el premio Fil, pero además Antunes es un empedernido lector, y en la entrevista de hoy destaca a García Márquez. "Me gusta mucho y me gusta su placer por la palabra, aunque no me hubiera gustado escribir su obra", concluye.

Carmen Sigüenza