Miguel Ullán

SALAMANCA, 24 (EUROPA PRESS)

El poeta y periodista salmantino José-Miguel Ullán falleció ayer en Madrid a los 65 años, según informaron a Europa Press fuentes de Galaxia Gutenberg/Círculo de Lectores.

José-Miguel Ullán nació en Villarino de los Aires (Salamanca) el 30 de octubre de 1944 y, tras el bachillerato, se trasladó en 1959 a Madrid, donde inició estudios de Ciencias Políticas, Ciencias Sociales y Filosofía.

En 1966 se exilió en París, donde siguió cursos en la École Pratique des Hautes Études con Pierre Vilar, Roland Barthes y Lucien Goldmann, y donde trabajó en la ORTF, donde dirigió las emisiones en castellano de France Culture.

A su regreso a Madrid, en 1976, se incorporó a Ediciones Rayuela y desarrolló una "intensa" actividad en medios como El País, Radio Nacional o Televisión Española aunque también fue subdirector de Diario 16 y fundó el suplemento 'Culturas'.

"Su trayectoria periodística está marcada por el sello de la singularidad, por un efecto de profundidad y dilatación en el que caben la ligereza, el humor y la ironía: el programa televisivo Tatuaje o la recopilación de columnas de El País en el libro 'Como lo oyes (Articulaciones)' serían buen ejemplo de ello", destacaron las mismas fuentes antes de añadir que Ullán es co-autor de libros con artistas "y notable conocedor del arte contemporáneo", lo que le llevó a organizar "numerosas exposiciones" y a escribir un ensayo titulado 'Tàpies, ostinato'.

Entre sus títulos poéticos figuran 'El jornal', con epílogo de Carlos Lerena (1965); 'Amor peninsular', (1965); 'Un Humano Poder', (1966); 'Antología salvaje', con prólogo de José Ángel Valente (1970), que incluye 'El jornal' y 'Amor peninsular', tres poemas de 'Un Humano Poder', 21 de 'Maniluvios', once exentos y uno manuscrito; 'Cierra los ojos y abre la boca', (1970); 'Mortaja', (1970); 'Maniluvios', (1972); 'Frases', (1975); 'De un caminante enfermo que se enamoró donde fue hospedado', (1976); 'Alarma', (1976); 'Soldadesca', con ilustraciones de Enrique Brinkmann, Eduardo Chillida, Alfonso Fraile, Luis Gordillo, Pablo Palazuelo, Francisco Peinado, Matías Quetglas, Vicente Rojo, Antonio Saura, Eusebio Sempere, Antoni Tàpies y Fernando Zóbel (1979) y 'Manchas nombradas', con prólogo de Antonio Saura (1984).

A ellos se suman 'Rumor de Tánger', (1985); 'Favorables Cancún Poema' seguido de 'La dictadura del jaykú', (1993); 'Visto y no visto', (1993); 'Razón de nadie', (1994); 'Ardicia' (Antología poética, 1964-1994), edición de Miguel Casado (1994); 'Tardes de lluvia/Animales impuros', con ilustraciones de Vicente Rojo y José Luis Cuevas, prólogo de Eduardo Milán (1995); 'Testículo del Anticristo', (1995); 'Ni mu' (2002); 'Amo de llaves', (2004); 'De madrugada, entre la sombra, el viento', (2007) y 'Ondulaciones (Poesía reunida 1968-2007)', con prólogo de Miguel Casado.

'Ondulaciones. Poesía reunida (1968-2007)' recogía el conjunto de su obra y que integraba sus grafismos, "poemas dibujados por el gesto libre de la mano que en otras ocasiones escribe" que durante el último año protagonizaron exposiciones dentro y fuera de España, la más reciente el pasado mes de abril en Nápoles.

"La escritura de José-Miguel Ullán, bien lejos del mito de lo inefable, presenta al poeta frente a un mundo saturado de lenguaje en el que sólo le cabe abrir una pausa, aislar un punto en la cadena interminable de palabras", señalaron desde Galaxia Gutenberg antes de considerar que la "aguda sensibilidad lingüística" y la "peculiar densidad sensorial" componen "un espacio táctil y oscuro, de insólitas intensidades y resonancias".

De José-Miguel Ullán, "figura irrepetible de la cultura española contemporánea", María Zambrano decía que era "eso tan raro hoy que se llama cantor, un ser viviente entre tanto simulacro de vida", un cantor con voz "personal y rigurosa", en opinión de Octavio Paz, quien aclaró que se refería "no solamente a la poesía de España sino a la poesía de todo el orbe hispánico".

"Acaso no haya palabra nuestra, de bastante tiempo a esta parte, que haya brotado como ésta brota --en verso y en prosa-- de tan admirable don de lenguaje", destacó de él José Ángel Valente mientras que Julio Cortázar afirmó que dentro de una producción "en la que suelen hacerse sentir demasiado las influencias y las corrientes a la moda", la poesía de José-Miguel Ullán "se aparta resueltamente de lo trillado, incluso a riesgo de sorprender o escandalizar, y se sitúa en un nivel individual que le da su acento más profundo y valedero".