Los habitantes de Gaza siguen esperando las ayudas millonarias para la reconstrucción


palestina

palestina

RAMALLAH (Palestina) - Un diplomático europeo habla claro sobre Gaza con la condición de no ser identificado. "El dinero prometido para la reconstrucción (más de 4.000 millones de euros) nunca ha llegado", explica. Es la realidad que afrontan los 1,5 millones de habitantes de este minúsculo territorio, cuatro meses después del ataque israelí que mató a 1.300 personas y destruyó más de 14.000 casas.

Para desgracia de los civiles, una pelea sin cuartel enfrenta a las dos principales fuerzas palestinas. Hamas, con el poder en Gaza, lucha contra Al Fatah, que desde Cisjordania mantiene el control de la Autoridad Nacional Palestina. Un informe reciente de la ONG Human Rights Watch dice que Hamas ha asesinado a a 32 rivales desde el comienzo de año, además de tirotear a otros 49 en las piernas y romper los miembros superiores e inferiores de 73.

Las promesas de ayuda financiera llegaron en la cumbre de Sharm el-Sheik de principios de marzo. Los donantes acordaron destinar más de 5.200 millones de dólares (cerca de 4.000 millones de euros) para la reconstrucción. La secretaria de Estado de Estados Unidos, Hillary Clinton, dijo que su país contribuiría con 700 millones de euros mientras Arabia Saudí cifraba su aportación en 800 millones. La misma fuente diplomática califica esta cumbre como "un truco de relaciones públicas".

Más que el Plan Marshall

Posteriormente la comunidad internacional dio su palabra de que otros 3.000 millones de euros adicionales llegarían a Gaza, con lo que la cifra total de ayuda superaba en términos reales a la recibida por Alemania después de la Segunda Guerra Mundial en el Plan Marshall.

En un primer momento, los países donantes dijeron que sería fácil encontrar una manera en la que conceder los fondos sin que Hamas pudiera acceder al dinero. Se trata de un detalle importante, ya que Estados Unidos no contribuiría si el grupo radical podía sacar partido. De hecho, la pasada semana una congresista de Florida le dijo a Clinton que los recursos financieros eran una subvención al terrorismo.

La esperanza de los donantes era que la agitada política de Oriente Medio se aclararía con la elección de un nuevo Gobierno en Israel y con las conversaciones patrocinadas por Egipto entre Hamas y Al Fatah, su rival considerado como moderado a ojos occidentales.

Sin embargo, sigue siendo una incógnita el modo en el que las naciones occidentales conseguirían evitar que la organización terrorista pusiera sus manos en el dinero. Al Fatah y Hamas están en su cuarta ronda de negociaciones sin fruto hasta el momento. Mientras la ayuda humanitaria de urgencia, como alimentos, llega a Gaza. El problema es que el dinero para la reconstrucción de carreteras, alcantarillado y suministro eléctrico no entra.

Fatah, que controla la Autoridad Nacional Palestina desde Ramallah, no tiene demasiada prisa porque todavía recibe dinero de la comunidad internacional. Los precedentes de Hamas no contribuyen a pensar que la ayuda vaya a tener un uso racional. En febrero, justo después de acabar la ofensiva israelí, asaltó un almacén de alimentos de Naciones Unidas.