Fitting room: de las pasarelas a la habitación


Dentro de un hotel

Dentro de un hotel lainformacion.com

El armario de Lulú

El armario de Lulú lainformacion.com

De puta a puta taconazo

De puta a puta taconazo lainformacion.com

Sschh

Sschh lainformacion.com

Etiquetas

Fotografía, pintura, música, pero sobre todo tanta moda. Tras su exitoso debut en Bilbao en junio de 2009, Fitting Room llegó a Madrid para convertir las habitaciones del Hotel Petit Palace Art Gallery en 36 minibocados de lo que se llevará la próxima temporada primavera-verano 2010. Las ideas son muchas y cada una cabe perfectamente en una habitación de hotel: la cama se convierte en un escaparate y el baño en un showroom o en un probador. La entrada es libre y se puede mirar, comprar (los precios de las creaciones en su mayoría son muy asequibles), escuchar, charlar con los diseñadores y hacerse con unas golosinas y una copa de cava. Si en las pasarelas, la moda parece algo inalcanzable e incapaz de llegar a la calle, en la habitación de un hotel las tendencias parecen ya "ahora" y "aquí", cercanas y listas para se lleven y para que se hable de ellas.

Paseando por las habitaciones del hotel, uno se queda con la clara sensación de que las reinas indiscutidas de la primavera inminente son las diademas y los tocados y no sólo para ocasiones tan especiales como una boda sino para todos los días. "La primera vez que te pones una diadema de éstas, te sientes como desnuda, pero luego te acostumbras. La gente normalmente empieza por las sencillitas y luego hay quien se las pone para los días de fiesta o también para todos los días", afirma la bilbaína Verónica Ortega, creadora de la marca Lindi Lu, que en sólo ocho meses ha convertido una pequeña vanidad ("Me hice la primera viendo la serie televisiva Gossip Girl", confiesa) en un verdadero negocio. Destacan también las originales y bonitas creaciones de la gallega Sonsoles Corredoira, el toque clásico y divertido de Gloria Callealta, el cariño y la pasión de Mamita Linda, que ha cambiado la "aburrida", dice, profesión de avocada para montar un taller en Madrid.

Muy interesante la propuesta de Madre Mía del Amor Hermoso (exacto, así como suena), que fusiona diseño y tecnología. Laura Morata, creadora y managing director de la marca, explica que la intención era y es "crear una marca que te lleve al bienestar, donde tanto la estética como la tecnología te ayuden a solucionar problemas". "Somos los únicos que producimos este tipo de diseño, muy elaborado, pero con nuevas tecnologías. La tecnología es algo que tu no ves, porque es un objetivo que no la veas. Cuando dices ropa tecnológica, todo el mundo piensa que estás hablando de algo cibernético y no es esto el caso. Lo que hace la tecnología es tener aromaterapia, antimanchas, antimosquitos, mantenimiento de temperatura corporal, antiestrés. Estas son funcionalidades. Nosotros trabajamos con plasma, con micro cápsulas, con diferentes tecnologías que ya existían en otros sectores pero que nunca se habían aplicado a un sector como este". Cuanto al curioso nombre de la marca, es debido a la expresa voluntad de llevar al cliente a un sitio entrañable e íntimo: "Todo el mundo conoce la frase, todo el mundo tiene un abuela o una tía que la dice y esto te hace sentir como en un lugar más familiar. Además es una expresión y como nosotros hacemos cosas con emociones es la expresión que te marca, es un reclamo".

Románticas las creaciones de El Armario de Lulú; preciosas, primaverales, frescas y asequibles las de la marca vizcaína Laga; originalísimas las de la venezolana Adriana Marín; muy divertidas – también por la puesta en escena: unas pin-ups y un chico esposado sentado en el suelo actuando en la habitación del hotel – de De Puta a Puta Taconazo. Beatriz Gomáriz, diseñadora de la marca, la describe como en equilibrio entre la inocencia y lo prohibido. "Lo típico de las pin-ups, nuestra musa, Betty Page y el rollo de "nosotras valemos". Ponemos imágenes muy sado, muy perversas y luego le damos el corte de los niños pequeños, con lacitos, para transmitir una idea de mucha inocencia".

Y luego joyas con forma de tableta de chocolate (la primera colección de Sschh – acrónimo de Small Secrets Change Human History y una bonita invitación a guardar los secretos); cuadros hechos desarrollando en un lienzo o en papel de fotografía una muestra de adn (una especie de reproducción en serie de piezas única, por DecorADN); el muy buen trabajo del fotógrafo madrileño José Luis de la Parra; las creaciones artesanales de inspiración gótica de Martha Peters; Piniblú y Baby Baballa para los más pequeños y los anillos únicos con tacitas y galletas en miniatura hechos rigurosamente a mano de Mtuent. Todos y cada uno de los 36 participantes de esta segunda edición de Fitting Room se merecen que se hable de ellos, sobre todo porque todos tienen en común la joven edad o por lo menos la joven edad de sus proyectos y de sus negocios, creatividad y mucha ilusión, que en estos tiempos tan difíciles son palabras que no suenan muy a menudo. Una inmersión total en el inmediato futuro de las modas y de las tendencias en un marco muy original, bonito e íntimo. ¡Hasta la próxima!