La periodista norteamericana de origen iraní Roxana Saberi sale de la cárcel

  • Teherán, 11 may (EFE).- Tras más de tres meses de contradicciones judiciales y pulsos de tintes políticos, la periodista estadounidense con pasaporte iraní Roxana Saberí, fue liberada hoy después de que el Tribunal de Apelación revisara su condena.

Teherán, 11 may (EFE).- Tras más de tres meses de contradicciones judiciales y pulsos de tintes políticos, la periodista estadounidense con pasaporte iraní Roxana Saberí, fue liberada hoy después de que el Tribunal de Apelación revisara su condena.

Nacida hace 31 años en Nueva Jersey (EEUU), hija de padre iraní y madre japonesa, Saberi se crió en la ciudad de Fargo, en el estado de Dakota del Norte.

Tras licenciarse en 1997 en Comunicación y Francés por la Universidad Concordia, en Minnesota, cursó un máster en periodismo en la Universidad Northwestern (Illinois) y otro en Relaciones Internacionales en la Universidad de Cambridge (Reino Unido).

En febrero de 2003 viajó a Irán con pasaporte de este país, donde trabajó como periodista "freelance" para la emisora estadounidense National Public Radio (NPR), además de colaborar con la BBC británica y con las cadenas norteamericanas ABC, Fox News y el digital Feature Story News (FSN).

Según las autoridades iraníes, en 2006 le fue retirada la acreditación periodística y se le enviaron numerosos avisos para que abandonase el país.

Sin embargo, decidió comenzar un máster de cultura y literatura iraníes en una universidad de Teherán y documentarse para escribir un libro sobre estos asuntos.

Fue detenida el 31 de enero de 2009 cuando al parecer se disponía a comprar en el mercado negro una botella de vino, cuyo consumo está prohibido en Irán.

Diez días después, pudo contactar vía telefónica con su familia en Fargo, a la que le pidió que no se alarmara porque confiaba en su pronta liberación.

Sin embargo, el 28 de febrero su padre decidió alertar a los medios de comunicación, ya que en más de dos semanas no había vuelto a tener noticias sobre su hija.

Por su parte, el portavoz del Ministerio iraní de Asuntos Exteriores, Hasan Ghashghavi, negó que se la hubiera detenido por comprar licor y aseguró que Saberi fue arrestada por trabajar "de manera ilegal" en Irán al tener expirada su acreditación.

Veinticuatro horas después, el portavoz del Poder Judicial, Ali Reza Yamshidi, confirmó que había sido trasladada a la prisión de Evine, en el oeste de Teherán, por orden de un tribunal revolucionario de la capital.

El 10 de marzo, siete grandes organizaciones periodísticas, entre ellas NPR, Fox News, ABC News, BBC News y Wall Street Journal, emitieron un comunicado conjunto pidiendo su inmediata liberación.

El 9 de abril de 2009, el fiscal segundo Hasan Zare Dehnavi acusó a Saberi, cuya segunda nacionalidad Irán no reconoce, de espiar para Estados Unidos.

Según un investigador iraní involucrado en el caso, Saberi está acusada de trasmitir "información clasificada" a los servicios secretos estadounidenses.

El portavoz del Departamento de Estado norteamericano, Robert Wood, calificó la acusación de espionaje de "infundada", y la secretaria de Estado Hillary Clinton envió una carta al gobierno iraní solicitando la liberación de Saberi.

Las libertades de prensa han sufrido un enorme deterioro en Irán en los últimos diez años, durante los que se han clausurado numerosas publicaciones críticas con el Gobierno y se ha arrestado a periodistas y bloggers.

Según la Asociación iraní de Periodistas, la situación empeoró en 2005 con la llegada a la presidencia del país del actual mandatario, el ultraconservador Mahmud Ahmadineyad.

Durante su mandato, han sido censuradas 570 publicaciones y decenas de periodistas han sido represaliados.

En los últimos años, varios periodistas, investigadores y profesores con doble pasaporte estadounidense e iraní han sido retenidos y posteriormente liberados, entre ellos la periodista Parinaz Azima y la académica Haleh Esfandiari.

En situación similar a la de Saberi se halla Silva Haratronian, una mujer iraní de ascendencia armenia que trabajó para el Comité de Investigación e Intercambio, con sede en Washington, y que en enero fue condenada a tres años de cárcel por "conspirar para derrocar el régimen".