'Turia' dedica parte de sus página al bibliotecario turolense, Miguel Artigas, y a la narrativa de García Badell

TERUEL, 21 (EUROPA PRESS) La revista cultural 'Turia' estudia en su último número la figura de Miguel Artigas, erudito y bibliotecario turolense, y redescubre la narrativa de Gabriel García Badell. En su trabajo 'Miguel Artigas: el vitalismo cultural de un gongorista turolense', Francisco Lázaro Polo indaga y da a conocer las claves biográficas y temáticas de un personaje de gran calado intelectual nacido en la localidad de Blesa (Teruel) en 1887 que llegó a ser director de la Biblioteca Nacional. Discípulo y continuador de las enseñanzas de Marcelino Menéndez Pelayo, fue Artigas un adalid del pensamiento conservador que recelaba de la política aunque terminaría comulgando con los planteamientos ideológicos del franquismo. No obstante, según señalaría su amigo José María de Cossío, "fue uno de esos hombres de espíritu sano, honrado y generoso que hacen apacible el camino de la vida a quienes tienen la fortuna de encontrarse cerca de ellos". La curiosidad y el entusiasmo investigador de Miguel Artigas lo abarcaría todo, desde los estudios filológicos de textos antiguos al teatro del Siglo de Oro, desde Jovellanos a Menéndez Pelayo. Colaborador en la prensa de Santander y de Madrid, fue traductor, consumado bibliófilo y editor de sabrosas antologías poéticas. También indagó sobre la tradición de los Amantes de Teruel, defendiendo la tradición pero sin chauvinismos, asegurando que los motivos literarios incrustados en esta historia se encuentran en otras culturas. En las páginas de la revista, editada por el Instituto de Estudios Turolenses (IET) de la Diputación de Teruel, el Ayuntamiento de Teruel y el Gobierno de Aragón, se resalta el papel de Miguel Artigas como notabilísimo estudioso y difusor de la obra de Góngora, que tanta influencia tendría en la llamada Generación del 27. Por otra parte, Olga Pueyo Dolader publica en 'Turia' un artículo que contribuirá al necesario redescubrimiento de la figura y la labor creadora de Gabriel García Badell (Madrid, 1936-Canfranc, 1994) en un momento en que su obra se encuentra inmersa en el olvido y de la que quedan todavía diversos materiales inéditos por editar. Este autor quedó cuatro veces finalista del Premio Nadal de novela con 'De Las Armas a Montemolín', en 1970; 'Las cartas cayeron boca abajo', en 1972; 'La zarabanda', en 1977; 'Nuevo auto de fe', en 1979. Y una quinta quedó semifinalista con 'Funeral por Francia', en 1973. No obstante, obtuvo en 1975 el Premio de Periodismo Ramón J. Sender y, en 1981, el Premio de Novela 'Ciudad de Barbastro', con su obra 'Sedetania libertada'.