ÚLTIMA HORA 13:51 Un avión con medio centenar de pasajeros se estrella en el norte de Pakistán al poco de despegar

Los seguidores de la serie "Perdidos" cuentan con un bar propio en Barcelona

  • Barcelona, 19 abr (EFE).- Existen series de televisión que marcan a generaciones enteras. Si "Twin Peaks" fue hace veinte años casi una religión para sus seguidores, ahora son millones de adeptos los que ven en "Perdidos" (Lost) de J.J. Abrams, una epifanía que ha llevado incluso a que un fan barcelonés dedique un bar al fenómeno.

Los seguidores de la serie "Perdidos" cuentan con un bar propio en Barcelona

Los seguidores de la serie "Perdidos" cuentan con un bar propio en Barcelona

Barcelona, 19 abr (EFE).- Existen series de televisión que marcan a generaciones enteras. Si "Twin Peaks" fue hace veinte años casi una religión para sus seguidores, ahora son millones de adeptos los que ven en "Perdidos" (Lost) de J.J. Abrams, una epifanía que ha llevado incluso a que un fan barcelonés dedique un bar al fenómeno.

Se trata del "Bharma", local ubicado en el Poblenou de Barcelona, cuyo nombre hace referencia a Dharma la organización que está detrás de muchos de los extraños sucesos que cambian la vida de los supervivientes del vuelo 815 de Oceanic Airlines, el avión que se estrella en una idílica, pero a la vez siniestra isla del Pacífico.

El dueño del "Bharma", Rafael García, no pensaba hace dos años cuando abrió este pequeño local que "Lost" -los fans prefieren la denominación original- se iba a convertir en el "monstruo mediático" que arrasa en todo el planeta: no sólo por el contenido en sí de la serie, sino por la vida paralela que los "losties" le insuflan a través de blogs, webs y chats, donde derraman cientos y cientos de teorías sobre el origen de la isla móvil.

Aunque con cinco temporadas es pronto para compararlos con los famosos "trekkies" -los seguidores de la mítica "Star Trek"- los adictos a "Lost" no esconden su devoción incondicional por esta serie que en España ha emitido hasta ahora Televisión Española (hasta la cuarta temporada) y cuyos derechos han pasado a Cuatro, que la volverá a emitir desde el capítulo piloto.

Sin embargo, la mayoría de los "lostmaniacos" no pueden esperar y prefieren bajarse los nuevos capítulos desde Internet, gracias a que, horas después de su emisión en Estados Unidos, están disponibles en la red perfectamente subtitulados.

En el "Bharma" se reúnen religiosamente cada semana medio centenar de seguidores para ver el último episodio -eso sí, a puerta cerrada- a la vez que pueden degustar en la tertulia posterior una cerveza o una bebida energética 'Bharma', la marca blanca del bar, que se ha convertido en un 'hit' entre los parroquianos.

Rafa García ha ambientado el bar con algunos elementos característicos de la serie: la cola del avión siniestrado, la combinación de seis números (utilizados por muchos para la bonoloto) que oculta "quién sabe qué" o la escotilla hacia la estación desde donde se controla la isla.

Además, si en el capítulo de turno aparece el misterioso "humo negro" que persigue a los protagonistas, el "Bharma" ofrece una pequeña sesión de efectos especiales, ya que un gas de ese color llena el local.

La enrevesada estructura y trama de la serie, que mezcla sin pudor viajes en el tiempo, elementos paranormales, lucha de corporaciones, todo ello con constantes vueltas al pasado y "flashforward" (licencia narrativa que desborda a los espectadores menos avezados) no ha impedido el éxito total de la serie, que la ABC, cadena productora, ha anunciado finalizará en 2010.

Una de los aspectos más curiosos del fenómeno "Lost" son las filias y fobias que provocan sus personajes, que encarnan verdaderas tipologías del ser humano, y con los que el "Bharma" ha bautizado los bocadillos que vende tras la barra.

Así, entre los consultados en el "Bharma" están quienes se decantan por la irreverencia chulesca de Swayer (Josh Holloway), los que prefieren el misticismo de John Locke (Terry O'Quinn), los que optan por el magnetismo de la "pecosa" Kate (Evangeli Lilly) o los que no se pueden resistir al maquiavelismo de Ben Linus (Michael Emerson).

En una cosa parecen estar de acuerdo la mayor parte de ellos, el hombre íntegro y un poco metomentodo que representa el atormentado doctor Jack Shephard (Matthew Fox) no se lleva en esta siglo caracterizado por el "sálvese quien pueda".