Real Fundación de Toledo solicita a las administraciones que la protección de Vega Baja incluya también el paisa

TOLEDO, 6 (EUROPA PRESS)

La Real Fundación de Toledo solicitó hoy a las administraciones públicas competentes que la protección de Veja Baja incluya también el paisaje, se extienda al resto de los terrenos que conforman la unidad histórica, y que en las correspondientes fichas del Plan de Ordenación Municipal (POM) se elimine definitivamente la anterior ordenación urbanística.

En un comunicado, la Real Fundación recuerda que la Vega Baja es un espacio de enorme valor patrimonial, arqueológico y paisajístico, que debe protegerse en su totalidad, recuperando su integridad territorial histórica e incorporando a su protección la consideración de su paisaje.

En este sentido, subraya que el paisaje de la Vega Baja está protegido desde 1940, que también la declaración de la UNESCO de 1986 lo ha protegido, y que el Convenio Europeo del Paisaje ha entrado en vigor en España en 2008. En la actualidad y, según cifras de Toletum Visigodo, de las 85 hectáreas de la Vega Baja, sólo están protegidas 60, y, además, esta protección se refiere únicamente a su riqueza arqueológica.

En opinión de la Real Fundación de Toledo, el conjunto patrimonial de la Vega Baja requiere un estudio paisajístico, urbanístico y arqueológico que se convierta en el plan director de la totalidad de las actuaciones que en ella se realicen.

"Resulta incomprensible que, casi tres años después de haberse detenido el proyecto inmobiliario gracias a la acertada decisión del presidente José María Barreda, aún no se disponga de este plan director al que deberían ajustarse todas las actuaciones que actualmente están llevándose a cabo".

Por esta razón, dice, la Real Fundación manifiesta su preocupación por las obras de urbanización --viales y aparcamientos-- en fase de ejecución y proyectadas, que responden más a la división parcelaria del anterior proyecto inmobiliario que a un nuevo planeamiento.

Sin embargo, asegura que apoya cualquier actuación que permita a los ciudadanos de Toledo y, en especial, a quienes habitan en la proximidad de la Vega Baja, la utilización y el disfrute de este espacio esencial de la ciudad.

En todo caso, afirma, que las actuales obras que implican nuevas aceras, ampliación de las calzadas, carril-bici y aparcamientos están comprometiendo unas inversiones que, dada la necesaria provisionalidad que tienen que tener estas actuaciones, pudieran no estar justificadas. A la Real Fundación también le preocupa no saber si se ha realizado una prospección arqueológica previa al inicio de estas obras ni qué control se está siguiendo en su ejecución.

Respecto al circo romano, la Fundación valora que Toletum Visigodo haya modificado recientemente su planteamiento inicial, reduciendo el espacio destinado a aparcamiento. Sin embargo, "continúa tratando esta zona de forma inadecuada, las calles Carlos III y Paseo del Circo Romano se ensanchan, se construyen aceras y se plantan árboles".

A su juicio, el plan director de la Vega Baja tendría que arbitrar una solución distinta, acorde con el valor patrimonial que representa el monumento y su entorno todavía sin excavar.