Salvador Gutiérrez Solís ofrece una novela "llena de casualidades" con la figura "ambigua" de un millonario

El escritor andaluz presenta hoy en Sevilla su obra 'El orden de la memoria', que se pone hoy a la venta

SEVILLA, 7 (EUROPA PRESS)

El escritor cordobés Salvador Gutiérrez Solís ofrece una novela "llena de casualidades" en 'El orden de la memoria' (Destino), donde aúna a través de la figura "ambigua" de un millonario de los grandes almacenes temas "tan dispares" como la economía, los cerdos, y las desapariciones y muertes de niñas".

En la rueda de prensa de presentación, celebrada hoy en Sevilla, apuntó que "le falta la figura de Carla Bruni o Barack Obama para que le llamen aprovechado", aunque advirtió de que "todo estaba escrito antes de los acontecimientos sociales".

Solís subrayó que la realización de la obra, los personajes, así como muchos de los aspectos que rodean a la obra están salpicadas por "la casuística". Por ejemplo, señaló que el libro fue escrito entre obras publicadas por Destino sin saber que sería el sello final de su obra, o como la portada de la obra tiene cierta referencia a la obra 'Los hombres que no amaban a las mujeres', de Larsson, de la misma editorial.

La estructura de la obra, según el escritor andaluz, es "un homenaje a 'Últimas tardes con Teresa', de Juan Marsé, actual Premio Cervantes. Indicó que el escritor catalán "representa la figura del narrador capaz de contar historias". Además, la utilización de citas a lo largo de la obra como ya hiciera Marsé es otra señal de homenaje, aunque aclaró que "no lo hace como un decálogo, sino que cumplen con papel fundamental en la obra, pues aportan información importante al desarrollo de la misma".

La redacción de la obra la denominó "bipolar", ya que existe un primer armazón, el cual tardó poco tiempo en escribir, y, posteriormente, realizó "un ejercicio de economía para construir una estructura arquitectónica simple y visual, ligera, contenida, sin espacios para adornos ni reflexiones".

Solís definió la obra como "un puzzle" donde el tiempo y la lectura, que otorgan "valor" a las palabras, "encajan las piezas, las que, al principio, causaran extrañeza y dudas al lector".

Asimismo, señaló que las repeticiones juegan un papel importante en el transcurso de la obra, pues le sirven para contar la historia como si fuese un escenario "con dos cámaras, aclarando que no son dos historias distintas, sino dos versiones".

Apuntó la "complejidad" de describir la obra o de catalogarla en un género específico, pues tiene elementos de "novela negra, psicológica o contemporánea urbana". Aunque dijo que ha pretendido una obra "urbana y actual".

En cuanto a la estructura de la obra, destacó que ha intentado "congelar el tiempo" para seleccionar lo que aparecía y explicó que a los escritores le suele pasar que cuando terminan una obra observan el espacio que existe entre realidad y deseo, y éste a veces es "frustrante", aunque en este caso "no es así", porque Solís confesó que "ha hecho la novela que tenía en mente al inicio".

Con esta novela, según afirmó, "ha aprendido a caminar" ese trayecto, ya que "no necesita tantos pasos ni consumir tanto tiempo o palabras para ofrecer de manera directa y simple lo que quiere".

Solís confesó que las novelas anteriores han sido como la "época de entrenamiento en el gimnasio" y que ahora ha plasmado la evolución e innovación "a su manera". Además, añadió que existen "connotaciones metaliterarias en la obras, aunque no se hable de literatura, pues los recursos usados son múltiples".

El gran placer para él en la literatura es "el aprendizaje" y reconoció que no se considera un escritor "experimental, pero sí evolutivo", heredero de la producción literaria de Marsé, Moix, o Easton Ellis.

PERSONAJES DE CARNE Y HUESO

Eloy Granero, el protagonista de la obra, representa a un personaje "de carne y hueso", pues "siempre los crea así", dijo, lo que justificó por su "comodidad" a la hora de crear. La figura de Eloy también es fruto de la "casuística", pues siendo un "millonario por naturaleza", cuenta con "un fondo oscuro" con elementos de "violencia y negatividad".

Granero es "ambiguo", según Solís, porque "hace lo que no quiere, vive como no desea, se encuentra en lugares que no pretende", incluso hasta en el aspecto sexual, pues "pese a sus matrimonios presenta una fobia hacia las mujeres y siente predilección por los modelos masculinos para sus negocios".

Salvador Gutiérrez Solís publicó en 1999 'La novela de un novelista malaleche', finalista en el Premio Nacional de la Crítica. Con 'El sentimiento cautivo' fue finalista del Fernando Lara de Novela 2003 y del Andalucía de la Crítica 2006. Ha sido traducido a varios idiomas, ejerce la crítica literaria en diferentes publicaciones y es articulista en El Día de Córdoba.