Consejo.- El Gobierno de Canarias declara Bien de Interés Cultural la Hacienda de Los Príncipes (Tenerife)

LAS PALMAS DE GRAN CANARIA, 19 (EUROPA PRESS)

El Gobierno de Canarias ha sumado hoy a la lista de Bienes de Interés Cultural (BIC) la Hacienda de Los Príncipes, recinto que constituye uno de los hitos patrimoniales de Los Realejos por su importancia histórica en el contexto de la evolución socioeconómica del norte de Tenerife y por su interés arquitectónico y por la configuración espacial y distribución de sus construcciones.

Se accede a ella por un portalón almenado en la calle Los Molinos, datado en el siglo XVIII, que da paso al 'paseo blanco', una de las principales avenidas ajardinadas de la Hacienda que conduce a dos edificaciones principales del siglo XVII y XVIII, con planta en 'L' y galería abalconada en el piso superior. La fábrica actual está bastante transformada respecto a la original, de la que apenas se conservan restos.

En la parte superior, el inmueble conocido como La Parra Alta fue levantado en el siglo XVII y tuvo funciones diversas (caballerizas, granero, residencia de viajeros) hasta convertirse en vivienda.

Próximo a ella, las antiguas construcciones de los molinos, con sus antiguas canalizaciones de madera y la maquinaria, y cubiertas de teja a 4 aguas, además de los cubos troncocónicos por los que caía el agua que movía el molino. En la zona baja y con el auge del sector vinícola se construye la citada Parra de Abajo.

La Hacienda posee elementos como La Gota -pequeño estanque azulejado o una gruta con imagen de la Virgen de Lourdes-, datado desde 1701; o unos lavaderos en dirección a los molinos, enclavados todos ellos en los célebres jardines de la Hacienda, con paseos y parterres escalonados, con pequeñas fuentes y estanques, con elementos arquitectónicos que completan el conjunto.

La Ermita de San Sebastián, adjunta a la Hacienda, es de 1730, con puerta de cantería de medio punto, espadaña y sencillo artesonado, originalmente vinculada a Los Príncipes e incendiada y restaurada hacia 1885, de Luján Pérez.

La delimitación del BIC radica en la necesidad de establecer un entorno de protección que acoja el espacio comprendido por la vivienda principal de la hacienda y sus dependencias y edificaciones complementarias.