Christian Lacroix presenta suspensión de pagos

PARIS, 28 (EUROPA PRESS)

La casa de moda Christian Lacroix presentó el pasado viernes 22 de mayo ante el tribunal de comercio de París una declaración de insolvencia y anuncia que propondrá un plan para continuar con la actividad durante este periodo.

La crisis económica mundial ha deteriorado aún más la frágil situación de la empresa que, con una facturación de 30 millones de euros, perdió 10 millones en 2008 y acentuó su déficit en 2009. Las ventas de la colección de verano de 'prêt-à-porter' femenino, el grueso de la actividad de la casa de alta costura, bajaron un 35%.

A ello se suma que la alta costura, deficitaria de forma crónica, padece la erosión de las grandes fortunas. "Habíamos centrado mucho nuestra estrategia en el mercado americano que sufre mucho desde hace casi un año", explica a 'Le Figaro' Nicolas Topiol, presidente de la sociedad.

Japón padece también grandes dificultades económicas, Oriente Medio se ha hundido de manera brutal a principios de año y en China, el único mercado que parece resistir, Lacroix no está.

Tras hacerse con la firma en 2005 los hermanos norteamericanos Falic, propietarios de una cadena de tiendas libres de impuestos realizaron grandes inversiones y aumentaron la deuda.

Además, abrieron dos boutiques en Nueva York y Las Vegas, ciudades afectadas de lleno por la crisis. La venta de perfumes también se ha hundido y el fabricante de la línea de lencería ha cerrado sus puertas.

La agobiante situación financiera ha llevado a la firma a buscar soluciones para fabricar las próximas colecciones de alta costura --que tiene que presentar en julio-- y de prêt-à-porter, pero parece ya descartarse un desfile por todo lo alto como era tradicional.

Desde hace un año, los hermanos Falic intentan vender y las negociaciones con los inversores han fracasado debido a la crisis financiera, pero se han retomado recientemente con un eventual candidato, agrega el rotativo galo. De no prosperar, los accionistas se muestran dispuestos a financiar un plan para mantener la empresa en pie que puede suponer supresión de puestos de trabajo entre los 125 empleados actuales.

En 32 años de existencia, la casa de alta costura ha mezclado un gran éxito creativo con un total fracaso financiero. Nunca ha ganado dinero. Después de haber sido creada a duras penas, Bernard Arnault, presidente del grupo de lujo LVMH, terminó cansándose.

El diseñador Christian Lacroix tiene contrato hasta el año que viene con la sociedad que lleva su nombre y sus prestaciones extra, como hoteles, vestuario y viajes, son gestionadas por su propia empresa, XCLX, independiente de la casa de costura. El tribunal parisino se pronunciará la próxima semana sobre el futuro de la empresa.