Encuentra una perla negra en una almeja durante un almuerzo de negocios

  • Málaga, 20 mar (EFE).- Un empresario gaditano afincado en Málaga encontró una perla negra dentro de una almeja de Carril, durante un almuerzo de negocios en un restaurante de la localidad malagueña de Antequera y, una vez comprobada su autenticidad, se la llevó a un joyero para engarzarla en oro y regalársela a su mujer.

Encuentra una perla negra en una almeja durante un almuerzo de negocios

Encuentra una perla negra en una almeja durante un almuerzo de negocios

Málaga, 20 mar (EFE).- Un empresario gaditano afincado en Málaga encontró una perla negra dentro de una almeja de Carril, durante un almuerzo de negocios en un restaurante de la localidad malagueña de Antequera y, una vez comprobada su autenticidad, se la llevó a un joyero para engarzarla en oro y regalársela a su mujer.

Asiduo al establecimiento, Ángel García acudió hace unas semanas a almorzar con otro empresario y pidió una ración de almejas salteadas, según ha relatado a Efe Televisión.

Mientras degustaba una de ellas, se encontró con "algo duro" que por un momento le hizo pensar en un problema dental, pero lo descartó enseguida al ver "una cosa negra" que sorprendió a su compañero de mesa y al personal del restaurante.

Al darse cuenta de que era una perla, llamó al gerente del establecimiento, pensando que era una broma, pero éste también mostró su sorpresa, porque creía que era el cliente el que se estaba burlando de él.

El empresario se llevó consigo la perla y contactó con una asociación de cultivadores de perlas, que le comunicó que no tenía antecedentes de un caso similar en ese tipo de almejas, aunque sí raramente en otros bivalvos de mayor tamaño de origen asiático.

Por ello, acudió a una joyería de Antequera, cuyo titular, José María Alarcón, confirmó la rareza del hallazgo, ya que no había visto nada igual en 45 años de profesión.

"Que aparezca una perla, y negra además, es dificilísimo", ha explicado el joyero, quien ha recordado que este elemento es el resultado de "la única defensa" que tiene el molusco contra un cuerpo extraño que penetre en la concha.

La perla, que engastó en oro blanco para que su propietario se la obsequiara a su esposa, tenía unos 4 milímetros de diámetro, tamaño que suelen alcanzar las perlas de cultivo transcurridos al menos tres años.

El empresario no dudó en su derecho a quedarse con la perla teniendo en cuenta el "susto" que se había llevado, y que había pagado la ración de almejas.

A este respecto, el gerente del restaurante "La Peña", Antonio Arjona, ha dicho que no se planteó reclamar la perla, y menos tratándose de un cliente asiduo.

Desde el hallazgo, otros comensales han bromeado con los trabajadores del establecimiento pidiéndoles "almejas, pero con perla".