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Santonja se siente "impresionado" con la declaración de Siega Verde como patrimonio

  • Ciudad Rodrigo (Salamanca).- En el año 1988, el arqueólogo Manuel Santonja demostró que los dibujos que había debajo del Puente de Siega Verde (Salamanca), a orillas del río Águeda, no eran pinturas que hacían los pastores para matar el tiempo, sino que eran grabados paleolíticos de hace 20.000 años.

Santonja se siente "impresionado" con la declaración de Siega Verde como patrimonio

Santonja se siente "impresionado" con la declaración de Siega Verde como patrimonio

Ciudad Rodrigo (Salamanca).- En el año 1988, el arqueólogo Manuel Santonja demostró que los dibujos que había debajo del Puente de Siega Verde (Salamanca), a orillas del río Águeda, no eran pinturas que hacían los pastores para matar el tiempo, sino que eran grabados paleolíticos de hace 20.000 años.

Salía a la luz lo que hoy muchos entienden que puede ser el futuro turístico de la comarca salmantina de Ciudad Rodrigo, después de que ayer, domingo, 22 años después su descubrimiento, la Estación Rupestre de Siega Verde fuera declarada patrimonio de la humanidad por la UNESCO, en el encuentro que la organización celebra desde el 26 de julio en Brasilia.

"Ha sido la mayor impresión que me he llevado en mi vida", ha asegurado en declaraciones a Efe el descubridor de estos grabados, el arqueólogo salmantino Manuel Santoja, actualmente ligado al Centro Nacional de Investigación sobre la Evolución Humana.

En total, 94 paneles con casi 600 grabados repartidos por un kilómetro de la margen izquierda del río Águeda, donde se aprecian figuras de bóvidos, cánidos y cérvidos.

Santonja era el director del Museo Arqueológico de Salamanca y, en 1988, cuando realizaban el inventario arqueológico provincial, hablaron, en el pueblo de Serranillo, con un pastor, Tomás, que les advirtió de que debajo del puente de Siega Verde había un grabado de un caballo.

"En cuanto lo vi, me di cuenta de que era un grabado del Paleolítico Superior", ha explicado Santonja, que en un principio pensó que era un grabado suelto, ya que en España no se tenía conocimiento de conjuntos de grabados de esta época.

Sin embargo, días después vieron cuatro paneles más, aguas abajo del río Águeda, y, poco a poco, afloraron más grabados.

Manuel Santonja se ha mostrado muy crítico con la actitud de la Junta de Castilla y León en la conservación y puesta en valor de esta estación rupestre, para él "la mayor decepción profesional".

En algunas ocasiones, la falta de protección provocó que los paneles sufrieran agresiones irreparables.

Sin embargo, a partir del año 2000, el yacimiento se valló y se colocaron cámaras de vigilancia y en 2005 la Junta cedió la gestión a ADECOCIR (Asociación para el Desarrollo de la Comarca de Ciudad Rodrigo), que lo ha impulsado a nivel turístico y lo ha integrado en rutas internacionales.

"Es la gran oportunidad y tiene que ser el revulsivo de la zona", ha manifestado Tomás Méndez, alcalde de Villar de la Yegua, municipio al que pertenece la población de Serranillo, enclave donde se encuentran los grabados.

También los hay en el término de Martillán, una pedanía perteneciente al municipio de Villar de Argañán, y en Castillejo de Martín Viejo.

Cándido Palacios, alcalde de Castillejo de Martín Viejo, entiende que "el futuro de estos grabados pasa por implicar en la gestión a los pueblos de la zona".

Siega Verde fue incluida en la lista del Patrimonio Mundial como una extensión de los sitios de arte rupestre prehistórico del Valle del Coa, zona portuguesa que limita con la provincia de Salamanca.

Es por eso por lo que la Junta de Castilla y León y el Instituto de Gestión del Patrimonio Arquitectónico de Portugal pretenden poner en marcha un plan de gestión conjunto de ambas estaciones rupestres.

Mientras tanto, el gerente de ADECOCIR, Fernando Ramos, reconoce que, paradójicamente, a muchas personas de la comarca de Ciudad Rodrigo hay que seguir convenciéndolas de que no son pinturas de pastores, sino grabados de hace miles de años.

Carlos García