Hereu ve como un acto de "normalidad democrática" retirar el monumento a Primo de Rivera

BARCELONA, 17 (EUROPA PRESS) El alcalde de Barcelona, Jordi Hereu, consideró hoy como un acto de "normalidad democrática" la retirada del monumento de José Antonio Primo de Rivera, en la confluencia de la avenida Josep Tarradellas con la de Sarrià, cuyos trabajos durarán un mes. De esta forma, se eliminan "con serenidad" elementos de una época superada, dijo. El monumento, cuya demolición visitó hoy con otros representantes municipales, fue inaugurado el 20 de noviembre de 1964, aniversario del fusilamiento del que fue fundador de la Falange, en un acto oficial presidido por el entonces ministro Manuel Fraga. En 1981 el Consistorio retiró la simbología franquista pero conservó su estructura y su friso, y no lo retiró de la vía pública. La demolición, que cuesta 50.000 euros, empezó ayer con uno de los frisos que son obra del escultor de 86 años Jordi Puiggalí, quien contemplaba esta mañana los trabajos, así como algunos vecinos. En declaraciones a los periodistas, Puiggalí afirmó que él no habría demolido el monumento, y reclamó ante el alcalde que pueda llevarse una parte de los frisos a una finca familiar. Hereu prometió que podrá hacerlo. Según el alcalde, responden a una éstetica de un momento histórico, por lo que tienen un valor artístico con el que el Consistorio será "sensible y respectuoso". El resto de frisos se conservarán por ahora en un almacén municipal, según una portavoz del Consistorio. El alcalde afirmó que, tras la demolición, la capital catalana ganará "una magnífica rambla" que mejorará la connexión entre Sants, Les Corts, el Eixample y la plaza de Francesc Macià. Inicialmente se reurbanizará con parterres mientras se realiza el proyecto definitivo, según concretó el delegado de Presidencia y Relaciones Institucionales, Ignasi Cardelús. Entre los vecinos que miraban la demolición se acercó a hablar con el alcalde Jordi Guardiola, que reside en un piso ante el monumento de la avenida Tarradellas, antes denominaba Infanta Carlota. Mientras otro vecino apelaba a "respetar la historia", Guardiola defendió que hoy ya no tiene la connotación inicial. "Nos quitan nuestra memoria personal", remachó. PROCESO "IRREVERSIBLE" La demolición de vestigios del franquismo cumple con la Ley de la Memoria Histórica, recordó Hereu, quien aseguró que es un proceso "irreversible". Añadió que Barcelona fue pionera sobre su retirada de la calle, porque en 2005 ya reclamó un inventario sobre cuántos se mantenían. El Consistorio está estudiando retirar los símbolos franquistas de la escultura de La Victòria, obra de Frederic Marès situada en la esquina entre la avenida de la Diagonal y el paseo de Gràcia, y que inicialmente estaba dedicada al primer presidente de la República, Francesc Pi i Margall. También estudia demoler el monumento del Grupo Carlos Trias, el último grupo de casas que se inauguró en el barrio de la Guineueta, y que tiene el nombre del último jefe provincial del Movimiento de Barcelona en 1940. Además, en 2008 prosiguió con el cambio de nombre de algunas calles --como calle Terç Mare de Déu de Montserrat por Mare de Déu de Montserrat-- y hasta el 31 de marzo las comunidades que lo deseen pueden solicitar la retirada gratuita de placas y relieves franquistas de la fachada. Hasta el momento, 255 comunidades han pedido quitar las placas y ninguna relieves.